Opinión Internacional

Los delfines y Fidel

Las últimas declaraciones del tirano más viejo del planeta tienen a todos de cabeza. Comentaristas diversos adelantan sus análisis sobre lo que pueden significar para el futuro de Cuba y sus relaciones con el mundo. Y muchos se preguntan cómo habrán caído en el gobierno venezolano, habida cuenta de la defensa y copia que han hecho del sistema cubano.

Una de las declaraciones que más ha impactado es la que reconoce que el modelo comunista no sirve más, ni siquiera para los mismos cubanos. (Entrevista de J. Goldberg en The Atlantic: «The Cuban model doesn’t even work for us anymore», 8-9-2010).

Si a éstas declaraciones agregamos las relativas a la imposible guerra colombo-venezolana y el pedimento de respeto a los judíos que formuló al otro tirano teocrático Ahmadineyad, el cuadro de  lo que puede estar pasando en ese país no puede ser más sugerente.

Desde hace algunos años se ha venido diciendo que en Cuba, después de la debacle del comunismo soviético y sus satélites, con las consecuencias desastrosas que tuvo para ese país en términos de ayuda económica, (4500 millones de dólares de subsidio anuales, aproximadamente), se iba a producir un cambio paulatino hacia una nueva situación político-económica, que implicaría un acercamiento a EEUU, Unión Europea y otros países capitalistas. Obviamente, este acercamiento o apertura traería consigo progresivamente una modificación del sistema, por razones de supervivencia.

Para algunos analistas, esta transición sería impulsada, principalmente, por la elite militar que maneja los negocios con el ámbito internacional y los asuntos de inteligencia, al frente de la cual siempre ha estado Raúl Castro. El contacto de ésta con el comercio internacional  y los servicios de seguridad del mundo habría estado produciendo un cambio de óptica en esa elite, siempre más moderna que el resto de la burocracia cubana. Así las cosas, se estaría dando un proceso parecido al que se dio en la Unión Soviética, en la que grupos que dirigían la KGB y otros negocios, al derrumbarse el régimen comunista, asumieron las palancas del poder, cuyo representante más conspicuo es Vladimir Putin, miembro de un grupo  de  funcionarios de esa organización de inteligencia, llamado «El Lago», quienes hoy ostentan los cargos más significativos del gobierno y presiden las empresas del Estado ruso.

Es de destacar que la elite militar cubana, incluso en los momentos de mayor tensión retórica, regularmente se ha reunido con militares norteamericanos en Guantánamo, sesiones éstas, según fuentes muy enteradas, rodeadas de la mayor cordialidad.

Las declaraciones últimas de Fidel han sido interpretadas por algunos, no como un cuestionamiento a la revolución, sino a sus bases económicas; sin embargo, resulta muy cuesta arriba separar ambas.

Se ha dicho, igualmente, que la idea de Fidel sería servirle la mesa a Raúl para que pueda adelantar sin oposición interna, las reformas que ha anunciado en el sentido de permitir actividad de pequeños empresarios, y la compra de inmuebles por inversionistas extranjeros.

Es probable que ésa interpretación tenga alguna base cierta, pero la de que Fidel no tiene como resistir la presión de la nomenklatura militar, y para no «quedar como la guayabera» se monta en la jugada, no es descartable. Esta última opinión, a mi juicio, pareciera la que tiene mayor sustento real.

Por otro lado, las reacciones de ciertos fidelistas y/o partidarios del régimen cubano en América Latina han sido lamentables, por no decir  patéticas. Las apreciaciones retorcidas, sin fundamento y tratando de justificar lo injustificable, muestran el enorme desconcierto que han creado en los feligreses de la revolución caribeña. Se han quedado sin discurso, y no les queda otra que aferrarse al viejo, en ciertos casos, haciendo el ridículo en los medios.

Para la dirigencia chavista más ideologizada no deja de ser un enorme problema esta declaración del gurú Fidel y padre político de Chávez . ¿Que pasó? ¿Acaso la idea no era copiar esa experiencia para trasladarla a Venezuela, incluso los textos de las leyes cubanas, lo que se había venido haciendo en la Asamblea Nacional? ¿Donde queda la idea de convertir a Cuba y Venezuela una sola nación? ¿Cómo es eso que el modelo que tanto ponderamos y defendimos no sirve?

Mientras los marxistas castristas de America Latina y de Venezuela despejan su desconcierto en enjundiosos análisis de materialismo dialéctico, y si acaso, también superan la orfandad político-ideológica en que han quedado hundidos después de lo dicho por Fidel, Raúl Castro seguirá avanzando en su estrategia «putiniana» hacia una flexibilización del régimen.  ¿Podrá coronarla con éxito? Quizás. Pero  no hay que olvidar que las sociedades a veces escogen caminos de cambio inesperados.  

No obstante, el tirano, ya retirado y “arrepentido”, no quiere quedar al margen de los cambios. A pesar de su chochera, aspira ser una suerte de Stalin y Gorbachov a la vez para su pueblo. Cosas de la dialéctica.

Por ahora, Fidel queda con el papel de cicerón de los visitantes ilustres o no de Cuba.

Si damos crédito a la entrevista de J. Goldberg, pareciera que le gusta mucho ir a ver el show de delfines del Aquarium de La Habana. Al periodista que lo entrevistó recientemente, lo llevó muy entusiasmado, y allí le presentó al entrenador de los animales , quien es, nada menos y nada más, que un ingeniero nuclear. ¿Quiso Fidel, simbólicamente,  señalar al periodista y el mundo, que ya es tiempo de los delfines?

 

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