Opinión Internacional

Una vital reforma política

Siempre hemos seguido con atención el problema de la revitalización de los partidos políticos como condición para la vigorización del sistema político colombiano. No existe democracia sin partidos políticos, y cuanto más fuertes sean los partidos más vigorosa será la democracia.

Colombia se caracterizó por un vigoroso y fuerte bipartidismo tradicional, desde su nacimiento como república hasta los albores de este siglo. El fin del bipartidismo, lo vemos como el inicio de una etapa de transición hacia un nuevo sistema de partidos, el cual podrá ser constituido por una de las siguientes alternativas: 1) recomposición del viejo bipartidismo, 2) un nuevo bipartidismo, 3) un multipartidismo moderado, 4) un multipartidismo; cualquiera de las alternativas son viables, pero considero preferible un multipartidismo moderado.

Si la recomposición del sistema de partidos, era de por si, una necesidad lógica, ésta se hace vital con la deslegitimización que el sistema de partidos ha sufrido, con los eventos relacionados con la parapolítica, y la deslegitimización del Congreso, con la vinculación de un buen porcentaje de sus miembros a este desagradable fenómeno.

Lo que ha querido ser desvirtuado como una incriminación al gobierno Uribe, debe ser visto más bien, como un punto fuerte de este gobierno, fue él que ha luchado tenazmente contra el paramilitarismo, y con la desmovilización de esas fuerzas ilegales, y la prisión de sus líderes más connotados, fue que se pudo derrotar ese grave cáncer que azotaba al país. Con la Ley de Justicia y Paz fue que se logró, de nuevo gracias a este gobierno, saber de esa corrupción de nuestros parlamentarios y que se ha podido llevarlos a justicia, contrario a guerrilleros izquierdistas que fueron amnistiados y no pagaron por sus crímenes, siendo hoy gobernantes y parlamentarios sin ningún pudor.

Es también el gobierno Uribe quien ha presentado un extraordinario proyecto de reforma política, que incluye los siguientes aspectos:
1) Para obtener o conservar la personería jurídica, los partidos deberán obtener un 5% de los votos emitidos en las elecciones legislativas nacionales.

2) Los partidos serán sancionados por la relación de sus legisladores con delitos ligados a las actividades de grupos armados ilegales o narcotráfico con:
a) Pérdida de la curul y del cargo del elegido;
b) Los votos obtenidos por el candidato serán excluidos del resultado obtenidos por la lista a la que pertenezca, teniendo esto incidencia sobre el umbral;
c) Si el partido pierde el 50% de sus miembros en el Senado o en la Cámara de representantes, perderá la personería jurídica.

Estas reformas, las cuales considero mínimas, han debido ser adoptadas sin discusión como preámbulo a una relegitimización del Parlamento, lamentablemente se ha dilatado su aprobación, e incluso se está al borde de ser abortada, por quienes precisamente requieren ser los primeros en actuar por la afirmación del sistema de partidos: sus parlamentarios.

Es pues que desde esta humilde columna se hace un llamado a los líderes políticos colombianos, para que no dejen pasar esta oportunidad de oxigenar la democracia colombiana aprobando una vital reforma política, que oxigene al Parlamento y al sistema político colombianos en general.

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