Opinión Nacional

1 de Mayo: tiempo de lucha

El primero de mayo se celebra el Día Internacional del Trabajador. Jornada de homenaje a los “Mártires de Chicago”, sindicalistas que perdieron sus vidas,  ejecutados por su participación en las luchas en favor de la jornada laboral de ocho horas. Los trabajadores venezolanos celebrarán esta fecha sumidos en la mayor indefensión laboral dada la ofensiva facho-neoliberal del régimen destinada a desmantelar perversamente la clase obrera en función de su proyecto neoautoritario militarista.

La política antiobrera del régimen no es coyuntural, forma parte de su proyecto facho-bolivariano desde el comienzo. Ya en el año 2002 se penalizó el derecho a huelga, con la aprobación de la Ley del Estatuto de la Función Pública por parte de la Asamblea Nacional (AN), restringiéndose el funcionamiento de los sindicatos. Con ello se inició el proceso de criminalización de la protesta laboral que le ha permitido al gobierno reprimir, enjuiciar, encarcelar (Rubén González dirigente de la Ferrominera del Orinoco) y hasta asesinar a dirigentes que han mantenido una posición crítica a la política gubernamental (Richard Gallardo, Luís Hernández, Carlos Requena, Esdra Velásquez, Ramiro Ponce y José Delgado entre otros).

Esta ofensiva, ha eliminado la autonomía sindical, imponiendo aumentos salariales por decreto, eliminando la seguridad social, y los fueros sindicales de dirigentes electos por las bases, implantando un sistemático chantaje y exclusión laboral de los trabajadores por razones políticas. Pretenden eliminar a los sindicatos como instrumentos de lucha de los trabajadores y reemplazarlos por los “Consejos de Trabajadores”, instancias que serían verdaderas correas de transmisión de las órdenes dictadas por el tte coronel. Además, ambicionan eliminar las contrataciones colectivas (80% de las discusiones están vencidas y paralizadas), y sustituirlas por convenciones únicas (visión corporativista de claro sello nazi-fascista), las cuales serían impuestas por el régimen desde Miraflores, al margen de las aspiraciones reivindicativas de los trabajadores.

Pero además este régimen que se autocalifica de socialista ha puesto en práctica políticas neoliberales, como impuestos regresivos (IVA), pago de una deuda externa ilegítimamente contraída, entrega de nuestra soberanía petrolera a transnacionales extranjeras y medidas laborales restrictivas, que debilitan o derogan las regulaciones laborales, y que intensifican la explotación a través de prácticas de «precarización laboral «. Modalidad de explotación recomendada por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, que ha permitido la creación de empleos precarios (puestos temporales, misiones sociales, cooperativas, cogestión, tercerización, etc.) sometiendo a los trabajadores a una superexplotación sin límites. Este latrocinio se evidencia por el pago de salarios viles y devaluados a consecuencia de la inflación siempre creciente, por la eliminación de sus derechos laborales (sindicalización, libertad sindical), así como por la pérdida de importantes conquistas logradas a través de sus convenios colectivos (bonos vacacionales, cajas de ahorro, aguinaldos, prestaciones sociales, HCM, etc.).

Cabe destacar que el régimen no ha tenido ningún escrúpulo en utilizar a los tribunales penales como instrumentos represivos para someter a los trabajadores; tal es el caso de más de 2500 trabajadores y dirigentes sindicales, sometidos al régimen de presentación en Juzgados oficialistas, por haber participado en protestas laborales. Jueces al servicio del huidizo de Miraflores, hacen uso de los artículos 357 y 360 del Código Penal, así como el 56 de la Ley orgánica de Seguridad de la Nación para aterrorizar y penalizar a los trabajadores en sus justos reclamos. Ambos instrumentos fueron aprobados por los lambe-botas de la AN a fin de complacer los apetitos represivos del líder del proceso.

Además, el Führer de Barinas ha profundizado el debilitamiento del movimiento sindical al patrocinar el surgimiento de Centrales (Unión Nacional de Trabajadores; Fuerza Socialista Bolivariana de Trabajadores), Federaciones y Sindicatos obreros paralelos sumisos a sus intereses. Es decir, el régimen ha creado un aparato político sindical, que no responde a los intereses de los trabajadores, sino que esta al servicio de la voluntad del “vocinglero de Sabaneta”, en su afán por domesticar estos instrumentos de lucha, cercenar importantes reivindicaciones laborales de los trabajadores y evitar que los trabajadores reaccionen políticamente en contra su régimen facho-neoliberal.

Este 1 de mayo los trabajadores venezolanos no tienen nada que celebrar, pero si mucho que reclamar: un aumento general de sueldos y salarios, la indexación salarial de acuerdo al índice inflacionario y la aprobación de las leyes de Seguridad Social. Izarán su voz de protesta en contra de la política laboral del gobierno, quien con la excusa de un falaz socialismo bolivariano pretende cercenar importantes conquistas laborales, por considerarlas “capitalistas”. Lamentablemente esta feroz ofensiva en contra de los trabajadores se ha dado con el apoyo de importantes sectores identificados en el pasado con la izquierda, en especial del Partido Comunista de Venezuela, organización que llegó a constituir, la mejor opción política para la clase trabajadora por su plataforma ideológica revolucionaria. Hoy lamentablemente muchos de sus dirigentes comparten y defienden el proyecto nazi-fascista del déspota de Miraflores. Que dirían Gustavo Machado, Rodolfo Quintero, Alberto Lovera, Argelia Laya, Donato Carmona, Cruz Villegas, Eloy Torres, Simón Sáez Mérida, y tantos otros dirigentes honestos de la izquierda venezolana al escuchar a un Oscar Figuera y otros de sus camaradas, “mujiquitas” que no solo apoyan incondicionalmente las atrocidades de este gobierno en materia laboral, o se solidarizan con el exabrupto de elevar a la categoría de delito el derecho político a la opinión, sino que han llegado al extremo de callar ante las alabanzas del tte coronel a la figura abyecta del dictador Marcos Pérez Jiménez. Régimen dictatorial que asesinó a miles de venezolanos, entre ellos muchos militantes comunistas. Callan cobardemente a fin de no molestar la sensibilidad del hiperlíder y por ende el temor de perder las migajas que reciben del “comandante-presidente”.

No existe fiesta por el 1 de Mayo, «Día Internacional del Trabajo», no hay nada que celebrar, sino una conmemoración donde recordamos a los Mártires de Chicago. Pobre del viejo Marx que en nombre de un tal “socialismo del siglo XXI” se atropella, humilla, reprime y encarcela a los trabajadores venezolanos.

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