Opinión Nacional

Caracas; la encantadora

Por razones de mucho peso fui a Caracas. El maestro Billos le dedicó una bella pieza musical quejándose del cambio ocurrida en la misma, añorando El Roof Garden y el coche de Isidoro. Los Cañoneros cantaron “Que siglo XX aquel” en una composición de Ylich Orsini y algún bardo la apodó “La capital del cielo”. Lo cierto es que el Presidente Chávez debería invitar a su sempiterno enemigo George Busch a vivir en Caracas porque la vivienda del diablo es sin dudas el infierno…y eso es la ciudad en la cual nací hace sesenta y tres años.

Muy temprano comenzó mi tour, buscando un lugar para estacionar próximo al centro de la ciudad. En la avenida Urdaneta, muy cerca de la inexistente Plaza España un grupo de madrugadores hacían cola frente al Registro Principal para obtener copias de partidas de nacimiento. Eficiencia de nuestra administración pública…Traté de entrar a diversos estacionamientos, recibiendo negativas por parte de todos sus encargados. ¡Que vá compadre, solo puestos fijos¡ Suplicante, logré la anuencia de un buen samaritano. Podía estacionar el “fiita” en un pequeño agujero de la gran mole. Tenía mucho tiempo sin visitar el cuadrilátero histórico de la ciudad y hacia allí dirigí mis pasos para hacer fructífera la espera hasta que se iniciaran labores en los entes oficiales. Un cafecito ambulante satisfizo la primaria necesidad y luego camino a la Plaza Bolívar. Docenas de comerciantes informales comenzaban a tomar las calles. Viejos edificios vomitaban carros, cajones y carretillas. Todos llenos de mercancía que paliaría las necesidades económicas de miles de familias producto del subdesarrollo. Las calles inmundas y rotas. El boulevard que asciende desde la esquina de Madrices con las alcantarillas hundidas, como para perder pié y quedar baldado. Las fachadas de los edificios privados incumpliendo viejas normas y ordenanzas. Sin pintar desde hace años. Grises de hollín. Muchos de ellos podrían considerarse patrimonio de la ciudad. Sentí apremio con una necesidad fisiológica menor –como decían en los colegios de monjas – . ¿Podrá usted creer que algún cafetín, restaurancito o cuchitril tiene tal servicio para el público? Olvídese. Mucho menos un sanitario público; como en las grandes ciudades. Nuevamente a suplicar. Un amable lusitano hizo la excepción, explicando que de tener un sanitario público sería invadido por los buhoneros. ¿Acaso se olvidó aquel decreto, creo que denominado 21, obligatorio en cuanto a sanitarios en todos aquellos negocios dedicados a vender comida? Llegué a la plaza. Una mujer cantaba a todo leco el Himno al Árbol, el Nacional y el Alma Llanera. La escuchaba desde el lugar donde acostumbraba ejecutar la Banda Marcial las retretas de los miércoles y domingo. Debajo de ella hay un espacio que servía de depósito para unas sillas que creo se alquilaban viejitos tertuliantes. Eran los apodados “edecanes del Libertador” por su permanencia al lado de la estatua del héroe. Observé el estado de la jardinería. Algunas áreas como bola de billar pero en proceso de recuperación por parte de la Alcaldía. En términos generales, aceptable. A mi espalda la sede de la Alcaldía Metropolitana. Al lado de la misma una pequeña edificación con la fachada muy deteriorada. No recuerdo su antigua función. Le pregunto a uno de los policías de guardia. Ignorancia total Ni idea del asunto. Como para atender un turista. Empiezan a sentarse gran cantidad de personas en los bancos laterales del cuadrilátero. Esperan a que abran las puertas sus centros de trabajo. Camino hacia la Casa Amarilla. Está rodeada de las edificaciones de dos viejos cines en proceso de reconstrucción al considerárseles patrimonio histórico de la ciudad. A uno de ellos, “El Principal” acudí a ver alguna película acompañado de mi querida pareja. Todavía vendían bolsitas de maní tostados, aliados, almidoncitos y otras delicias criollas. Creo que vimos la “remasterización” del clásico “Lo que el viento se llevó”. La fachada de la Casa Amarilla me hace imaginar a El Cabito; Cipriano Castro, aterrorizado, saltando de una de sus ventanas en el terremoto de 1900. Del pueblo, siempre mamador de gallo, surgió una canción burlona que echaba por tierra la fama de valiente del concupiscente mandatario. Una placa recuerda que en sus proximidades fue colgado uno de los más puros próceres venezolanos: José María España. Me recreo con la fachada. Más o menos conservada aunque algunos detalles desdicen de lo prolijo del “limpiador”: un par de pequeñas palmas crecen en la ventana que está a la izquierda de la puerta principal. La humedad del aire acondicionado las alimenta. Tal vez sea un proyecto sustitutivo de la longeva Ceiba de San Francisco. Por allá, en el 2021 la denominarán “La Palma de Principal”. Después de esta ventana hay otra puerta. Era alojamiento de un indigente que recién levantado se enjuagaba la boca. Su colchón de cartón aún no había sido recogido. Llego a la esquina del oro. El viejo edificio La Francia tiene un aviso que le anuncia como “The Gold Market”. Era el sitio predilecto de los turistas para comprar orquídeas de oro, monedas de María Lionza, y “caciques de venezuela”. Una mujer compraba monedas de plata, dólares, fuertes, bolívares, cadenas rotas, anillitos. Cualquier cosa “preciosa”. Cruzo a la izquierda. El Palacio Municipal, obra de Alejandro Chataing está impecable. Bernal contrasta con Barreto en el mantenimiento de su centro de operaciones. Conos rojos impiden el acercamiento a la impoluta fachada. En algunos de ellos se lee “Evite apoyarse” y en otros “Nosotros restauramos. Tu mantienes” pero parece ser que la mala educación de muchos, acostumbrados a “arrecostarse” de cualquier pared haría más adecuado cambiar el “tu mantienes” por el “tu te mantienes a distancia”. Una placa en su fachada neoclásica anuncia: “Decretada y construida durante el gobierno del General Cipriano Castro, Presidente Constitucional de los Estados Unidos de Venezuela y Restaurador de Venezuela” ¿Constitucional de la Constitución de sus genuflexos? ¿Restaurador de qué? Paso frente la fachada del palacio arzobispal. Realmente nada admirable. Bien pintado pero con algunos daños causados por la humedad en sus zócalos. Similar estado presenta el Museo Sacro y el despacho parroquial. Llego a La Catedral. Aún cuando no profeso religión alguna, siento lo excepcional del monumento. Recorro sus capillas laterales. A excepción de la de Nuestra Señora de la Paz, que evidencia humedad en su bóveda, el resto está en buen estado. Maravillosa es la capilla de la familia Bolívar dedicado a la Santísima Trinidad, donde en 1852 fueron inhumados los restos de El Libertador. La capilla que alberga la obra inconclusa de Michelena está aparentemente impecable.

Se acerca la hora de mi cita. Apresuro el paso hacia la esquina de Pajaritos pero lo hago por la fachada oeste del Concejo Municipal. Entro un momento al Templo de San Francisco y continúo hacia la esquina de La Bolsa para bajar hasta Mercaderes. No desdice de su nombre Ventas de discos piratas, quincalla y un maravilloso olor. Tres damas, una de ellas con el cantarín hablar de la mujer oriental asan arepas y ofrecen unos suculentos rellenos. Me decido por un onotado mojito de cazón al cual no hay nada que criticar.

Caracas se ha hecho inmanejable. Un perfecto caos si es que el caos tiene perfección. Promesas y más promesas la han inundado y cada día la ingobernabilidad avanza. Es una ciudad marginal que ha arrinconado a sus pobladores, ansiosos de diversión, a los asépticos centros comerciales. Ya no van italianos a la Plaza Bolívar. Al Calvario nadie se atreve y pasear de noche como lo hacía la colonia italiana por la plaza Bolívar, menos. Reina la anarquía, la mugre, la incompetencia de las autoridades y la competencia de los delincuentes. Aunque en otro contexto, las palabras de Miranda la definen: BOCHINCHE. Otra vez el pueblo lanza su cancioncita en contra del Alcalde. No es original pero si adecuada. Parodian “La Múcura” y tararean: Caracas esta en el suelo, es que Bernal no puede con ella, se la lleva a la cabeza y es que no puede con ella, es que no puede con ella…

Mis comentarios personales en:

(%=Link(«http://jhermoso.blospot.com»,»Sitio del Autor»)%)

Lo mejor del pensamiento venezolano en:

http://imprescindiblesvzla.blogspot.com

http://imprescindiblesvenezuela.blogspot.com

Fundado hace 24 años, Analitica.com es el primer medio digital creado en Venezuela. Tu aporte voluntario es fundamental para que continuemos creciendo e informando. ¡Contamos contigo!
Contribuir

Publicaciones relacionadas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Te puede interesar

Cerrar
Botón volver arriba
Cerrar