Opinión Nacional

¿Cómo es la Consulta Psiquiátrica?

De manera general, esta Consulta es igual a cualquiera otra consulta médica y sólo algunos pocos elementos son diferentes. Por ejemplo, algo que es muy específico de ésta, es el tiempo que se toma; algunas veces será más larga que otra. Hay que tomar en cuenta que son las necesidades del paciente que está con el Psiquiatra ese día, en ese momento, quienes dictan la pauta de la duración de cada cita. Pregúntele al Psiquiatra sobre cualquier aspecto que le inquiete; es parte de su trabajo como profesional lograr que usted sienta confianza en el tratamiento.

Antiguamente muchas personas pensaban que asistir a la Consulta Psiquiátrica les colocaba en una situación especial. Eso ha cambiado drásticamente. La Psiquiatría en los últimos 40 años avanzó en sus aspectos biológicos y se consolidó como una especialidad médica igual a las demás.

Como en tantas cosas de la vida, el público en general no siempre tiene una imagen adecuada de la realidad. Pocas veces los psiquiatras que aparecen representados en novelas, chistes y películas se parecen a los de verdad. Y tampoco son iguales las cosas que dicen o hacen. Los tratamientos actuales son muy diferentes a los de hace pocos años. Hoy los métodos psicoterapéuticos son más directos, cortos y eficaces como en la Psicoterapia cognoscitiva conductual. También son muchísimo más eficaces los tratamientos psicofarmacológicos.

Es muy importante que el paciente asista por su propia voluntad, aunque por supuesto no tiene porqué asistir solo. Esto es importante, pues es casi seguro que el Psiquiatra en algún momento requerirá la presencia de algunos familiares o allegados para acopiar datos de la Historia, para conocer de las condiciones del grupo familiar o para hacer que ese grupo familiar se involucre y participe más en la mejoría del paciente.

En ocasiones los familiares pretenden hacer contacto con el Psiquiatra antes que éste haya conversado con el paciente. Esto no es adecuado. El paciente es el principal y por eso será siempre quien entre primero a la Consulta. Puede que haya necesidad de la presencia de un familiar durante la consulta como es el caso en algunos ancianos o en ciertos pacientes con discapacidades auditivas o en pacientes que no manejan adecuadamente nuestro idioma.

¿Y cómo empiezo?
Como siempre, por el principio. Al Psiquiatra le interesa saber lo que usted siente en su mente y en su cuerpo. Comience explicando cuando comenzó a sentir lo que ahora le ha traído a la Consulta. Ponga énfasis en aquellas cosas que más le molestan; no haga caso a que otros le hayan dicho que no le dé importancia. Usted es quien lo está sintiendo y por eso es sólo usted quien está en capacidad de decir cuán importante es para usted mismo. Es el Psiquiatra, como especialista, quien le dirá si debe o no preocuparse por eso que está sintiendo. Hay oportunidades en las que se sienten cosas muy «aparatosas» pero que no implican mayor riesgo. El Psiquiatra le aclarará esas situaciones.

El necesita saber cómo ha sido su evolución en la vida, desde su infancia, su escolaridad, su desarrollo laboral, y otras cosas.

No tenga reparos en decirle al Psiquiatra que no está dispuesto a compartir con él alguna cosa que le pregunte. En la Consulta Psiquiátrica se produce una entrevista y nunca un interrogatorio tipo policial. Si en algún momento se siente incómodo, no se lo calle. Dígalo rápidamente y bríndele al Psiquiatra la oportunidad de hacer más cómoda la situación para usted.

¿Y qué tengo?
Hasta hace apenas unos 25 años los psiquiatras del mundo entero usaban múltiples maneras para designar a los mismos casos. En la actualidad se han unificado los criterios de diagnóstico y ahora los psiquiatras de muchos países pueden compartir su información sin riesgo de confusión.

Es natural que todo paciente le pida a su Médico su diagnóstico. Es además muy apropiado que el Médico le explique a su paciente en qué consiste ese diagnóstico. Y por supuesto, todo Médico debe explicar a su paciente cómo es el pronóstico de su caso. Esto último quiere decir, qué es lo que se debe esperar dentro de la evolución habitual de un caso promedio con ese diagnóstico.

¿Y qué me van a hacer?
No es posible detallar en este espacio los diversos tratamientos que existen en la Psiquiatría moderna. Bástenos con saber por ahora, que cada paciente debe recibir lo que cada paciente necesita. En algunos casos será un tratamiento psicoterapéutico; esto es, un tratamiento fundamentado en alguna técnica psicológica aplicada al mejoramiento del paciente por la eliminación de aquello que le perjudica psicológicamente. En otros casos, el tratamiento consistirá en la administración de medicamentos para mejorar el funcionamiento cerebral. Puede que se combinen un medicamento y un tratamiento psicoterapéutico.

Aclaremos algunos aspectos: En 1952, se publicó un trabajo científico de acuerdo al cual una sustancia, clorpromacina, era efectiva en el tratamiento de las manifestaciones de las Esquizofrenias. Esta sustancia se sigue utilizando aunque han surgido otras más potentes, más eficaces y con menores efectos secundarios.

El nombre clorpromacina es el nombre genérico de la sustancia. Este nombre es el mismo en todos los países del mundo. Sin embargo, puede haber más de una marca o nombre comercial. No importa que tengan diferente nombre comercial, contienen la misma sustancia.

Cada sustancia medicamentosa tiene además otro nombre que es el nombre químico pero este es generalmente demasiado complicado para usarlo en una conversación corriente.

Por estas razones se utilizan los nombres comerciales y los genéricos con más frecuencia que los nombres químicos.

Algunas personas se preocupan por el número de miligramos de las presentaciones de los medicamentos y hacen comparaciones entre nombres comerciales de medicamentos diferentes.

Es importante saber que cada uno de ellos, tiene una potencia propia y de acuerdo a esa potencia y a otras características, los laboratorios farmacéuticos junto a las autoridades sanitarias deciden cuántos miligramos tendrá cada presentación. Los Médicos conocen las equivalencias de potencia entre sustancias del mismo tipo. Si en algún momento le surgen inquietudes en este aspecto, pregúntele al Psiquiatra y aclare sus dudas.

Unos 5 años después de la aparición de la Clorpromacina, entró al mercado la primera sustancia antidepresiva. Estos medicamentos permiten tratar la Depresión y liberar con rapidez al paciente de las ideas que le perturban junto con el trastorno del humor o estado de ánimo. Algunas de esas sustancias antidepresivas se pueden administrar por vía venosa haciendo que el tratamiento sea aún más rápido. A partir de los comienzos de la década de los 60, tuvimos la oportunidad de utilizar otro grupo de sustancias, llamadas tranquilizantes por su propiedad de inducir tranquilización y sueño. Ese es el grupo de las benzodiacepinas, que todavía está en uso, aun cuando hoy sabemos que se corre el riesgo de generar dependencia. Todos los medicamentos tienen algún tipo de riesgo. El Médico juzga y establece cuáles son los beneficios a obtener contra los riesgos de cada medicación. De acuerdo a un criterio científico indicará el medicamento que genere los mayores y mejores beneficios con los menores riesgos para el paciente y al menor costo posible.

Desde finales de la década de los 50, fue posible utilizar las sales de Litio para el tratamiento de los episodios de Manía y para prevenir las recaídas del Trastorno Bipolar. Este es un tratamiento que debe ser supervisado exclusivamente por un Médico especializado en Psiquiatría.

En la actualidad se utilizan en Psiquiatría una gran variedad de sustancias que comenzaron a ser usadas por otras especialidades médicas pero que con el tiempo se ha descubierto que son de gran beneficio para los pacientes psiquiátricos. Entre estas sustancias están los Bloqueadores ß-adrenérgicos, drogas antiepilépticas, ciertas drogas usadas para la hipertensión arterial, hormonas y otro buen grupo de medicamentos.

Para indicar un medicamento psicofarmacológico no sólo es necesario conocer los beneficios que produce el mismo, también es necesario saber cómo actúa sobre cada órgano y así evitar complicaciones a pacientes que padecen trastornos de otras áreas diferentes a la mente. Es obvio que quien indica psicofármacos tiene que conocer también las interacciones de ellos con otros medicamentos y de esa manera no se producirán reacciones imprevistas, desagradables y potencialmente riesgosas para los pacientes. He aquí varias de las razones para temerle a la automedicación.

Es absolutamente indispensable el establecimiento de una relación terapéutica entre el paciente y su Médico tratante, de modo que el primero reciba la indicación medicamentosa con confianza y seguro de la competencia y buen juicio de quien lo trata y el segundo sepa que sus indicaciones serán seguidas adecuadamente y entonces sabrá qué esperar del tratamiento.

Revisemos algunas de las razones por las que algunos tipos de pacientes no cumplen los tratamientos.

Un paciente en franco episodio Maníaco de una Enfermedad Afectiva Bipolar, recibe indicación de sales de Litio; difícilmente seguirá las indicaciones pues se siente muy bien con su euforia y ésta a su vez le impide razonar adecuadamente que realmente necesita el tratamiento. Por igual, un adicto a drogas, preferirá continuar con la ingestión del mismo, que tomar algún medicamento que lo ayude a abandonar su dependencia.

Un paciente deprimido puede rechazar el antidepresivo que se le indica, a pesar de haberlo recibido en otras oportunidades, a consecuencia de las ideas de desesperanza que le agobian (… yo ya no tengo remedio…).

Algunos pacientes dicen que rechazan los medicamentos porque… son químicos y no son naturales. Por supuesto que esto revela un pensamiento equivocado pues todo lo que conforma el Universo, incluidos nosotros mismos, está constituido por químicos. Que una sustancia sea producida en un laboratorio en vez de ser cultivada sin añadirle insecticidas o envasada sin preservativos no la hace más química o menos natural.

Otra queja frecuente es que… yo no quiero que mi mente esté dominada por la droga… Esta queja es comprensible en tanto algunos de los psicofármacos inducen somnolencia o embotamiento. Es importante que los pacientes comprendan que los efectos secundarios existen y en ocasiones son molestos. De allí a estar dominado por la droga, hay un gran trecho.

Otras personas dicen que tomar un medicamento es una forma de debilidad. Lo que es obvio es que la persona tiene un problema para el cual el medicamento puede ser beneficioso. Así como las muletas ayudan a alguien que esté lesionado hasta que su mejoría avance, los psicofármacos pueden ayudar hasta que la mejoría mental avance y otras formas de tratamiento se hagan accesibles al paciente.

Finalmente dos últimas quejas. .. Es muy caro… Es verdad y cada día más. Pero, ¿cuánto pierde el paciente gracias a su malestar por un bajo rendimiento laboral y social, que lo coloca en situación de perder el trabajo y con ello sus ingresos completos? El otro argumento que falta es… a mí ese medicamento no sólo no me hace bien, sino que me hace daño… Por supuesto que existen casos en los cuales un paciente responde de modo diferente a una medicación conocida. La probabilidad que esto ocurra es ínfima pero no es el paciente sino su Psiquiatra quien está en la mejor situación para juzgar la calidad del efecto que se está obteniendo.

El Psiquiatra es el responsable de explicarle a su paciente los efectos benéficos y adversos que se deben esperar de un medicamento. Además debe dejar muy claro en cuanto tiempo se debe esperar la mejoría. Por ejemplo, los antidepresivos orales generalmente necesitan entre 2 y 3 semanas para iniciar la mejoría de la Depresión. Si el paciente no sabe esto, puede dejar el tratamiento pensando que no le hace efecto.

En muy contadas ocasiones es indispensable hospitalizar al paciente. Afortunadamente es en la enorme minoría de las oportunidades. Si éste es su caso, el Psiquiatra le explicará con todo detalle las razones médicas que tiene para proponérselo. Escúchelo.

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