Opinión Nacional

Con Morocotas de canto, ¡Mi Negra!

A nuestro Candidato Unitario, Manuel Rosales, no es necesario
explicarle lo que el Conjunto Saladillo clamaba en su Gaita «La Grey
Zuliana», popularizada en los inicios de los años 60.

Para quienes no están familiarizados con la zulianidad y sus
expresivas gaitas, en «La Grey Zuliana», de contenido muy crítico
a la gestión gubernamental y al olvido en que los gobiernos mantienen
al pueblo, se ilustraba el clamor popular por justicia social, diciendo
que «Maracaibo ha dado tanto, que debiera de tener, carreteras a
granel, con morocotas de canto».

Y realmente con esas sólidas monedas de antaño, las morocotas de oro
cochano, equilibradas sobre su borde (de canto), podrían los miles de
millones de dólares dilapidados, derrochados, botados miserablemente
en corrupción, despilfarro, impericia y falta absoluta de funciones
contraloras, haber sido de alguna utilidad para los venezolanos.

Comienza la oferta electoral de Manuel Rosales con la Tarjeta Mi Negra,
como paliativo de urgencia a la grave situación de injusticia y
exclusión social. Acompañada de programas de desarrollo, Mi Negra
puede representar el inicio de una nueva era, con equitativas
oportunidades de acceso al bienestar en cuanto a salud, empleo,
vivienda, educación y servicios públicos, para todos y cada uno de
los venezolanos.

Por vez primera en nuestra historia tendremos un Presidente Zuliano. La
tierra que tan generosamente nos ha dado todo lo mejor que tiene,
aporta ahora su mejor contingente de voluntades y esfuerzos para el
definitivo rescate de nuestra Democracia y el engrandecimiento de
nuestra nación.

Sería demasiado extenso enumerar todo cuanto de bueno ha dado el Zulia
al destino de nuestra nación, tanto y mejor que su petróleo y su
abundante producción de alimentos. Citaremos solamente al General en
Jefe Rafael Urdaneta.

Fue Rafael Urdaneta, en tiempo de grandes – Bolívar, Miranda y Sucre,
entre otros -, Prócer Grande de nuestra Independencia. Don Tomás
Polanco Alcántara, insigne historiador, expresa:

«Urdaneta era un hombre de modestísima condición enconómica.

Jamás utilizó la fuerza militar y el poder político que estuvieron
en sus manos, para tomar un centavo del erario público ni para
despojar a nadie de sus bienes».

«Primero que nada hay que destacar la pulcra conducta de aquel hombre
que pasó por el poder sin enriquecerse. Otros Próceres consideraron
aceptable recibir o tomar compensaciones económicas a sus inquietudes
republicanas, Urdaneta no. La guerra y la política no le
enriquecieron, sino que lo llevaron a una edad en la que es imposible
comenzar a pensar en la formación de un patrimonio. Urdaneta no se
quejó, sino que aceptó esa honestísima pobreza con la dignidad de un
Prócer inmaculado».

«Y cuando las circunstancias le permitieron escoger entre el
cumplimiento inmediato de su tarea diplomática, vital para la
República, o la atención inmediata de su salud, vital para su
existencia, prefirió actuar en la misma forma que lo había hecho
siempre, cuando atendía las misiones encomendadas por Bolívar».

Así ofrendó Rafael Urdaneta su vida por la Patria. Enriqueciendo a
Venezuela, a costa de todo su bienestar y de su propia existencia. Su
ejemplo es el que deberá estar presente para Manuel Rosales, cuando
como Primer Presidente de nuestra zuliana venezolanidad, asuma la
conducción del nuevo gobierno en la nueva era democrática.

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