Opinión Nacional

Dialéctica de la navidad

Los festejos precristianos de los solsticios fueron manifestaciones de una cosmogonía naturalista. La navidad cristiana, en cambio, es un modelo de dominación.

La transformación de un grupo de trece disidentes pacíficos, con su líder Jesús de Nazaret, en un monstruo de represión con más de mil millones de personas, la Iglesia Católica actual, se realizó por dos vías: el terrorismo de Estado y la piratería del software de las culturas precristianas.

Los dos terroristas de Estado, los dos estalinistas más destacados de la expansión cristiana,  fueron el emperador romano Constantino I y el germánico Carlo Magno. Constantino convirtió el cristianismo en el Siglo IV en credo obligatorio del Imperio Romano y acabó con su democracia interna, prohibiendo las “herejías”. Carlomagno lo impuso en el Siglo VIII a sangre y fuego en toda Europa, arrasando con su pluralidad y libertad multi-religiosa. A título de ejemplo: a quince kilómetros de mi pueblo natal en la Baja Sajonia alemana, en la villa de Verden, en una ocasión Carlo Magno hizo ejecutar alrededor de treinta mil sajones, entre hombres, mujeres y niños, porque no quisieron convertirse al monoteísmo judío-católico. Muchos de los métodos de esos dos terroristas de Estado fueron posteriormente usados en la conquista de América.

El despiadado uso de la espada para conquistar a los pueblos no-cristianos, fue el instrumento clave de la expansión. Pero, la Biblia enseña correctamente que el efecto de la espada sin el verbo es pasajero, mientras que la tentación de la herejía (pecado) es perenne. Construir y mantener el Reino de Dios en la tierra —como cualquier otro Reino—  requiere no solo del terror de la inquisición, sino del control del software heterodoxo y libre. Y en ese campo la Iglesia utilizaba pragmáticamente dos técnicas del  mercado de hoy: el hostile takeover (adquisición hostil) de la competencia y la piratería de su software. En ambos casos era el abrazo del oso que acaba con la pluralidad religiosa e instalaba la tiranía del monoteísmo, que los judíos habían copiado del emperador egipcio Akenatón, 14 siglos antes de Jesús. Los católicos e islámicos repitieron el clonaje posteriormente, incluido el totalitarismo de dominación que le es inherente. Gracias a Dios, los Chinos tuvieron la fuerza para mandar a los misioneros y conquistadores cristianos e islámicos al Diablo, manteniendo una parte considerable de la humanidad libre del virus del totalitarismo y oscurantismo monoteísta.

Navidad es parte de esta milenaria lucha global  —en parte heterodoxa (de ruptura), en parte sincretista (de asimilación subordinada)—  por el software dominante de la ecúmene, debido a que dos de las más existenciales referencias cosmogónicas de identidad en todos los pueblos precristianos son los solsticios de invierno (diciembre) y verano (junio), festejados entre los celtas, los germánicos (Yule), los romanos (Saturnalia), los mexica, los inca, los persas, etcétera, como puntos de encuentro y veneración de la Madre Tierra y el Dios Sol.

El arraigo de este ritual en los pueblos era tan fuerte que los nuevos amos del software del reino virtual, los Bill Gates y Steven Jobs en sotana, no lograron “extirparlo”. Optaron entonces por su asimilación subordinada, convirtiendo, a cuatrocientos años del nacimiento de Jesús, la fecha del solsticio de invierno en la del nacimiento del carpintero-fundador de su metafísica; transubstanciando la Madre Tierra en la Virgen Maria; manteniendo la veneración germánica por los árboles sagrados y reactivando posteriormente los placeres carnales de los Saturnalia en deleites carnavalescos.

El sincretismo del catolicismo ha sido uno de los instrumentos claves de convertir el movimiento de un pequeño grupo de contestatarios pacíficos en el primer Estado Global de la historia. La izquierda, en cambio, pocas veces ha logrado desarrollar ese instrumento de poder, pese a disponer de la base teórica en las grandes obras de Marx, Lenin y Gramsci. Los partidos Stalinístas involucionaron hasta ser fieles clonajes del Vaticano, con el Primer Secretario como Papa, infalible cuando hablaba ex cátedra, enfeudado por una nomenclatura y con prohibición de la “herejía”. Mataron la dialéctica entre principismo y sincretismo por el lado de la pureza doctrinal, mientras el reformismo lo hacía por el lado de la contaminación capitalista.

Los festejos precristianos de los solsticios fueron manifestaciones de una cosmogonía naturalista. La navidad cristiana, en cambio, es un modelo de dominación. Lo que nos enseñan es la lucha entre una metafísica materialista y un software de aplicación y costo  imperial. Es decir: la eterna batalla entre los Wikileaks y la Inquisición.

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