Opinión Nacional

El diálogo en Venezuela

Washington, 14 de Agosto de 2002

I

Antonio Tabucchi, en su más reciente libro, Se está haciendo cada vez más tarde, nos transporta a un mundo donde los tiempos se disuelven; el destino de los hombres se extravía; las pasiones humanas se desbordan y el amor se torna ilusorio. Novela epistolar donde nos vienen, según Tabucchi, “…ráfagas de ideas que no pertenecen a nuestra lengua”. El diálogo, en cambio, aunque escurridizo y brumoso, es el lenguaje del hombre, un antídoto contra la intolerancia que edifica opciones humanísticas y representa la victoria de la razón.

A través del diálogo se pueden resolver los conflictos de poder; único camino expedito para prevenirlos y superarlos. El diálogo procura alcanzar la coexistencia entre los seres humanos, sin borrar las contradicciones políticas, sociales o culturales. El reconocimiento a las diferencias es imprescindible para lograr la comprensión mutua. Dialogar es respetar al otro; es crecer como pueblo y como sociedad. La historia universal muestra el carácter fluido y plural de la construcción civilizatoria.

II

Hoy 14 de agosto cuando nos reunimos en este recinto, el Presidente Hugo Chávez Frías estará dirigiéndose a la nación desde el teatro que lleva el nombre de esa gran artista venezolana, Teresa Carreño, para informar al pueblo venezolano y a la comunidad internacional, acerca del progreso alcanzado en las Mesas de Diálogo promovidas por la Comisión Presidencial para el Diálogo Nacional.

III

La Organización de los Estados Americanos se ha pronunciado de manera indubitable en favor de la democracia en el hemisferio. La Carta Democrática Interamericana constituye una referencia obligatoria en cuanto a teoría y filosofía democrática, ya que contiene los principios fundamentales que deben regir el sistema político de las Américas. Este histórico documento establece salvaguardas suficientes para proteger y defender los gobiernos democráticos, desarrollando -en un nuevo contexto internacional- la solidaridad continental. Por esto, tanto el Consejo Permanente, como la Asamblea General en sus dos últimas reuniones, rechazaron tan firmemente el golpe de Estado en Venezuela. El Consejo, en su resolución CP/RES. 811 (1315/02) resolvió: “Condenar la alteración del orden constitucional en Venezuela”. La resolución AG/RES. 1 (XXIX-E/02) de la Asamblea General Extraordinaria celebrada en Washington, DC el 18 de abril de 2002 expresó “… satisfacción por el restablecimiento del orden constitucional y del gobierno democráticamente elegido del Presidente Hugo Chávez Frías en la República Bolivariana de Venezuela”.

En esa misma oportunidad, la Asamblea General resolvió: “Respaldar la iniciativa del Gobierno de Venezuela de convocar de inmediato a un diálogo nacional, sin exclusiones, y exhortar a todos los sectores de la sociedad venezolana para que participen en el mismo, con sus mejores y más decididos esfuerzos a fin de lograr el pleno ejercicio de la democracia en Venezuela…” Aprobó igualmente: “Alentar al Gobierno y a todos los sectores sociales e instituciones de Venezuela, a desarrollar sus actividades respetando el estado de derecho, así como a la búsqueda de la reconciliación nacional.”

En la “Declaración sobre la Democracia en Venezuela,” aprobada en la Asamblea General de Barbados, el 4 de Junio de 2002 se reiteró la condena al golpe de Estado. Se afirmó: “… que el 11 de abril de 2002, hubo una grave alteración del orden constitucional y una ruptura de la democracia”. Sin duda, en Venezuela se produjo un quebrantamiento del estado de derecho; una disolución ilegítima y violenta de todas las instituciones del Estado democrático. El dictador de turno, que por fortuna estuvo en el poder por pocas horas, se atribuyó poderes infinitos e ilimitados, con el respaldo de algunos civiles y militares animados de propósitos fascistas.

En esa Asamblea General, se acordó: “Alentar al Gobierno de Venezuela a que explore las posibilidades que ofrece la OEA, en la promoción del diálogo nacional que actualmente se desarrolla en Venezuela, convocado por el Presidente Hugo Chávez Frías, en aras de profundizar la reconciliación nacional.” Y, en ese mismo sentido, decidió: “Reiterar la disposición de la OEA de brindar el apoyo y la ayuda que el Gobierno de Venezuela requiera para la consolidación de su proceso democrático.”

¿Qué pueden hacer la OEA y la comunidad internacional para que Venezuela continúe consolidando y perfeccionando su democracia? Alentar el diálogo que adelanta el Ejecutivo Nacional con los diferentes sectores e instituciones del país y reiterar su determinación de respaldar el Gobierno democrático que preside Hugo Chávez Frías.

IV

El Gobierno Nacional convocó, inmediatamente después del golpe de Estado del 11 de Abril, a ciudadanos de diferentes sectores nacionales, tanto del sector público como privado, para que formaran parte de la Comisión Presidencial para el Diálogo Nacional que coordina el Vicepresidente José Vicente Rangel. Quiso el Presidente Chávez promover la creación de un mecanismo que permita procesar las naturales diferencias que emanan del debate democrático, con ánimos de buscar soluciones a los principales problemas que gravitan sobre la vida nacional. Garantizar la paz, fortalecer las instituciones democráticas e impulsar el desarrollo económico y social de la República, son objetivos que se propone el Gobierno en aras de lograr la reconciliación de todos los venezolanos.

Tras la derrota de los golpistas, gracias al clamoroso movimiento popular que contó con el apoyo de la mayoría democrática de la Fuerza Armada, el Gobierno ha actuado con ponderación y sindéresis. Ha invitado a todos los sectores nacionales, sin distinción alguna, a participar en el diálogo y a encontrar fórmulas de entendimiento entre hijos de una misma patria.

En el Acto de Juramentación de la Comisión Presidencial para el Diálogo realizado el 30 de Abril del 2002, el Presidente Hugo Chávez Frías expresó:

Todo debate es posible, todo diálogo es posible, toda reforma, todo cambio, toda transformación es posible, pero en paz, en democracia… Debate, diálogo abierto con la sociedad, sin exclusiones…

Y el 28 de Julio, en su programa dominical Aló Presidente, dio su visión sobre el proceso de diálogo.

El diálogo –dijo el Presidente– es el futuro, porque el diálogo debe ser para mirar hacia adelante… El diálogo debe reflejar y recoger el anhelo de la gran mayoría de los venezolanos… El diálogo debe ser para alcanzar acuerdos sectoriales en el marco de un gran acuerdo nacional. Esa es la dirección que llevamos: un gran acuerdo dentro del espíritu y la letra de la Constitución Nacional, en la búsqueda de un nuevo modelo político democrático, en la construcción de un modelo económico diversificado que genere riquezas para todos, que genere empleo para todos, desarrollo integral, un nuevo modelo social donde nadie sea excluido, ninguna persona, ningún sector de la vida nacional. En esa dirección vamos.

V

De particular importancia fue la visita que realizó el ex- Presidente de los Estados Unidos, Jimmy Carter a Venezuela, por invitación del Gobierno Nacional. Sus buenos oficios resultaron altamente positivos. Contribuyeron a ensanchar los espacios para el diálogo y desalentaron tentativas antidemocráticas que –aunque minoritarias– están aún presentes en el paisaje político venezolano.

El pasado 26 de Julio, una comisión de funcionarios de la OEA, del PNUD-ONU y de la Fundación Carter visitó nuestro país. La visita, aunque informal y oficiosa, dio sus frutos. El Presidente Chávez, el Vicepresidente José Vicente Rangel, el Presidente de la Asamblea Nacional, William Lara y el Representante Permanente de Venezuela ante la OEA, recibieron a la delegación. En esa ocasión el Presidente Chávez reiteró su disposición de convocar el diálogo, a cuyos efectos saludó la oferta de facilitación que esas instituciones ofrecieron brindar a Venezuela. La comisión se reunió, asimismo, con representantes de importantes sectores de la oposición. Puede afirmarse que las gestiones adelantadas por la comisión tripartita también han contribuido a promover el diálogo.

El Gobierno de Venezuela, a través del Vicepresidente de la República, se ha dirigido oficialmente al Secretario General de la OEA, César Gaviria, para expresar su disposición de buscar un mecanismo consensuado de acercamiento entre el gobierno, los diferentes actores de la oposición y otros sectores de la vida nacional, el cual incluiría la designación de una o varias personas calificadas en el ámbito internacional, que faciliten el diálogo y la búsqueda de acuerdos democráticos en el marco de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

Auspicioso es que sectores de la oposición también se hayan dirigido al Secretario General de la OEA, en la perspectiva de que el máximo organismo interamericano, la Fundación Carter y el PNUD-ONU, contribuyan a buscar en Venezuela caminos que fortalezcan nuestra tradicional convivencia democrática.

Las bases preliminares para que el acuerdo nacional sea posible parecieran estar sentadas. Lo cual no significa que las tentaciones dictatoriales y antidemocráticas hayan desaparecido del actual mapa político.

Con toda razón, la Comisión Presidencial para el Diálogo expresa que el diálogo en Venezuela tiene que estar inspirado en principios de índole democrática. Todo lo que se realice en el marco de la Constitución de la República es legítimo. Todo aquello que se haga para vulnerar sus preceptos debe ser rechazado. El debate civilizado, pacífico y democrático es fundamental para alcanzar la reconciliación nacional. El diálogo debe ser inclusivo, tanto a nivel nacional como regional. La mencionada comisión, ha instalado Mesas de Diálogo en nueve Estados del país: Nueva Esparta, Vargas, Lara, Táchira, Aragua, Portuguesa, Bolívar, Guárico y Mérida.

La experiencia acumulada –aunque todavía en desarrollo– de las Mesas de Diálogo en Venezuela ha constituido una enseñanza democrática que ha potenciado la participación ciudadana.

Hemos de subrayar que la mayoría de los venezolanos rechazan los llamados que hacen predicadores de la violencia, a desconocer el orden constitucional. Los voceros del golpe de Estado y de la guerra civil, tienen cada vez menos eco en una sociedad que ha aprendido a valorar la democracia y sus principios fundamentales, claramente definidos en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

VI

En muchos sentidos, en Venezuela se juega el destino de la democracia hemisférica. Nuestro país se ha convertido en un verdadero laboratorio para la construcción –no exenta de contradicciones– de una sociedad democrática con justicia, libertad y respeto a los derechos humanos. Las seculares injusticias y desigualdades, que aún caracterizan a nuestra sociedad, pueden ser superadas. Nuestro gobierno ha hecho de la lucha contra la pobreza su principal objetivo. No es casual que los sectores más pobres y excluidos de la sociedad venezolana le brinden un respaldo tan decisivo.

Pedimos a la OEA, como lo hemos hecho en otras oportunidades, que continúe respaldando al Gobierno y al pueblo venezolano en su lucha por preservar, consolidar y perfeccionar su democracia.

Abundante es el vocabulario que conforma el idioma que nos es propio. Con él designamos la infinita diversidad fáctica y mítica que configura la realidad natural y social dentro de la cual coexiste la especie humana. Paz, diálogo y reconciliación nacional, son palabras claves que, en esta hora crucial de la historia, deberían conformar el credo de todos los sectores e instituciones de la sociedad venezolana.

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