Opinión Nacional

El Hombre del Maletón

¿Cuántos delitos habrá acumulado sobre sí el personaje que intentó pasar de contrabando la bicoca de setecientos noventa y tantos mil dólares por la Aduana del Aeroparque de Buenos Aires? No me refiero a los delitos que cometió en Argentina, que aparentemente van a ser investigados y juzgados allá, sino a los que cometió aquí. Empezando por sacar esas divisas. Por supuesto que ahora mucha gente especula. Hay quienes dicen que los dólares eran para la campaña de la esposa del bizco presidente argentino, a quien le dicen “el pingüino” y tiene su buena colección de historias sórdidas. Hay quienes dicen que eran para comprar más voluntades en la República Argentina, entre las “madres” de la Plaza de Mayo, o entre las abuelas, o entre las viudas, vaya uno a saber, o entre los “piqueteros” o entre los “caras pintadas” o entre los grupos de delincuentes que a alguien se le ocurra nombrar. Hay quien dice que se trata de algún problema de drogas. En fin, los pocos que lo saben no lo dicen. Pero nadie puede negar que para sacarlos de Venezuela contó con la complicidad de las autoridades aduaneras y monetarias. Ningún particular tiene esa cantidad guardada bajo el colchón. Nadie tiene una caja chica tan grande, salvo el gobierno. Y Chávez no lo oculta, lo proclama cada vez que puede, como para echarnos en cara que él si es rico y nosotros no.

Pero entre los muchos delitos cometidos por el Hombre del Maletón y por Chávez y sus muchos cómplices, hay uno que es peor que cualquiera de los que están enumerados en alguna ley venezolana o argentina, y es el malgastar esas inmensas cantidades de recursos en quién sabe qué abuso de poder, cuando en Venezuela se necesita con desesperación invertir, no gastar sino invertir, buen dinero, buen dinero que se está desperdiciando para satisfacer el Ego de un caudillo mediocre, y que debería usarse para aliviar los problemas de los pobres, de los preteridos, de los desamparados. Qué horribles engaños cometen Chávez y sus cómplices. Qué de hipocresías.

Y al hablar de cómplices no me refiero sólo a los de PDVSA, o a los del Banco Central, o a los de cualquiera ministerio de esos que ahora llaman popos. Incluyo también al silente Contralor, o al charlatán Fiscal General, o al desviado Defensor del Pueblo, que siempre que alguien del gobierno hace alguna tropelía, comete un crimen, están viendo para otro lado.

Algún día, todos ellos, el que llevó el dinero, los que lo entregaron, los que ordenan que esos delitos se cometan, y los que lo toleran, tendrán que pagar sus culpas. Algún día Venezuela recuperará la senda de la democracia y se acabarán esos delitos, terminará la impunidad. Se reducirá la corrupción al mínimo. Se volverá a vivir en paz. Venezuela recuperará su nombre y por fin tendremos un verdadero país, y no la cruel caricatura en que se ha convertido esto que llaman “república bolivariana” y es lo más antibolivariano que pueda imaginarse.

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