Opinión Nacional

El soldado acude al llamado de Dios

A Antonio José de Sucre cuando iba a recibir las sagradas órdenes:

Cristo ha llamado a Sucre desde sus tiernos años

Y ordena que en su ejercito le preste sus servicios:

El corta sus cabellos de laurel coronados,

Laurel que en rudas lides sus sienes ha ceñido;

Y aún desprecia la fama que en el mundo tenía,

Amando lo que trueca la muerte en regocijo

Estos versos fueron dedicados al presbítero Sucre como homenaje en su ordenación sacerdotal ¿Quién lo escribió?, Don Miguel Tovar, abuelo de Miguel Antonio Caro quién fue Presidente de Colombia entre 1892 y 1898. Cabe señalar que Caro Tovar fue junto a Rufino Cuervo alumno aventajado de Sucre en el Liceo de Familia entre 1855 y 1856…¿Conoce algún otro cumanés que haya participado en la formación intelectual y espiritual de un presidente colombiano?

Leyenda de foto: Este cuadro que se conserva en el Seminario Mayor de Bogotá es la primera de dos imágenes que se conocen hasta ahora del Presbítero Sucre.

Todo ser humano tiene instantes que marcan su destino y en el caso de un sacerdote es en la ordenación el instante que establece un antes y un después en su vida.

En el caso de Antonio José Sucre y Alcalá, – sobrino del gran mariscal-, el magno acontecimiento ocurre en Colombia, nación que sería la “madre eclesiástica” de este cumanés. Para que sepamos más sobre la decisión de convertirse en un sacerdote leamos de su propia pluma en “Despedida de Antonio José de Sucre”, (El Correo Nacional, enero 9 de 1891), una carta donde se explaya sobre su vocación y la influencia que tuvo la señora María Francisca Urisarri de Cuervo ( Madre de Rufino Cuervo, alumno de Sucre, posterior fundador de la Academia Colombiana de la Lengua, considerado el máximo filólogo hispanoamericano), a quién consideró su segunda madre, ( cabe señalar que la madre del presbítero Sucre fue María del Rosario Alcalá y Alcalá (Nacida en Cumaná en el año 1808, hija de José Leonardo de Alcalá y López de Brito, y Luisa Josefa de Alcalá y Bermúdez), pero cuyo destierro de Cumaná en 1853, los hizo separar , tomando la señora María Francisca prácticamente el rol de la señora María del Rosario “ El género de vida que llevaba desde que me desceñí de la espada , la seriedad de los compromisos que con el público había contraído, y la suave pero irresistible influencia de la noble señora a quién llamaba y llamaré mi segunda madre – Doña María Francisca Urisarri de Cuervo-, habían ido operando una revolución gradual en mis aspiraciones , hasta el extremo de cambiar los juveniles sueños de gloria con que entré a este país querido, por vagos y temerosos de ingresar al santuario. La gracia divina , las ardorosas invitaciones del ilustrísimo señor Herrán , de amada y santa memoria y la sabia dirección del doctor Juan de la Cruz Vargas ,entonces el más docto y piadoso de los muchos sacerdotes que han santificado esta tierra bendita del cielo , triunfaron por fin de mis vacilaciones y terrores y me condujeron a las gradas del altar para recibir el óleo santo de los ungidos del señor .Y es este incomparablemente el más grande , el supremo de los beneficios que debo a esta mi segunda patria. Sin el bendecido hogar y sin el médium social que ella me proporcionó, jamás habría sido sacerdote; y de no haberlo sido, sería acaso a la fecha uno de tantos azotes de esta pobre América, si antes no hubiere encontrado la muerte en algún oscuro combate de encrucijada . Bendita sea la divina providencia y bendita en ella mi querida Colombia, que de tanto y de tan irreparable mal me han preservado!”.

Los estudios teológicos se inician en Caracas y los sacerdotales en Bogotá

El presbítero Sucre inicia sus estudios teológicos en Caracas y los sacerdotales los culmina en Bogotá, según la explicación que nos hace Monseñor Mario Germán Romero en su libro Las Diabluras del Arcediano “Sabemos que en la Universidad Central de Caracas Sucre estudió tres años de jurisprudencia ( 1846-1848) y que aprobó las siguientes materias :Religión , lugares teológicos, historia eclesiástica, derecho civil , público y canónico, solamente le faltaba un año escolar en esta última facultad para poder optar a los grados en sagrados cánones. Sucre presentó más tarde testigos de que había recibido en la pontificia Universidad Santo Tomás de Aquino en la ciudad de Bogotá, los grados de Bachiller, Licenciado, Doctor en Sagrada Teología. Dado el escaso tiempo de que dispuso desde su llegada a la capital hasta la ordenación sacerdotal, se puede pensar, con fundamento, que los estudios superiores de Teología los terminó ya ordenado sacerdote”.

¿Quién le confirió las Ordenes Sagradas?

“Es sabido que los Seminarios Conciliares están organizados para dar al candidato al sacerdocio una adecuada instrucción y formación espiritual ¿Cuanto tiempo estuvo Sucre en el Seminario de Bogotá? No debió ser largo, antes bien, es de presumir que fue por algunos meses. Cualquiera pensaría que en estas circunstancias Sucre hubiera sido un clérigo mundano de conducta, poco edificante. Sin embargo, el testimonio de los que lo conocieron es unánime en declarar que fue un sacerdote a carta cabal, ilustrado, piadoso, de costumbres irreprochables. Sucre tuvo enemigos, y enemigos encarnizados, pero ninguno pudo reprocharle una falla moral, y esto habla mejor que nada de la seriedad de su vocación sacerdotal. Su genio, diríamos mejor, su mal genio, su ánimo batallador y conflictivo que llegaba a la agresión, lo acompañó toda la vida .El mismo lo reconoce humildemente. El 15 de agosto de 1857 Sucre ya era sacerdote .¿Quién le confirió la ordenes sagradas? Monseñor Navarro ( Autor de “Anales eclesiásticos venezolanos), a quién sigue en este punto Monseñor José Restrepo Posada, dice que lo ordenó el arzobispo de Bogotá ,Antonio Herrán; don Juan francisco Ortiz en sus reminiscencias afirma que lo ordenó el delegado apostólico monseñor Miecislao Ledochowski. Es bueno anotar que Sucre tuvo una estrecha amistad con este último prelado. Desaparecido el archivo arzobispal de Bogotá en la nefanda jornada del 9 de abril de 1948, no es posible aclarar este punto, como tantos otros que quedan en suspenso”.

El ordenamiento sacerdotal y su impacto social

En anteriores capítulos de este reportaje histórico, hemos señalado que el Presbítero Sucre en su vida en Colombia fue cobijado por las familias de mayor tradición, Cuervo, Caro, Urisarri, Tovar, muchas de ellas vinculadas al partido conservador de Colombia y a su posterior desarrollo en la segunda mitad del siglo XIX, tal como nos confirmara el prestigioso intelectual colombiano Enrique Santos Molano; pues bien, la ordenación sacerdotal del Presbítero Sucre fue ocasión propicia para que miembros de estas familias dedicaran homenajes en este acontecimiento tan trascendental y una prueba de ello lo tenemos en los siguientes versos latinos que dedica Miguel Tovar , abuelo de Miguel Antonio Caro Tovar , (alumno del Presbítero Sucre, fundador junto a Rufino Cuervo de la Academia Colombiana de la Lengua y entre 1894 y 1898 Presidente de Colombia) , testimonio escrito del profundo afecto que tuvo Sucre de la sociedad colombiana que por cierto está en el archivo de la Academia Colombiana de Historia “ Antonio Iosepho Sucre Sacros Ordines Suscepturo: Evocat eu ¡ Christus, Sucre flotentibus annis; Et iubet in castris ara merere suis;Lauro devinctos gaudet tondere capillos; Lauro quos cinxit miles ut impadivus;Iam nunc mundanum contemnit nomen et odit, Odit morte nihil quod teniente iubat”.

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