Opinión Nacional

El ventajismo no nos detiene

Si el ventajismo no fuera derrotable y los corruptos no pudieran ser removidos, habría que reescribir la historia de Venezuela y buena parte de la historia de otros países. Cuando un pueblo se pone en marcha y decide avanzar echándose el miedo a los hombros, dispuesto a dar el todo, el ventajismo se revierte y la podredumbre de la corrupción se voltea contra los delincuentes que ejercen el poder. Es hora de pueblo en marcha y tiempo de cambio. El ventajismo no nos detiene.

La Venezuela democrática, con participación sin precedente de más de tres millones de compatriotas, se puso en marcha con Capriles cuando lo hicimos nuestro abanderado, hace ahora apenas cinco meses, el 12 de febrero. Desde entonces El Flaco -como lo llaman y a él no le disgusta- arrancó a caminar, a recorrer pueblos y sudar camisas. El resultado se ve y se siente, lo que tiene a Chávez desencajado, ordenando más abusos, atropellos y ventajismo, traduciéndose en mayor corrupción y podredumbre oficial. Si el dinero lo fuera todo y contra él no hubiera salida, habría que reescribir la historia. El dinero es derrotable.

Estamos ante un Estado forajido, en el que una sola persona centra todo el poder, base de la podredumbre política, al punto de cometer la locura de afirmar que quien no es chavista no es venezolano, lo que nos hace recordar a Adolf Hitler, quien también enfermo de poder y creyéndose dueño del mundo, al igual que el de aquí, gritó a viva voz: “Ningún judío puede ser alemán”, como si la religión y la raza les hiciera perder su nacionalidad y sus derechos ciudadanos. No obstante, los déspotas también mueren, y en el caso de Hitler se suicidó cobardemente al ver derrumbarse su reino.

El ventajismo de Chávez, al igual que el de todos los de su tipo que se creen dueños de sus países, lo lleva a usar y abusar del poder, de las instituciones del Estado y del patrimonio de la República, violando así la Constitución y leyes: “El funcionario público que abusando de sus funciones utilice su cargo para favorecer o perjudicar electoralmente a un candidato, grupo, partido o movimiento político, será sancionado con prisión de uno a tres años”, reza la vigente Ley Contra la Corrupción. La conducta del Presidente Chávez y de los altos jerarcas del gobierno es condenable por delictual según la norma transcrita. Los abusos son de toda naturaleza, de parte de los representantes de los Poderes Públicos que al delinquir se apoyan mutuamente, bajo la dirección única del Comandante Presidente.

“Los medios de comunicación social públicos y privados darán una cobertura informativa completa y balanceada de las informaciones relacionadas y sin tergiversar la realidad de la campaña”. Como se sabe, las noticias de las actividades de Chávez y su equipo han totalizado hasta ahora, en lo que va de campaña, el 97 % del tiempo de VTV, canal propiedad de todos los venezolanos, y no es menor el porcentaje en los otros medios propiedad del Estado. Solo el 3 % para Capriles denota parcialización y delito.

“No se permitirá el uso de los bienes propiedad de la República, ni de los Estados o municipios con el fin de favorecer o promover una candidatura o realizar propaganda electoral”. Hasta los más ingenuos saben que los recursos del Estado están descarada y delictualmente al servicio de la campaña de Chávez.

Luchamos contra el ventajismo y exigimos prive el Estado de Derecho. Por supuesto que estamos ejerciendo las acciones que la ley nos permite a nivel nacional e internacional. No obstante lo más importante no es eso, sino nuestra decisión de no dejarnos amilanar. El ventajismo y la corrupción son derrotables, históricamente superables. Si hay camino, vamos por él.

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