Opinión Nacional

Empate matemático. Knocout estructural.

Las pasadas elecciones en Venezuela parecen marcar un punto de inflexión para la política de ese país. Tienen razón quienes argumentan la resiliencia del apoyo popular al régimen chavista, no se puede comprender como después de diez años de un régimen corrupto, incapaz, despótico y personalista, que ha empobrecido al pueblo y destruido las instituciones del país, Chávez logre obtener una ligera mayoría en los pasados comicios. Pero también es verdad, los clamores de la oposición de ser ella la gran ganadora de los pasados comicios. Esta a Parente contradicción se resuelve muy fácilmente.

El voto chavista es un voto amarrado, solamente en los estados más subdesarrollados, y en los pequeños pueblos, donde la masa electoral depende de las dávidas del régimen, éste logra apoyo electoral, sea éste real o obligado. En el pueblo de la remota selva o llanura venezolana, donde el alcalde es el factótum de todo el poder, no solo político, sino económico y social, el chavismo gana.

En los estados industrializados y las grandes ciudades, donde existe u n pluralismo de fuentes de empleo, donde las universidades y demás instituciones académicas juegan un rol preponderante, donde los medios de comunicación son más diversificados, que el monopolio de Venezolana de Televisión, allí el chavismo pierde.

Por ello si bien los resultados matemáticos indican un empate matemático entre gobierno y oposición la realidad es otra, la oposición le dio un nockaut a las pretensiones de eternización de Chávez en el poder. A las misiones como instrumento clientelar de las masas no son suficiente para el dominio chavista. El arrollador triunfo de Ocariz en Petare, simboliza la pérdida de los estratos pobres para el régimen. La sorprendente victoria de Ledezma en la Alcaldía Mayor de Caracas, representa la derrota del chavismo en el corazón del poder.

La pérdida del chavismo no solo es cuantitativa, sino aun más importante es simbólica. La derrota de los mosqueteros del chavismo: Isturiz, Caballero, Chacón, en la capital, así como el triunfo de Rosales, Salas, Ledezma, Pérez Vivas, figuras emblemáticas de la oposición, representa un duro golpe para el chavismo. Finalmente, dado el carácter plebiscitario que Chávez le connotó a estos comicios, significa que el pueblo le dio definitivamente la espalda a Chávez.

El renacer de las pretensiones de reelección infinita de Chávez es prueba de ello. Chávez llama a referendum inmediatamente, antes que la crisis económica que se avizora por la merma de los ingresos petróleos, termine de evaporar el apoyo popular al régimen. Si la oposición hubiese jugado siempre con la estrategia y unidad que lo hizo ahora, ya se hubiese salido de el fantasma Chávez. Ahora le toca a ésta actuar con la gallardía que este triunfo le otorga.

No se puede amilanar la oposición en actuaciones secundarias, los líderes chavistas deben anteponer sus intereses personales y desde ya designar un líder que los encarne frente a las pretensiones totalitarias de Chávez. En lo personal opino que es Ledezma quien debe encarnar este rol, por dos razones evidente, es de los pocos dirigentes que día a día ha estado, desde la lucha con solo un puñado de seguidores, hasta este triunfo majestuoso, enfrentando cara a cara al régimen autoritario. Pero por supuesto sobran pretendientes, desde el legendario Petkoff, pasando por los dirigentes de los partidos, hasta nuevas figuras de la sociedad civil. Lo importante es que no se pierda la oportunidad de aglutinar el respaldo popular en torno a una figura emblemática de la oposición, que idealmente sea elegida por primarias, y que “pare en seco” las pretensiones de perpetuación del poder.

Pero el rol de la oposición no termina allí, más importante es estar conteste de que Chávez no soltará el poder así de fácil y por ello los mecanismos de oposición deben trascender lo electoral, para organizar una “revolución naranja” que mate el poder autoritario de Chávez. La organización del pueblo para la resistencia a una dictadura que se develará en todas sus dimensiones desde el mismo momento del llamado a un nuevo referendum para la reelección, el cual es anticonstitucional, es tarea prioritaria. “Last, but no least” está la coordinación con los militares institucionales, quienes deberán enfrentar a los que por codicia o verdaderas razones ideológicas, (estos últimos ¿existirán de verdad?), usarán las armas para impedir el retorno a la democracia, supongo que esta coordinación es el papel fundamental de Baduel.

En conclusión el 2009 es vital para el destino de Venezuela, este año o Chávez se impone perpetuándose en el poder, o la oposición unida se organizará, para aprovechar el triunfo simbólico de las pasadas elecciones, convirtiéndolo en un triunfo real quie envie a Chávez a vivir en su isla de la felicidad.

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