Opinión Nacional

¿Es la solución dolarizar?

Mi respuesta es no, al menos si el objetivo final es garantizar la estabilidad macroeconómica, porque si ese es el caso, entonces, la dolarización no es, ni necesaria, ni suficiente. Abajo explico por qué, y luego planteo qué implica.

Para garantizar la estabilidad macroeconómica (i.e. la estabilidad de precios y del tipo de cambio real o, lo que es lo mismo, del poder de compra de los salarios), no es necesaria, ni suficiente, la dolarización. Tan cierto es que no es necesaria que, Venezuela por más de 50 años, entre 1925 y 1974, contó con una de las economías en crecimiento más estables del planeta, a pesar de no estar dolarizada; y hoy mismo existen centenares de economías estables con moneda propia (i.e. moneda nacional). Y tan cierto es que no es suficiente, que una economía puede estar dolarizada o eurorizada, y aún así ser inestable como Grecia, economía que abandonó su moneda nacional (i.e. es siempre posible que una economía sin moneda nacional sufra pérdidas de competitividad por sobrevaluaciones reales, cuando la inflación o alza del ratio salario-productividad es mayor internamente que en el extranjero).

La dolarización (eurorización, o substitución monetaria) completa de una economía implica sacar de circulación la moneda nacional y, por tanto, abandonar o renunciar a una institución fundamental del país (la moneda y política monetaria nacional) para importar otra del resto del mundo, que se supone superior (e.g. el dólar o el euro y la política monetaria de la Reserva Federal de los EEUU o del Banco Central Europeo). En palabras llanas, quien defiende la dolarización, implícita o explícitamente, prefiere el dólar y el euro, o la Reserva Federal de los EEUU y el Banco Central Europeo, al bolívar y el Banco Central de Venezuela. De allí que, en apoyo a su argumento, el defensor de la dolarización suela preguntar incorrectamente: ¿usted prefiere ganar en dólares o en bolívares? Digo incorrectamente, porque la respuesta a la pregunta variaría en el tiempo; de hecho, en el presente, estoy seguro que la gente respondería en dólares; pero, entre 1925 y 1974, apuesto a que la respuesta sería en bolívares; tan es así que, para aquella época ahorrar en dólares era impensable, y quien lo hizo perdió dinero respecto al que ahorró en bolívares.

Lo único cierto es que, para quienes defienden la dolarización completa, y para quienes, como yo, no, está claro que es institucional el problema de la inestabilidad macroeconómica (e.g. el problema de la inestabilidad de los precios y del tipo de cambio real, o poder de compra de los salarios); solo que quienes defienden la dolarización completa tiraron la toalla hace rato, por lo que proponen como mecanismo para controlar a los políticos la importación de instituciones extranjeras (el dólar, o el euro; o, lo que es lo mismo, la confianza y restricciones que implica apegarse a la política monetaria de la Reserva Federal de los EEUU o el Banco Central Europeo), porque creen que es políticamente inviable la recuperación institucional; mientras que quienes, como yo, pensamos que sí es posible la recuperación de las instituciones nacionales y la confianza en las mismas, creemos que lo que corresponde es trabajar por levantarlas y recuperarlas, para garantizar la estabilidad macroeconómica y el bienestar del país.

En palabras llanas, dolarizar, en mi opinión, equivale a botar el sofá y no al cónyuge, verdadero culpable de la traición. Venezuela tiene con qué recuperar su moneda nacional y sus instituciones. Venezuela fue una vez ejemplo de desarrollo, progreso, civilidad e institucionalidad en el planeta; que no se olvide, pues, muy pronto, volverá a serlo.

@garciabanchs

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