Opinión Nacional

Escenarios de la Investigación Acción-participativa

Cuando se argumenta acerca de la investigación y el papel de ésta en la sociedad, normalmente se le relaciona con actividades o acciones que llevan a cabo un grupo de eruditos entorno a problemas o asuntos que deberían ser del interés del colectivo, pero a los cuales ese colectivo no está invitado a participar. El colectivo es la excusa, no el medio para alcanzar el fin; en ocasiones ese mismo colectivo se entera que lo han estudiado, evaluado y reflexionado, sin él mismo reconocer cómo llegaron a eso, salvo cuando se le da como pretexto que el desconocimiento del colectivo de que es estudiado es para salvaguardar una mentada “objetividad” que en casi todos los escenarios es confundida con neutralidad, aspectos totalmente diferentes y que no identifican el sentido ni la motivación real de algún estudio.

La investigación, en acepción de Frederick Lamson Whitney (Elementos de Investigación. Barcelona-España, cuarta edición Editorial Omega, 1976: 19), citando a Clifford Woody, “…es una indagación o examen cuidadoso o crítico en la búsqueda de hechos o principios;…no es una mera busca de verdad, sino una indagación prolongada, intensiva e intencionada…” Pero esa búsqueda emplea, a juicio de Mario Tamayo Tamayo (Diccionario de la Investigación Científica. México, segunda Edición, Editorial Limusa, 2006: 82), instrumentos y procedimientos especiales con miras a la resolución de problemas o adquisición de nuevo conocimiento.

En este sentido, a comienzos del siglo XX, los trabajos de Collier y de Kart Lewin, enfocaron la investigación hacia la necesidad de la búsqueda a través de instrumentos especiales, bajo la consigna de involucrar a los sujetos investigados en la resolución de problemas o construcción de conocimiento. Es decir, para estos autores la investigación no debería circunscribirse a un investigador, sino a múltiples investigadores que coordinados por objetivos y metas específicas, le dieran forma al objeto de estudio más inherente a la realidad y a los efectos de esa realidad sobre el colectivo investigado. Nace la investigación acción.

La investigación acción, según nos dice Ezequiel Ander-Egg (Repensando la investigación-Acción-Participativa. Argentina, 4ta edición, Editorial Lumen, 2003: 13), no tomó cuerpo metodológico de inmediato; pasaría un buen tiempo para que el cuerpo metodológico tomara forma de metodologías de acción que permitiera desarrollar simultáneamente la investigación y alguna forma de intervención social. Lo que surgió fue una variada gama de tendencias, las cuales esbozaban diferentes marcos de referencia en los que se fue encuadrando teórica y epistemológicamente. En ese mismo sentido, naciendo el cuerpo metodológico, nace una dimensión crítica social que no existía en la propuesta de los primeros precursores de la investigación acción, caso Lewin, dado que éste concebía los cambios sólo en su dimensión intrasistémica y no en el contexto de las realidades sociales.

En razón de estas valoraciones, la investigación acción que comenzó siendo un esfuerzo por desarrollar enfoques investigativos que permitieran al investigador estar inmerso en la realidad en estudio y tomar parte de ella, se le suma la necesidad de escuchar a los sujetos investigados y hacer posible que sus puntos de vistas estén reflejados en la investigación. De este modo se le suma un nuevo elemento a la propuesta de enfoque: la participación. La investigación acción participativa, IAP como se le conoce universalmente, tiene como razón de ser conocer la forma en que la gente interpreta las estructuras sociales para desarrollar actividades comunes; la IAP parte del postulado de que el conocimiento de la realidad del objeto es en sí mismo un proceso de transformación, a través de la superación de los conflictos y contradicciones del investigador, del grupo participativo y del problema u objeto de estudio. Ese conocimiento de la realidad no se descubre, se posee. Y el poseedor de esa realidad es el ser humano.

El ser humano, o seres humanos, tú, ustedes y yo, somos, citando a Humberto Maturana, “…seres sociales: vivimos nuestro ser cotidiano en continua imbricación con el ser de otros…Al mismo tiempo los seres humanos somos individuos: vivimos nuestro ser cotidiano como un continuo devenir de experiencias individuales intransferibles…Ser social y ser individual parecen condiciones contradictorias de existencia. De hecho, una buena parte de la historia política, económica y cultural de la humanidad, particularmente durante los últimos doscientos años en Occidente, tiene que ver con este dilema. Así, distintas teorías políticas y económicas, fundadas en diferentes ideologías de lo humano, enfatizan un aspecto u otro de esta dualidad, ya sea reclamando una subordinación de los intereses individuales a los intereses sociales, o al revés, enajenando al ser humano de la unidad de su experiencia cotidiana. Más aún, cada una de las ideologías en que se fundan estas teorías políticas y económicas, constituyen una visión de los fenómenos sociales e individuales que pretende afirmarse en una descripción verdadera de la naturaleza biológica, psicológica o espiritual, de lo humano…” (La realidad: ¿objetiva o construida? T. I, Fundamentos biológicos de la realidad. Barcelona-España, Ediciones Anthopos-Iteso-Universidad Iberoamericana, 1997: 3).

En este sentido, el fenómeno de estudio que aborda la IAP está relacionado con la cotidianidad y con ese carácter de intransferibilidad de las experiencias individuales, ante lo cual investigar significa liberar las potencialidades creadoras de los individuos y la movilización de recursos humanos para la solución de problemas sociales.

La IAP asume como necesario temas de interés colectivo, para transformarlos y mediante la implementación de una dialéctica entre el conocimiento y la acción, conocer la realidad y actuar sobre ella (en acepción de Ezequiel Ander Egg). Porque la IAP no surge como propuesta de un investigador o un grupo académico, sino como expresión de un colectivo en el cual impacta directamente la investigación a realizar.

En cuanto al significado real de la IAP, se desprende: por investigación, el procedimiento reflexivo, sistemático, controlado y crítico que tiene por finalidad estudiar algún aspecto de la realidad; por acción, la forma de realizar el estudio que implica un modo de intervención, orientada por el investigador y los sujetos investigados; participación, cuyo proceso involucra tanto a los investigadores como a los destinatarios de la investigación, quienes no son considerados simplemente como objetos de investigación, sino como sujetos activos que contribuyen a conocer y transformar la realidad en la que están implicados. En una palabra, y aceptando la percepción que al respecto tiene Ezequiel Ander Egg, la Investigación Acción Participativa supone la simultaneidad del proceso de conocer y de intervenir, e implica la participación de la misma gente involucrada en el programa de estudio y de acción.

La IAP tiene como intencionalidad la promoción de la participación activa de un colectivo investigado; así mismo, supone la superación de toda forma de relaciones dicotómicas jerarquizadas, es decir, imposición o supremacía del investigador sobre el objeto de estudio o viceversa. Es una relación heurística, no de estratificación; en otro sentido, la comunicación adquiere un nivel de iguales, en el cual el compromiso es el motor que orienta el estudio; la IAP es una herramienta intelectual al servicio de las comunidades, en este sentido su esencia ideológica obedece al bien común, al consenso, podrá no tener una neutralidad extrema, pero si se maneja en razón de un bajo perfil de crítica política, porque su objetivo es solucionar la situación-problema y transformarla, no polemizar. Aunque en el acto mismo de transformar, la persuasión y la actividad política de convencimiento imponen algunos de sus intereses.

En otro aspecto, en lo que se refiere a la metodología, la IAP mezcla los enfoques dialécticos y sistémicos, privilegiando el abordaje cualitativo al cuantitativo, dado que su razón de ser es interpretar y comprender la situación-problema para lograr introducir cambios sustanciales en el objeto de estudio. En este sentido expresa Ander Egg: “…siendo la IAP una metodología sólo realizable con la efectiva participación de la gente, no sólo se plantea el problema de ofrecer espacios y canales de participación, también es necesario proporcionar instrumentos operativos para que la gente pueda participar realmente. Este aprendizaje que proporciona esta metodología es uno de los aportes más útiles y peculiares de la IAP, para que la gente, a través del conocer, participe del poder hacer” (ANDER EGG, Ob.cit, 2003: 41).

La IAP es un método de investigación que supone la búsqueda y la práctica participativa de la gente involucrada en el estudio, exigiendo un compromiso de los involucrados y una clara identificación del contexto en el cual se encuentra inmerso el objeto de investigación. La IAP es un esfuerzo colectivo para alcanzar la transformación real de la situación-problema abordada; todo lo demás que aspire llevar esta denominación, sino es en estas condiciones, no es IAP.

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