Opinión Nacional

Ética y algo más (III)

Donde de la ética constituye un thema del más universal dominio, dicho mejor, uso, es en la educación. La escuela es creación, por rigurosa necesidad, de la sociedad organizada con objetivos muy claros, que van desde la socialización del niño, (niños normales) vale decir de los aprendizajes de cuanto la sociedad toda usa sin distingos, lenguajes, “valores”, hábitos, saberes, conocimientos, con las limitaciones tan sólo de las inherentes a las posibilidades y limitaciones del individuo, lo cual será un verdadero problema para la educación que en el tiempo y según los alcances de la ciencia, ha intentado resolver de diversas maneras, entre ellas la reunión de pares, vale decir, escuelas para autistas, ciegos, sordos, mudos, etc., así como también escuelas para niños igualmente excepcionales por su inteligencia, sus potencialidades, hasta la alcanzar la profesionalización como los niveles últimos del proceso, en donde, se vuelve al individuo para que se incorpore a los procesos de producción. En ese trayecto, la escuela primaria para alcanzar los objetivos esenciales –sin importar si están enunciados o no, pero están allí – cumple una de las mas complicadas tareas, la sociabilización y socialización a través del conocimiento lenguaje, la aproximación a los valores también fundamentales de esa sociedad, reconocimiento de su cultura, de su historia, mientras el bachillerato o educación media, los acerca al descubrimiento de su ser en el mundo, a través de la información que hace del mundo, de su historia un habitante cercano a sus dominios mediante la aproximación a la ciencia, al arte, como un producto codificado, inalterable, pero que en definitiva se convierte en modelo. Y, como se dijo, los niveles superiores tienden a reafirmar al individuo en tanto que ser social al servicio de la producción. Producción de bienes, mercancías, pero también ideologías. La idea subyacente bien puede expresarse de este modo, la escuela toda, desde el kínder a la universidad, es un medio, instrumento, cuidadosamente organizado para la adaptación del ser social a la sociedad, para la asunción de sus valores, para su preservación, en consecuencia, la escuela es por su naturaleza y fines, por los medios que emplea, su objeto de trabajo, necesariamente conservadora. No hay ni habrá una escuela revolucionaria y si llegase a existir será cuando el poder se haya extinguido con la desaparición del Estado, que en última instancia es y será siempre la objetivación de las relaciones de poder, su modo de ser, organizarse y existir. El Estado es su forma por excelencia de alienación.

En ese cuadro, la ética aparece como discurso y también como moral, vale decir, como expresión de valores e intereses de factores de poder, bien material, bien ideológico. Así entonces, la iglesia (cualquiera sea ella y cualquiera sea su tiempo y espacio) impondrá –hasta donde el resto social se lo permita y ello es así mientras sus intereses sean reconciliables, compartidos, no antagónicos – una escuela que calce a su medida. En las sociedades y estados fundamentalistas, su religión hace del resto de las expresiones del pensamiento, sus esclavas, como ayer la filosofía era esclava de la teología, según era el poder de la santa madre iglesia de Roma. Después de la revolución industrial y de las revoluciones políticas La Francesa y la de Estados Unidos, las instituciones del poder económico, del poder político, desarrollarán su lenguaje para que el ser social sea un ciudadano que asuma, para decirlo hoy, los valores de la democracia, en donde la libertad se asocie con la libertad de mercado. Simplifico el esquema, pero prevengo y pido al lector no olvidar el complejo proceso de la historia que, no necesariamente requiere que lo hayamos padecido o vivido, sino como experiencias universales; así entonces, ha de tenerse claro que la cualidad de la escuela tan brevemente sintetizada no se agota allí. Que ella vive sus propias contradicciones, que para el caso de las universidades, dice Santo Tomas inmejorablemente, vivirá una eterna crisis entre lo codificado plenamente y la búsqueda de nuevos descubrimientos, vale decir, la crisis de toda universidad en el plano epistemológico siempre será entre las formas del conocimiento plenamente codificado y la necesidad subversiva de revisarlo, superarlo, recrear y producir. Pero el resto del sistema es mas doméstico, carece de posibilidades subversivas, pero sí recoge las conquistas de la humanidad, por ejemplo la escuela laica es una conquista de la consciencia libertaria, independientemente de otros elementos que puedan sustentarla.

Pues bien, en este universo de afirmaciones y contradicciones sobre la escuela, la ética se reviste de parte de sus mejores expresiones, según los intereses de poder en juego. Desde fuera se intenta preestablecer qué es lo bueno y qué es lo malo en la formación del niño, del adolescente y aun del adulto. Desde fuera se pre-establece el conjunto de valores políticos, desde fuera se preestablecen los valores morales y religiosos y fuera también quedan establecidos, sin apelación cual es el modelo y objeto de su aprendizaje, vale decir, el currículo y los pensa, ambos son formulaciones que responden a decisiones externas a la escuela, altamente codificadas y atentamente preconcebidas, cuando se trata de la formación del estudiante, lo que en definitiva es mas que formación, adoctrinamiento, indoctrinamiento, etc., según plazca a los ideólogos de cada especie o manipulación, según algunas de las tendencias criticas. De nuevo miremos la historia. En su lucha por al libertad, importantísimas conquistas se han alcanzado, que de una u otra manera se incorporan a los corpus legales, tanto mas eficazmente cuanto mayor es la criticidad de los pueblos. La democracia, con sus severas limitaciones es una de las mas importantes, los derechos humanos, derechos el niño, gratuidad de la enseñanza, libertad de cátedra, libertad de cultos, etc., desde luego que la laicidad, de la cual algunos encuentran sus fuentes en la expresión de Cristo, “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios” (San Mateo), reiteramos, conquistas que se afirma como tales después de la Revolución Francesa, la industrial inglesa, política-económica de los Estados Unidos, y después de la inmensa tragedia de la Segunda Guerra Mundial, espacio-tiempo cuando se empieza a alcanzar verdadera significación y sentido como lo no religioso, vale decir con mas detalles, se libra al estudiante de una imposición dogmatica, única, pero es también liberar de las mediatizaciones al Estado al asumir una religión como su religión, mas aun, impedir al estado asuma una religión como su doctrina política, lo cual no implica desconocer el papel de las doctrinas religiosas en la política, en la formación humana, sino el rechazo de su uso en funciones de poder como dogma y, además, en la escuela y hay que decirlo con énfasis, ha de ser rechazado que una religión, cualquiera sea, se imponga mas por la fuerza que por los principios teológicos.

Tal como se observó el texto anterior (II de la corta serie) la reflexión esencial de la ética es la libertad, y ello impone, determinar, orientar los medios para alcanzarla, preservarla, ampliarla, conscientes de que el limite de la libertad está en primera instancia en el reconocimiento del Otro, en le reconocimiento de la naturaleza, en el reconocimiento de ser en el mundo y no podrá en modo alguno justificar la ineticidad del medio para alcanzar fines. Esta monstruosa conducta ha sido responsable de las inquisiciones, de los fascismos, de los modelos dictatoriales, de los fundamentalismos, y en nuestra era, del terrorismo tanto el ejercido por el Estado en contra del ciudadano, en contra del ser humano, cuanto el que se invoca para derrotar la fuerza del Estado.

En este marco, si asumiéramos la posibilidad de la ética en la escuela y de la escuela ética, la primera como introducción a la reflexión teórica sobre la ética, pero lo mas importante para que la educación pueda ser ética, para que la escuela sea ética, es la garantía por parte del estado, de la sociedad, del acceso del estudiante, de su maestros, de su comunidad a las teorías que, con diferencias o complementariedades, pueda mediante el diálogo estudiante-maestro, comunidad-escuela, acercarse sin prejuicios a convertir parte del objeto académico al estudio y reconocimiento de la diversidad cultural, política, ideológica, etc., Y para hacerlo, el primer elemento de ese conjunto es el maestro. Un maestro como actor de la ética, es quien –sin perder las predilecciones de su espíritu – ha de tener la suficiente formación y la suficiente moral para, por un lado, dar la información correcta de la visiones, concepciones, etc., que le son ajenas, con la misma intensidad critica que la explicación de las visiones, teorías, etc., de su preferencia. Esta norma ha de ser igualmente la misma para el desarrollo de modos de investigación, de modo que sea a través del conocimiento como se adquiera el reconocimiento del otro, de lo otro, sea importante el ejemplo, y mucho mas, para el desarrollo de las potencialidades del estudiante a partir del arte, cuyo dominio es siempre el descubrimiento de los problemas esenciales del hombre y en ese reconocimiento va implícito nuestro propio reconocimiento de cada quien por sí mismo a través del arte.

En este modelo el papel del Estado es el de coordinar mas que ordenar, orientar mas que dirigir, evaluar mas que censurar, y, de nuevo, ello implica que la educación esté en manos de gente con la idoneidad necesaria y suficiente para que la fuerza del estado, sus “Razones” no ahoguen la verdad o su constante búsqueda. Para que el dogma en que se puede convertir la ciencia no la haga una religión atea. Solo así adquiere sentido ético la educación. Lo otro es ser como siempre ha sido: la escuela toda es y siempre ha sido (será?) para la domesticación no para la libertad, y si, a pesar de la escuela, en ella aparece la subversión se debe a la cualidad del objeto de la escuela, a saber, el arte, la ciencia, que llevan en su seno, en su propia dinámica creadora la cualidad revolucionara de descubrimiento, de creación, de indetenible avance. (Nota: si tiene lector interés en ver mejor este tema, puedo enviarle un ensayo mío sobre ética y escuela)

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