Opinión Nacional

Gobierno 5

Continuamos. ¿Es posible la coexistencia pacifica en una sociedad civilizada en donde desde la primera magistratura y por medio de una dictadura mediática se llama y excita a la guerra, a desaparecer al contrario, a la implantación por la fuerza bruta de sus planes, proyectos e ideología? Es muy difícil, por no decir imposible. Así lo vivimos estos diez años, 1999-2009.

Un supuesto. Imagínese en un vecindario de los tantos existentes, a un ser humano, a un ciudadano, a una persona, que tiene que vivir bajo constante amenaza de que cualquiera de sus vecinos lo agreda, por cualquier causa, en cualquier momento. Imagínese a los habitantes del Estado Apure, Barinas, que están, ahora, de acuerdo a denuncias públicas vistas en los medios de comunicación, a merced de la guerrilla, del hampa, de la corrupción policial, de los bandidos.

Ahora imagínese a ese mismo ciudadano viviendo bajo la constante amenaza desde el gobierno, de acuerdo a los discursos públicos, temeroso de que en cualquier momento, se le agreda. ¿Cómo puede haber coexistencia pacifica? ¿Por qué hemos permitido eso? ¿Por qué la dirigencia y la inteligencia del país han permitido tal monstruosidad? El uso de la fuerza contra un hombre, contra un ciudadano, contra una persona, no puede quedar al capricho y a la decisión arbitraria de otro.

Otro supuesto. Una persona pierde un objeto y supone, dado el estado de inseguridad y conmoción en que vive, que se lo robaron. ¿Entrara a cada casa a buscarlo? ¿Eliminara a todo el que encuentre a su paso? ¿Maltratara a todo aquel que lo mire y/o le dirija la palabra porque sospecha de esa mirada, de esa palabra, y por esa mirada y palabra es culpable?
Evidentemente que el uso de la fuerza bruta en acción, como represalia, como defensa legitima, requiere reglas claras, muy objetivas que demuestren, en primer lugar, que se ha cometido un crimen; que determinada persona lo cometió. También reglas claras para conceptuar y definir las maneras, las formas, los procedimientos que se aplicaran como sanciones y castigos.

Cuando una persona, un ciudadano, por su propia mano castiga a un criminal por si solo, sin acudir a quienes tienen la facultad y responsabilidad y función para hacerlo, por delegación y/o mandato en una sociedad civilizada, se comporta de la misma manera que una pandilla de linchamiento, como otro delincuente mas. La sociedad civilizada y organizada le da al gobierno esa responsabilidad y función. Ahí la Constitución. Ahí las leyes. Ahí los tribunales. Ahí los cuerpos policiales. Etc.

Pero si una sociedad civilizada deja el uso de la fuerza bruta, que le correspondería al gobierno de esa sociedad, por delegación, ocupación, responsabilidad, en función de castigo, en manos de los ciudadanos que le son afectos, de las personas, de los individuos, rojos rojitos, indudablemente que ese gobierno degeneraría en un gobierno de bandoleros, de pandilleros, de gángsteres, quienes harían ejecuciones sin juicios previos y una interminable cadena de hechos sangrientos, parecidos a los protagonizados por los enfrentamientos de venganzas privadas o vendettas, vistos en las películas. Pero hoy aquí aparentemente son realidad.

¿Cómo se termina con la violencia en una sociedad? Carecemos de la varita mágica para eso; pero daremos una sugerencia. Deberíamos empezar por coincidir con la existencia de un organismo institución – un gobierno – que se encargue de proteger los derechos de las personas, de los individuos, del pueblo de la población. Ya existe; pero que se ocupe. Los habitantes de este país no sentimos que el actual gobierno se ocupa de eso, de protegernos. Esa es la misión básica, es su justificación moral y es la razón fundamental por la cual las personas, los ciudadanos, el pueblo, la población, necesitan un gobierno. Pero no este gobierno actual. Este gobierno aparentemente no se ocupa de preservarnos la vida sino de quitarnos la vida…allí su slogan… ¿Cuándo las fan tienen como slogan un panegírico al retroceso (socialismo, comunismo, colectivismo) y un culto a la muerte que podemos esperar de ellos? ¿Quién irrespeta a quien? ¿Quién abusa de la fuerza bruta? ¿Qué debemos hacer, en consecuencia?… ¿Quien le entrego esta país y sus recursos a los hermanos Castro indefinidos en el poder porque les dio la gana y además lo llama padre? ¿Quién es el apatrida? ¿Quién es el piticubano?… ¿Acaso el actual gobernante no es hijo de la cuarta republica y/o de donde salio? ¿Acaso no lo educo y lo mantuvo la cuarta republica? ¿Acaso no ha mostrado las mismas y peores mañas que la cuarta republica? ¿Acaso supuestamente no traiciono a la cuarta republica? ¿Quién es y/o fue el “bandido de la montaña”? ¿Quién es el pandillero? Lea la vida desconocida de Mao para que se entere. Dígalo usted. Alternabilidad es garantía republicana. Continuidad es usurpación y tiranía.

Nota: 01. Popularmente se dice… “a confesión de parte relevo de pruebas”… ya se publico lo relacionado con el ataque a una iglesia y con uno de los supuestos grupos armados y funcionarios públicos… todo, aparentemente, según el “señor de la montaña” y sus “bandidos especiales” porque formaban parte de una revolución… los bandidos tradicionales no pueden igualar el terror al que aspira implantar el “señor de la montaña” y ambos se necesitan…¿todo este show será para ocultar la supuesta falsificación y/o emisión de dinero y la hambruna que, también, supuestamente viene?…

“La verdadera civilización es donde todo el mundo da a todos los demás todos los derechos que reclama para si mismo”. Robert G Ingersoll

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