Opinión Nacional

¿Hacia otra victoria pírrica?

La recuperación del Sí —siendo una buena noticia para los rojos— no reduce la inquietud del comandante. Los números son insuficientes y el ambiente no alcanza la temperatura deseada. El presidente sabe que ya está tocando su techo: que es muy cuesta arriba alcanzar los dígitos del pasado. Hace unos años, Chávez se daba el lujo de desestimar a los “nini”: ahora, de un tiempo para acá, no puede derrochar ni un solo voto… Las fuerzas están en equilibrio y la disputa por los indecisos se prolongará hasta el mismo día del referendo. El empate ya constituye un revés político. Asistir a las urnas en medio de tantas incógnitas y sin ninguna certeza es una situación poco auspiciosa. Mucho más si se trata de la repetición de un juego cuyo resultado Chávez puso en entredicho. Todo indica que el triunfo de quien resulte ganador otra vez será cerrado. Pero una “victoria pírrica” del comandante traerá consecuencias que tal vez se le escaparon en el cálculo. ¿Por qué ésta valdría más que la del 2D? ¿Cómo actuarán los adversarios del “proceso” si se diera tan irónica circunstancia?

Este es uno de los temas que atormentan al presidente. ¿Con qué cara podría él reivindicar un triunfo “excremental”? El país democrático —incluido los ni-ni— debe comprender muy bien lo que Chávez está haciendo. Para lograr y consolidar una ventaja veremos todas las barajitas repetidas de los últimos años: restan dieciséis días de provocaciones y trapos rojos. Los estudiantes siguen siendo el blanco. Y aunque esté a la vista, hay que decirlo siempre: el oficialismo necesita desestimular al contendor y endurecer el voto de su capital político. El Sí requiere de la abstención del NO y viceversa. El riesgo es gigantesco para ambos grupos: al final, sólo contará la capacidad de movilización. Otra vez es una incógnita el despliegue organizativo de los opositores… Pero, ojo, el oficialismo tampoco está seguro: el NO posee una fuerza espontánea que el Sí no está exhibiendo.

Nunca hubo tanto suspenso dentro del chavismo. Hay gruesas dudas alrededor de la respuesta que dará el electorado. Todos los voceros comentan que ya no existe euforia. Que el auditorio popular está aburrido de las convocatorias del comandante… El ventajismo y el abuso de la propaganda oficialista apenas logran encubrir la frialdad con que sus seguidores han recibido la propuesta de enmienda. Quienes se oponen a la reelección indefinida no deben desesperarse: lo que deben hacer es trabajar con lo que hay, asumiendo las condiciones disparejas. La voluntad democrática puede llenar los huecos de la falta recursos. Al fin y al cabo, detrás de las grandes vallas del Sí lo único que existe es el desgano y la indiferencia… La oportunidad, como reza el dicho, la pintan calva. Hay que votar en masa para impedir la reelección indefinida y, también, para evitarle a Venezuela los demoledores efectos de una “victoria pírrica” del presidente. [email protected]

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