Opinión Nacional

(Im)prescindible Código de Ética del hombre nuevo y del buen revolucionario

Como una manera de contribuir a la ardua labor de formación ideológica que toda revolución que se precie necesita, en cualquier lugar del mundo, ofrecemos a continuación un decálogo, un breve conjunto de ideas que garantizarán la adecuada actuación y desempeño del hombre nuevo y del buen revolucionario:

-Despójese de cualquier criterio, idea o valor individual. Sumérjase en los valores de la ideología revolucionaria, y jamás…léalo bien, jamás se le ocurra contrariarlos o ponerlos en duda.

-Utilice siempre en su vocabulario expresiones rescatadas del jurásico baúl de los recuerdos de la exquisita izquierda y del marxismo, tales como “burguesía”, “lucha de clases”, “superestructura”, “proletario” y, por supuesto, “camarada”.

-Adore, idolatre, ame y venere al líder máximo del proceso. Recuerde que él está primero que Ud., y sus insignificantes intereses o necesidades personales.

-Acate callada y obedientemente, las órdenes del líder máximo. Analice detenidamente cada palabra de sus discursos e intervenciones, y repítalos una y otra vez, y verá que bien se sentirá. Y aunque no tenga Ud. complejo de teléfono celular, espere siempre la línea.

-Cuando hable con sus amigos…perdón, con sus camaradas, y se refiera a todo aquel(la) que piense distinto de Ud., utilice siempre frases del tipo “esa oposición golpista, terrorista, fascista”, o “traidores a la patria” , y muy especialmente “lacayos del imperio”.

-Aunque prefiera un carro ultimo modelo, una casa grande y una sustanciosa beca-ayuda-salario-asignación-colaboración-mordida-guiso cónsona con su lealtad al proceso, hable siempre de la nobleza del pueblo pobre y excluido, y despotrique hasta la saciedad del capitalismo salvaje y de la enajenación propia del consumismo occidental.

-Si coincide con alguien que se oponga al proceso revolucionario y trata éste individuo o microscópico ser de conversar con Ud., tápese los oídos y recuerde no dejarlo hablar, señalarlo, insultarlo y sacarlo del lugar o sitio donde está, a empujones si es preciso, con la ayuda de otros camaradas.

-Hable siempre de los sacrificios requeridos para lograr el éxito del proceso. Exija la colaboración de todos. Recalque la grandeza de ser pobre, pero ya sabe: cuando coincida con algún camarada de la alta dirigencia revolucionaria, recuérdele que…le consiga algún carguito o puestito…o que “lo pongan donde haiga”.

-Caletreese hasta que se le caigan las pestañas cuanto manuales, periódicas o material informativo sobre el “socialismo del siglo XXI” llegue a sus manos, para defenderlo de manera convincente, aunque haya sido rechazado electoralmente por la mayoría del país el 2-D. Y aunque a Ud. no le guste el colectivismo, jamás haya estado en una cooperativa, no salga de una tienda o centro comercial, tenga sus tarjetas de crédito morosas y entienda que toda su existencia se ha acostumbrado a llevar una vida burguesa y capitalista, repita y defienda el fulano “socialismo del siglo XXI”. Siempre habrá…algún incauto al que aquello le parezca bonito, romántico y que…seguramente, le creerá.

-Aunque no le guste mucho el asunto, cargue siempre en su carro o en su maletín o cartera una franela con el color del “proceso”, o alguna indumentaria, calcomanía o afiche con los símbolos revolucionarios. La foto del Ché, o la imagen de Fidel no pueden faltar.

-Culpe siempre de todos, absolutamente todos los problemas que aquejan al país, al imperio, a la oposición, a los empresarios, a la iglesia, a la CIA, a los marcianos, al calentamiento global, a los boys scouts, y a otros elementos conspiradores y muy, pero muy especialmente, a los medios de comunicación.

-Si en algún momento o circunstancia llega a su mente un pensamiento diabólico, una sensación malsana y empieza a sentir que comparte las críticas al proceso, o que hay algo de verdad en tal o cual queja u observación, o peor aún, siente ganas de escuchar al vecino que no comparte la revolución y se da cuenta de la gran cantidad de errores y mentiras de la gestión del líder máximo…salga corriendo del sitio, inmediatamente, échese una ducha con agua fría, escuchando cualquier disco de Alí Primera o alguna de las grabaciones del líder máximo, arrodíllese y pida perdón ante el altar con su foto que tiene en su sala. Si persisten los síntomas, acuda de emergencia a las oficinas del partido más cercanas. Puede Ud. estar sufriendo un ataque de…tolerancia democrática.

-Critique, insulte y censure a cualquier presidente de cualquier nación del mundo que se atreva a disentir del líder máximo, o que sencillamente, no caiga rendido a su carisma, a su encanto político o a la ideología del proceso. No dude en apoyar cualquier acción, movilización o decisión del gobierno revolucionario, criticando o atacando a dichos jefes de Estado, si percibe que aumentan las protestas por problemas no resueltos en todo el país. No dude en usar palabras como “soberanía”, “patriótico”, “dignidad nacional” para distraer la atención y aumentar el dramatismo del asunto.

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