Opinión Nacional

La oposición movilizada

El pasado 22 de enero la oposición democrática salió de nuevo a las calles de Caracas. Cientos de miles de ciudadanos marcharon por las calles de Caracas, como en tiempos no tan remotos, convocados por los partidos políticos y los representantes de la sociedad civil, para exigir esta vez condiciones de transparencia y claridad en los procesos electorales y que podamos tener un árbitro imparcial en los comicios de diciembre de este año, pero especialmente para demostrar al régimen que nos gobierna, que hay cada vez más gente descontenta con sus políticas, a pesar de las amenazas permanentes contra la posibilidad de mantener un empleo, de las acciones judiciales contra quienes con claridad denuncian la tropelías que a diario se cometen y, especialmente, de la violencia de los adeptos del gobierno, que disuelve bajo una política de terror cualquier posible manifestación de descontento ciudadano.

La violencia merece un capitulo aparte. Es curioso como la marcha transcurrió con total normalidad sin que nadie resultara agredido por sectores oficialistas, permitiéndosenos caminar por los predios oficinistas del Municipio Libertador, sin mayores inconvenientes. Vimos incluso al pasar frente edificios que han sido objeto de las últimas invasiones, como los invasores se asomaron a los balcones con banderas rojas y anuncios de pertenecer a alguna de las misiones del gobierno, mostrando que ese color rojo sirve de salvoconducto para cometer delitos de cualquier tipo, como ocupar ilegalmente una propiedad que no les pertenece. Lo que si quedó claro, dicho además por boca de los voceros oficialistas, es que no les convenía mostrar ese rostro violento que muchas veces hemos padecido, ante los invitados al Foro Social Mundial, que tendrá a Venezuela como uno de los países anfitriones en los próximos días. Esto fue evidente cuando nos dijeron ante los medios de comunicación, que estos delegados pudieron comprobar como “funciona la democracia venezolana”. Sobran los comentarios.

Lo que si quedó demostrado, es que la oposición democrática no está desmovilizada. Los partidos políticos, los movimientos sociales y la sociedad civil en general sigue en pié de lucha, a pesar de las intimidaciones permanentes de las que somos objeto. No hay amenaza posible que coarte la voluntad libertaria de los venezolanos, como tampoco pudo hacerlo la dictadura que cayó el 23 de enero de 1958 y que recordamos en esta marcha. Esta fecha patria es de los demócratas y de nadie más, por más que el sector oficial se empeñe apoderarse de ella, sin ni siquiera estar convencidos de que les pertenece
Pero hay algo más importante que podemos sacar de esta movilización. La gente nos pide unidad en la oposición y esta unidad sólo será posible, si cada organización, social o política, deja a un lado sus apetencias personales y nos ponemos de acuerdo en un proyecto compartido de país. Los demócrata cristianos en COPEI apostamos a esta unidad y estamos seguros de que la vamos a lograr.

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