Opinión Nacional

La rumocracia

Este artículo se hubiera podido titular rumorología, rumormancia, rumorejo (rumor parejo), rumorismo (rumor y más de lo mesmo), sin embargo, preferí llamarlo rumorcracia en virtud que el rumor es del pueblo y para el pueblo.

El sistema rumorcrático, evoca un fenómeno misterioso que raya en lo mágico, al tiempo que fascina, subyuga y seduce. Los enemigos de la rumorcracia la consideran una enfermedad mental de la sociedad, una suerte de cáncer mental. Los científicos – rumorológos – explican que una vez que la falsa información entra en el cuerpo social, ésta se difunde como si fuera una información verídica, provocando versiones evolucionadas, afinadas y pulidas del rumor, con una fuerza de repetición impresionante.

El desmentido – oficial – no tiene la misma potencia, y es contraproducente ya que transmite el rumor a los poquísimos no contaminados.

La delgada línea que separa la información del rumor es subjetiva; depende siempre de nuestra persuasión, basta con que el mensaje nos llegue a través de una amistad preferiblemente, petrolero o militar; si ese conocido lee a Pablo Coelho, hace spinning, tiene una camioneta y se conecta a Internet, el mensaje es percibido como información, es decir, que el rumor es verídico, aunque no sepas como diablos verificarlo. Luego interviene el fenómeno de la multiplicación del rumor, el cual se nutre con la carga de veracidad que cada uno pretende otorgarle al momento de la retransmisión del rumor como tal; por ejemplo, si la gente no cree mucho en tu historia, tu le agregas que eso te lo contó un amigo, que es piloto de la Fuerza Aérea quien te confió que el nuevo camastrón está lleno de maletas y con los motores encendidos. Aquí entra en acción la magia del rumor, ya que nadie se pregunta por qué carrizo el retransmisor busca implicarse en la historia.

Claro está que los rumores están estrechamente ligados a las circunstancias del momento, lo cual le concede un cierto realismo al rumor dentro de su ámbito de cobertura, además de simplificar la crisis y aportar un orden onírico.

Las instituciones que sostienen la rumorcracia son: la mano peluda, el complot y el secreto militar. Así mismo, el rumor es barato y el anonimato está garantizado, nadie habla en su propio nombre, tan solo citamos el rumor.

En los meses que precedieron mi documentación sobre el tema, visité el INARGOL – Instituto Nacional del Rumor y del Golpe – en la biblioteca multimedia de dicho organismo, en la sección ¿cómo nace un rumor? me topé con una grabación que les voy a transcribir, previo cambio de los nombres por razones obvias:
Conversación entre la esposa – Magaly – de un militar activo y camaleónico (valido para la IV y V República) y una amiga – Maigualida – a su vez esposa de un ejecutivo de PDVSA.

Magaly: muérete que Herminio José tiene una semana llegando todas las noches con un soldadito que le carga 3 cajas de whisky;
¿y qué te ha dicho? pregunta Maigualida;
Magaly: bueno tu sabes que él no me habla desde que quedé embarazada del junior, pero yo creo que hay rumores;
¿de alcoholismo? vuelve a preguntar Maigualida;
¡¡no mana de golpe! – responde Magaly – tu no ves que junto con las cajas de whisky Herminio José trajo una de diablitos, un saco de harina pan y 25 latas de Toddy.

Maigualida: ¡¡ ah !! será entonces por eso que Esteban Ramón se trajo en el jet una res enterita desde Lagunillas la semana pasada;
¿y eso? pregunta Magaly;
Maigualida:es que a Esteban Ramón le da un soponcio si lo coge un golpe, que lo deje sin carne para hacer su parrilla.

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