Opinión Nacional

Liderazgo controversial

¿Por qué el liderazgo de Chávez es tan controversial? ¿Por qué levanta enemistades y amistades al mismo tiempo que lo atacan o defienden con vehemencia? ¿Qué ha significado y como ha impactado este liderazgo en Venezuela y más allá de sus fronteras, considerando que la democracia descansa, irremediablemente sobre las bases de la persuasión, del consenso, y en especial de la comunicación de ideas, hechos y propósitos a través de las “mass media”, de los partidos políticos, del mismo ciudadano que apoya o rechaza los cursos que toma la política, sin usar la fuerza que es la alternativa de la sin razón.

No está claro si Hugo Chávez tenía en su mente hacer un Estado fuerte o debilitarlo. Cómo vemos (Forte, 1998), al parecer, el Estado venezolano se debilitó a pesar de que el Poder Ejecutivo controla todos los Poderes formales del Estado. ¿Se trató de sublimar el Estado, pensado como un momento del desarrollo histórico, como un ente solucionador permanente de los conflictos del hombre y la sociedad, tal como lo planteara Hegel?  (Forte, 1998). Sin embargo, según Burke, citado por el mismo autor, un Estado carente de los medios para cambiar algo no podrá subsistir. El Estado debe permanecer como una unidad orgánica superior y como una parte integrante de la comunidad nacional. Es, dice Burke  (Forte, 1998), una sociedad “para toda  la ciencia, para todo arte y toda perfección”. Según James Mc. Gregor, citado por (Caballero, 2005, pp.9-10)  “el líder que pasa por alto los componentes morales del liderazgo pasará a la historia como un malandrín”. Esto significa que en el liderazgo debe existir un alto componente ético y moral para poder ser aceptado por los seguidores.

Chaivenato, (1993) define liderazgo como “la influencia interpersonal ejercida en una situación, dirigida a través del proceso de comunicación humana a la consecución de uno o diversos objetivos específicos”; esto significa que comunicamos nuestras ideas, planes, planteamientos en referencia con nuestras propias necesidades de cumplir ciertas metas u objetivos.

Además, debemos establecer que distintos estudiosos del liderazgo moderno, como Mc. Gregor, Burns, Hunt, Seligman, Sigelman y Walkosz, entre otros, citados por Maganda y Koff (Maganda y Koff, 2009, p.13), han discutido apropiadamente que la necesidad de un buen liderazgo está omnipresente en toda sociedad, pero por supuesto se acentúa en tiempos de crisis. Es así como a través de la historia antigua y contemporánea, encontramos a los pueblos buscando líderes para solucionar sus inquietudes y problemas. “Es común, dicen Maganda y Koff, definir a los líderes por sus acciones durante sus períodos en el poder”. De esta manera, el liderazgo está relacionado con las expectativas que el seguidor y el ciudadano tiene de sus gobernantes.

Por otro lado, encontramos el Liderazgo Permanente como una definición y modelo creados por  de R. Tannenbaum y W.H. Schmidt (1973) quienes plantean que “un líder autocrático probablemente tomará sus propias decisiones. Él no delegará a sus subordinados. Mientras que un líder más democrático dará a sus subordinados un mayor grado de la delegación en la toma de decisiones”.

Lewin y Lippitt (1938) propusieron una clasificación de los líderes basados en cuánto compromiso tuvieron éstos en las tareas y en las necesidades de relación. En otras palabras el liderazgo para estos autores estaría íntimamente relacionado con la moral y la ética del compromiso que tiene el líder con sus seguidores.

En el  Liderazgo Permanente se dan las siguientes características (Manage Fast Track, 2010):

  • Fuerzas en el gerente: creencia en la participación del miembro del equipo y confianza en las capacidades de sus miembros.
  • Fuerzas en la persona subordinada: los subordinados que son independiente, tolerantes de la ambigüedad, competentes, se identifican con las metas organizacionales.
  • Fuerzas en la situación:

          * el equipo tiene conocimientos indispensables.

          * el equipo tiene valores organizacionales y tradiciones.

          * el equipo trabaja con eficacia.

  • Presión del tiempo: necesidad de decisión inmediata bajo presión. Atenuada contra participación.    *

Las ventajas de este modelo, de acuerdo al estudio realizado por 12 Manage Fast Track (2010) ., son las siguientes:

ü  Da a los líderes una gama de las opciones para su nivel de participación.

ü  Criterios presentes para la participación y la delegación.

ü  Centra al responsable en los criterios relevantes (e.g. fuerzas y tiempo).

ü  Acentúa el desarrollo del empleado y el empoderamiento. (seguidores políticos, líderes locales, etcétera.)

ü  Es heurístico. Anima a la investigación para ver cuán efectiva puede ser la delegación bajo este modelo.

Las desventajas que se ven, según 12 Manage Fast Track serían las siguientes: Desventajas

ü  Implica solamente el paso inicial de asignación de una tarea a alguien, no los procesos siguientes que pueden determinar la eficacia del resultado.

ü  Asume que el líder tiene suficiente información como para determinar la disposición hacia él mismo o hacia el equipo.

Desde una perspectiva social, y refiriéndose a lo descrito por Roa Suárez (Roa S.H., 2005) en su libro  El liderazgo político: análisis de casos, el líder se da,  de acuerdo a su experiencia en la política colombiana, bajo la forma de un Conductor Jefe, que tiene prestigio intelectual (por ejemplo, que haya destacado en el ámbito académico, y humano (persona destacada en las luchas sociales o políticas). Este líder requiere, de acuerdo al esquema presentado por el de capacidad de mando y ejecución, lo cual le permite asumir un proyecto que finalmente lo transforma en un líder político democrático, contando con seguidores organizados democráticamente, generalmente, en partidos o movimientos políticos de amplio espectro que le permiten ejercer el poder.

La relación política, poder y liderazgo

Otra de las definiciones de política tiene su basamento en cuanto a los valores morales. En este sentido agregamos: “La política es una rama de la moral, que se ocupa de la actividad, en virtud de la cual una sociedad libre, compuesta por hombres libres, resuelve los problemas que le plantea su convivencia colectiva, es un quehacer ordenado al bien común”. Siguiendo con esta línea analítica, la política es el ejercicio del poder que busca un fin trascendente. Ésta promueve la participación ciudadana, y posee la capacidad de distribuir y ejecutar el poder según sea necesario para promover el bien común. (Ramos, Precht, Miroswvic, & Pérez, 2005).

En su clase magistral en la Ciudad de Cartagena,(Chile) el profesor Rodrigo Bugueño entregó una definición mucho más simple de política que se aproxima a lo que entendemos en esta investigación por liderazgo. Él la define como “el fenómeno del poder y de cómo mantenerlo” (Bugueño, 2009)

Roa Suárez, (Roa S. H., 2005) agregará a esto en el libro ya referido que, los líderes deben, además, estar comprometidos con su causa, para el ejercicio del poder. En este sentido son personas que se identifican con el proceso político y, que al mismo tiempo, impulsan y desarrolla históricamente una determinada sociedad.

Considerando lo anterior y a propósito del concepto mismo de liderazgo, podemos pensar que en la literatura respectiva existen dos tipos de liderazgos llamados por diversos autores como carismáticos, los que se oponen en cuanto al sentido de la democracia como valor del poder: “La llama que enciende todo líder puede iluminar un pueblo (De Gaulle), pero también lo puede asumir en el terror de las tinieblas (Hitler)”. (Roa, S.H., 2005, p.36)

Sin lugar a dudas, el liderazgo es un tema crucial de estudio científico a partir de los años 20 del siglo XIX (Ginsberg, 1964,pp. 135-136). Este es uno de los elementos en la mente humana que determina, de algún modo, como se van desarrollando histórica y culturalmente las relaciones sociales humanas.

“(…) what are the elements in the human mind which determine social relations, and, conversely, how do these social relations react on the mind? To answer these questions it was necessary to arrive  at some notion of the role of the intelligence and instinct, will and impulse, and of the way in which these are affected as they affect the action of mind upon mind in society”  (Ginsberg.1964, p. VII).[1]

De esta manera, para llegar a determinar la calidad de líder o el tipo de liderazgo, o si se quiere cómo se hace y opera un líder en una determinada sociedad, será necesario determinar no solamente las relaciones socio-históricas, sino que el rol que cumple la inteligencia de los individuos, sus motivaciones y qué los impulsa a asumir roles destacados en el ámbito social de acuerdo a los efectos que pueda tener esa sociedad en ellos.

En este sentido, y remontándonos a Aristóteles (2009, p.14) podemos concebir la política como el simple hecho de comunicar y que “la palabra ha sido concebida para expresar el bien y el mal”, cuestión que sería la base ideológica de un líder político; ellos, conciben sus ideas desde el punto de vista del bien y del mal y el hombre, a diferencia de los demás seres del reino animal, es el único: “que percibe el bien y el mal, lo justo y lo injusto, y todos los sentimientos del mismo orden cuya asociación constituye precisamente la familia y el Estado”.

Ginsberg (1965, p.XV) citando a Engels nos dice que: “Hacemos nuestra propia historia. Nada ocurre sin intención consciente pero sólo rara vez… hace que se produzca, lo que se quiere”. (“We make our own history. Nothing occurs without conscious intent…yet only seldom does that occur which is willed”).En otras palabras, tenemos que asumir que no siempre los deseos se convierten en realidad y, eso, comúnmente le sucede a los líderes.

En la actualidad, específicamente en los comienzos del siglo XXI han emergido individuos, empresas, y organizaciones, que lideran competitivamente en sus respectivos campos de acción considerando lo anteriormente formulado. Por ejemplo, en materia de Derechos Humanos es reconocido que American Watch y Amnesty International son dos ONG’s que lideran por la defensa de esos derechos. Extrañamente, ninguna de estas dos organizaciones es aceptada como árbitro en materia de DD.HH. por el gobierno del presidente Chávez.

Para nuestro análisis, la conceptualización de los Derechos Humanos se basa en La Declaración Universal de los Derechos Humanos (Naciones Unidas, 2002, p. 1,8…) contenida en la Carta Internacional aprobada y proclamada por la Asamblea General de la O.N.U. en su resolución 217-A (III), de 10 de diciembre de 1948, del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, aprobado y abierto a la firma, ratificación y adhesión por la Asamblea General en su resolución 2200 A (XXI), de 16 de diciembre de 1966 (Naciones Unidas, 2002) y otras resoluciones emanadas de la O.N.U.; también, consideraremos la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (República Bolivariana de Venezuela, 2009, pp. 8-24) entre cuyas normas se establece, entre otras, los derechos civiles de la ciudadanía venezolana, en su Capítulo III, derechos que están permanentemente bajo escrutinio por parte de la oposición a Hugo Chávez y que, su cumplimiento o incumplimiento por parte del Estado venezolano ya está en permanente estudio por parte de los organismos políticos y sociales del mundo democrático.

El Estado venezolano, de acuerdo a su Constitución está dividido en Poderes que se establecen en el Título IV Del Poder Público en el “Artículo 19 – El Poder Público se distribuye entre el Poder Municipal, el Poder Estadal y el Poder Nacional. El Poder Público Nacional se divide en Legislativo, Ejecutivo, Judicial, Ciudadano y Electoral”. Aquí nos llama la atención la cantidad específica de Poderes que establece la Constitución venezolana; éstos aumentan de tres poderes clásicos de acuerdo a la doctrina de Montesquieu a cinco, con la incorporación del Poder Ciudadano y del Poder Electoral. Al respecto, la doctrina de Montesquieu postulaba que el Poder debe limitarse por el poder mismo; ¿será esto en  lo que pensó Hugo Chávez cuando decidió que se crearán dos poderes más además de los tradicionales poderes del Estado?

Debemos recordar que Montesquieu (2007, p105). planteaba que “In the government of the kings of the heroic times, the three powers were ill distributed. Hence those monarchies could not long subsist”[2] ; esto sin duda nos recuerda que el poder en una sola mano no puede durar; mas nos dice también que, el poder mal distribuido no es digno de un pueblo libre.

Leyendo lo anterior, en nuestra investigación estableceremos que el líder sujeto y objeto de nuestro análisis, (Chávez),  ha tenido la tendencia de controlar todos los poderes en sus manos, aunque ellos, formalmente, están separados y son autónomos. Trataremos de analizar entonces en nuestro recorrido teórico, hasta qué punto ello produce, facilita o perjudica a la democracia venezolana y, de qué forma un liderazgo político como el de Hugo Chávez ha logrado concentrar tanto poder como lo tuvieron los “reyes de las épocas heroicas”, como lo dice Montesquieu.

Es más, la doctrina elaborada por Montesquieu, como precursor de la moderna democracia, le da bastante valor al poder legislativo pues allí reside el poder popular por medio de los representantes del pueblo. Montesquieu, en The spirit of laws, dice que “(…) the legislative power should reside in the whole body of people”;[3]  (2007,p.105) esto, al parecer Hugo Chávez lo está haciendo realidad al crear los Consejos Comunales que se constituyen como las organizaciones populares que reemplazan a los municipios de acuerdo al discurso del régimen y que finalmente tienen por objetivo controlar la vida de los habitantes hasta en su más mínima expresión, de acuerdo a lo observado en nuestra última visita a Venezuela.

Los líderes de hoy son considerados como aquellos individuos que logran un rol triunfador y avasallador en sus campos de acción. En política, tenemos, por ejemplo varias contradicciones en cuanto a si el liderazgo de algunos personajes es positivo o negativo para sus empresas, partidos políticos, ONG’s o países.

Sir Martin Conway, citado por Ginsberg (1964, pp.135,136)), nos caracterizó tres tipos de líderes a quienes llamó los “crowd compellers”, es decir, a aquellos que controlaban a una multitud y los convencían de algunos hechos; luego a los “crowd exponents” que son hombres (o mujeres) simpáticos, sensitivos, que son capaces de sentir lo que siente la multitud y, finalmente nos caracteriza a los “crowd representatives”, quienes piensan conocer y establecer las posiciones de la multitud y que logran, de alguna manera detener la acción de la multitud convenciéndola de que está bien representada por ellos, de esta manera previenen que la multitud ejecute sus propios puntos de vista.

Otros autores como Ginsberg (1964, p. x) se inclinan por aceptar que no necesariamente los deseos van acompañados por las necesidades. “As the individuals mature he discovers that what he wants and what he needs are not necessarily the same.[4] Esto, sin duda, debe ocurrirles a los líderes quienes buscan establecerse en el poder y permanecer en él indefinidamente. Lo que ellos desean y prueban, está obligadamente enmarcado en las condiciones sociales de sus sociedades. Esto los llevará a contradicciones que seguramente no serán del gusto de sus seguidores y menos de sus oponentes. Al respecto, Ginsberg, (1964, .Xiii) plantea que: “Repression or renunciation is essential to culture, yet cannot achieve liberation or harmony”[5].  Durante el siglo veinte, América Latina y El Caribe se ven envueltas en una vorágine de luchas intestinas, golpes de Estado y escaso espacio para llevar a cabo cambios profundos en las políticas sociales y económicas..

A fines de los años cincuenta emerge el liderazgo de Fidel Castro en Cuba, quien refunda al Partido Comunista cubano y le da un gran poder al Estado no solo como árbitro político de la sociedad cubana sino que, además, como conductor del proceso social de ese país, el cual ha demostrado ser un rotundo fracaso en lo político, social y económico.

A partir de la segunda mitad del siglo XX, en los países de la región latinoamericana el sentimiento de frustración se asocia al legado del ordenamiento republicano lo que es causa de “un sentimiento de inestabilidad estructural muy presente” (Álvarez, 2007, pp.25,26,27) y como “víctima de su posición marginal en la guerra fría, pero también de efecto pendular en materia de política interna. Frustración que también deriva de la condición de países productores de materias primas, largamente dependientes de términos de intercambio decididos por mecanismos  exógenos”.

Estados Unidos no fue un mero espectador en los cambios sociales ocurridos en América Latina y El Caribe y tuvo una participación que no siempre contribuyó a la paz de la región. Desde la Revolución Mexicana en los albores del siglo XX, hasta la Revolución de las Empanadas y el Vino Tinto de Salvador Allende en Chile, muchos líderes han querido construir “una economía autónoma y nacional, colaborativa a nivel regional, con gran peso de las políticas de Estado, y con un fuerte componente de Estado de Bienestar”. Así, a  finales del siglo XX emergería un nuevo líder, esta vez en Venezuela, y sería un militar con pretensiones socialistas. Nos referimos a Hugo Chávez Frías.

De los líderes latinoamericanos más destacados, varios fueron golpistas o revolucionarios; muchos se hicieron líderes mediante las urnas electorales y a edad madura. Varios venían de las academias militares como Omar Torrijos en Panamá, Domingo Perón en Argentina o Jacobo Arbenz en Guatemala. Fidel Castro en Cuba y Torrijos en Panamá, accedieron al poder por medio de acciones militares. Algunos golpistas, fracasados en sus intentonas, accedieron más tarde al poder por medio de elecciones populares; tal fue el caso de Rómulo Betancourt en Venezuela, José Figueres en Costa Rica, y Getulio Vargas en Brasil, de tal manera que el advenimiento al poder de Hugo Chávez luego de dos abortados golpes de Estado, no sería único en la historia latinoamericana.

En definitiva, el espectro del liderazgo político latinoamericano nos muestra líderes salidos de todos los medios sociales: Allende de la burguesía chilena acaudalada y del ámbito universitario. Lo mismo los hermanos Castro de Cuba; Gaitán en Colombia también venía de una familia acomodada y del ámbito universitario. Allende, Gaitán, Vargas y Sandino tuvieron un final trágico. (Álvarez, 2007, p. 33).

El presidente Chávez lleva 12 largos años en el gobierno de Venezuela. Ya es tiempo para que la inteligencia venezolana, los académicos e intelectuales comiencen a elaborar un análisis científico sobre el por qué de su largo liderazgo y las razones de su sustentación en el poder. No se puede combatir un liderazgo, ni el poder de nuevo tipo que representa Chávez con insultos, diatribas y “petites parcelles”


[1]   Traducción del autor: “(…) Cuáles son los elementos de la mente humana que determinan las relaciones sociales, y, por el contrario, cómo estas relaciones sociales reaccionan en la mente? Responder a estas preguntas es necesario para llegar a alguna noción del papel de la inteligencia y el instinto, la voluntad y el impulso y de la manera en que estos se ven afectados como ellos afectan  la acción de la mente en la en la mentalidad de la sociedad»

[2]   Traducción del autor: “En el gobierno de los reyes de las épocas heroicas, los tres poderes estaban mal distribuidos. De tal manera esas monarquía no podían sobrevivir por mucho tiempo”.

[3] Traducción del autor: “(…) el poder legislativo debería residir en el cuerpo total del  pueblo”

[4] Traducción del autor: “Así los individuos al madurar, descubren que lo que quieren y lo que necesitan no son necesariamente lo mismo”.

[5] Traducción del autor: “Represión o renuncia es esencial a la cultura, sin embargo, no puede alcanzar la liberación o la armonía”.

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