Opinión Nacional

No me prestaré a una farsa

E l ex ministro de la Defensa y general en Jefe Raúl Isaías Baduel no tiene dudas de que su juicio fue ordenado por el propio presidente Hugo Chávez. En una carta escrita el 19 de mayo, minutos antes de ser trasladado a su audiencia preliminar, lo dijo con nombres y apellidos: «Es harto conocido quién ha ordenado este atropello en mi contra. Me refiero al ciudadano presidente de la República Hugo Rafael Chávez Frías». A pesar de la prisión, le advirtió: «No me asusta señor Presidente».

En el escrito, de seis páginas, Baduel explica sus razones para permanecer en su celda el 19 de mayo a pesar del llamado a los tribunales y dedica seis cosas a Chávez. Primero, le dijo: «Usted (…) ha empañado la institución que trató infructuosamente de formarlo como un ciudadano digno y útil a la patria». Segundo, le recordó el daño que hizo a la profesionalización de la Fuerza Armada Nacional. Luego, le criticó que quienes lo juzgan son «incompetentes» para conocer su causa. Siguió refiriéndole que «ha engañado a un país que creyó llegar en su gobierno al sosiego». Le objetó sus ambiciones de ser «el Presidente vitalicio de una Venezuela destruida» y la consolidación de un país de inequidades e injusticias.

La carta termina recordándole a Chávez una de las razones de más fuerza para Baduel: «Ha usado (…) en mi contra a profesionales militares que además de ser manifiestamente hábiles para conocer del caso, son enemigos manifiestos en virtud de haber ordenado como ministro de la Defensa a la Inspectoría General de la FAN una investigación por irregularidades denunciadas en contra de la Fiscalía Militar, encabezada por general de Brigada del Ejército Ernesto José Cedeño y otros profesionales militares. Mi decisión una vez concluida la investigación fue solicitar a usted en la cuenta, la remoción inmediata del referido general y que fuesen sometidos a Consejo de Investigación los profesionales involucrados».

CON LOS DEL MAGNIGOLPE

Baduel espera su juicio en la misma celda en la que están el almirante (r) Carlos Millán Millán y el general (r) Wilfredo Barroso, acusados por el caso del magnigolpe.

El 2 de abril de 2009, incluso antes de ser detenido y llevado a la Fiscalía General Militar, sus compañeros ya sabían de su pronta llegada al Centro de Procesados Militares Ramo Verde. Entonces le acomodaron una cama y acondicionaron el espacio para la bienvenida.

Millán Millán reconoce que en medio de esta situación, «si antes éramos amigos, ahora somos hermanos». Entre los afectos del general Baduel también están los seis policías metropolitanos condenados por los sucesos del 11 de abril de 2002. «Aquí he podido conocer la calidad humana de estos muchachos. Nos damos fuerza unos a otros», dice el ex ministro.

Allí, en una mesa plástica frente a su cama, se negó por escrito a acudir a su audiencia. «No prestaré mi participación para seguir el juego a una tiranía donde la persona que ejerce el Poder Ejecutivo lo hace (…) como un gobierno viciado que pone bajo su control omnímodo y personalista a los órganos de justicia, buscando sólo distraer la atención y crear confusión cada vez que argumentan que existe Estado de derecho». Ése fue el primer argumento que expuso en su carta.

A las 10 de la mañana del 19 de mayo, el coronel Rodolfo Silva, director del Centro de Procesados Militares de Ramo Verde, fue por segunda vez en el día a su celda solicitándole la salida al Tribunal Primero de Control. Una vez más se negó a ir. El resultado de las negociaciones con el coronel fue la carta que terminó de escribir a las 10:54 de la mañana y que, luego, leería a las dos de la tarde ante el juez de Control Elías Plasencia Mondragón.

Al mediodía Silva volvió, pero acompañado por una comisión de la Fiscalía Militar y de la Defensa Pública Militar. El resultado: el general Baduel salió caminando de su celda, pero esposado.

Una vez en la audiencia, cuando tuvo el derecho de palabra leyó las seis páginas.

Así, frente al juez Plascencia, dijo Baduel, la «verdad formal» de la justicia en Venezuela trata de demostrar que se respetan las garantías constitucionales y las leyes. «Esa mentira tiene sus bases en los hombres que se prestan para mostrarla como realidad (que no existe) (…) Detrás de cada tirano hay intelectuales dispuestos a sembrarlo y vivir de sus frutos, pero sin vacilar, actuando como filibusteros del pensamiento esclavo, pasándole un contrabando al pueblo y otro al dominador de turno».

Para el ex ministro de la Defensa, su enjuiciamiento y prisión pretende dejar un mensaje «de amedrentamiento» a los altos oficiales de la FAN. «Se persigue el propósito de destrucción de la FAN y las disposiciones para reemplazarlas por una especie de gendarmería a sueldo, subsidiada por la riqueza petrolera y tomando como modelos otras tiranías».

Finalmente, Baduel solicitó ser juzgado por jueces competentes para conocer su caso y que el delito de sustracción ilícita de fondos, sea demostrado conforme a la Ley contra la Corrupción. «No me prestaré a una farsa judicial, especie de sainete montado para aparentar que se hace justicia».

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