Opinión Nacional

Ocupándose de Caracas

Mientras fijamos toda la atención sobre el Oriente Medio y las recientes buenas noticias sobre esa región, hay una amenaza para la democracia que se está gestando aquí en nuestro patio trasero. Venezuela, por mucho tiempo una de las democracias más sólidas de América Latina, en la actualidad está siendo asediada por su presidente Hugo Chávez. Gracias a una mal juzgada intervención del ex presidente Jimmy Carter, Chávez estrechamente sobrevivió a un referendo revocatorio y en la actualidad está acelerando su subversión de la democracia venezolana mediante un abominable arreglo con Fidel Castro.

Según El Nuevo Heraldo de Miami, Chávez les ha otorgado a las fuerzas judiciales y de seguridad cubanas amplias facultades en Venezuela, Ya los cubanos están manejando los servicios de inteligencia y están adoctrinando y entrenando a los militares. De manera efectiva pasarán por encima de lo que queda del sistema judicial venezolano cuando se valgan de las nuevas facultades para investigar, capturar, detener e interrogar a venezolanos y cubanos que vivan en Venezuela, con el derecho de extraditarlos a Cuba y juzgarlos allí. Esto es una amenaza a la seguridad de algunos 30.000 cubanos que viven en Venezuela.

Todo es una culminación del ataque frontal de Chávez a la sociedad civil, reduciendo a las instituciones a la condición de meras sombras con poderes ceremoniales únicamente. Para empezar, Chávez cambió la Constitución venezolana para aumentar sus poderes, se deshizo de los militares que lo criticaban, promulgó legislación para adueñarse del Tribunal Supremo, ha intimidado a los medios amenazando con revocar las licencias de las estaciones de televisión privada que apoyaban a la oposición, y les dio acogida a miles de funcionarios y oficiales militares y de inteligencia de Castro, junto con numerosos profesionales de la salud y trabajadores sociales, enviando simultáneamente a miles de jóvenes venezolanos a Cuba para su adoctrinamiento.

Contratos petroleros y éxitos momentáneos, Chávez, a su vez, le suministra a Castro 80.000 barriles diarios de petróleo esencial, El rico flujo de ingresos petroleros de Venezuela le ha permitido a Chávez comprar el apoyo de sectores de la sociedad venezolana y entronarse como el líder de lo que él llama una “jihad” contra el imperialismo americano. El sentido de justicia moral que tiene Chávez se manifiesta en su alianza con las peores organizaciones criminales en América Latina, especialmente con los narcoterroristas en Colombia, Hace poco denunció a la autoridades colombianas porque habían arrestado a uno de los principales líderes de las narcoterroristas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) quien había recibido santuario en Venezuela.

Para entender cierto sentido del grado en que Chávez está intimidando y acosando a los disidentes, basta con leer el texto de la reciente reforma del Código penal aprobada por la Asamblea Nacional: “Todo individuo que por medio de informaciones falsas difundidas por cualquier medio impreso, radial, televisivo, telefónico, correos electrónicos o escritos panfletarios, pretenda causar o efectivamente cause pánico en la colectividad o la mantenga en zozobra, será castigado con prisión de dos a cinco años.” Incluso la forma más popular de protesta política, los cacerolazos, cuando ocurran en presencia de funcionarios de su gobierno, ahora está castigada hasta con tres meses de prisión.

Una distinguida coalición internacional, que incluye al ex Presidente checo Vaclav Havel, al Senador John McCain, y a la ex Secretaria de Estado Madeleina Albright, le escribió a Chávez expresando su preocupación ante el hecho de que sus acciones constituyen “una grave amenaza a la democracia”.

Desgraciadamente, nuestro propio Presidente Carter comprometió las esperanzas de los venezolanos en cuanto al referendo revocatorio, por haber avalado prematuramente la votación que Chávez no obtuvo ni mereció. El personal de Carter auditó menos del 1% de las mesas de votación, las cuales, en vez de haber sido escogidas aleatoriamente, tal como se había anticipado originalmente, fueron seleccionadas por funcionarios venezolanos. Por lo demás, tan sólo el 76 de las 192 urnas de votación, que por convenio debían revisarse, fueron escrutadas, con apenas 26 representantes de la oposición u observadores internacionales presentes en el acto de revisión de las 76 cajas. El Consejo Nacional Electoral (CNE) controlado por Chávez prohibió el acceso a los centros de totalización y esa prohibición no se refería únicamente al personal de Carter sino también a los representantes de la oposición e incluso a dos Magistrados del CNE que se oponían a Chávez. Dos profesores de Harvard y del Massachussets Institute of Technology (MIT) presentaron un informe en el que se llegaba a la conclusión de una probabilidad de por lo menos el 99% de que la elección hubiera sido fraudulenta. La muestra auditada (la de Carter) simplemente no era una muestra aleatoria, según opinión de los profesores, Varios exit polls independientes mostraron que Chávez había perdido el referendo por un margen del 59% al 41%, en vez de la pretensión de Carter de que había ganado por ese margen.

Jimmy Carter, en efecto, estampó un sello de aprobación sobre un intento demagógico izquierdista de destruir la democracia en Venezuela que se extiende más allá en su búsqueda de extender su ideología a otras partes de América Latina. La Secretaria de Estado Condoleeza Rice estuvo en lo correcto cuando apuntó que Chávez es un peligro no sólo para Venezuela sino para gran parte de América Latina. Es necesario que esas palabras se conviertan muy pronto en una política efectiva.

(*): 25 de febrero de 2005

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