Opinión Nacional

Petróleo: refinación y distribución

Venezuela producía petróleo, su más relevante e importante actividad. Era el segundo productor y el primer exportador del mundo: corrían los años anteriores al desarrollo del petróleo en el Medio Oriente. En los años 40 la capacidad de refinación en el país se reducía a las refinerías de destilación primaria de Caripito, San Lorenzo y La Salina: 50 mil barriles diarios de capacidad. Como resultado de la Ley de Hidrocarburos de 1943 se construyeron las refinerías de Amuay, Cardón, Puerto La Cruz, El Chaure, San Roque, El Palito y Bajo Grande.

El crecimiento explosivo de la demanda en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial hizo que la capacidad de Amuay y Cardón creciera vertiginosamente: Amuay como gran productor y almacenador de fuel oil y de combustible residual pesado y Cardón como refinería más diversificada. Las otras refinerías siguieron un curso de acción similar. Luego vinieron las plantas para profundizar la capacidad de refinación y para adecuarlas a la mala calidad de nuestros crudos mayoritariamente pesados y extrapesados. Ese proceso de instalar plantas de conversión profunda en el parque refinador se mantuvo en todas las refinerías del país antes y, con mayor énfasis, después de la estatización de la industria petrolera. Eventualmente, el complejo de refinación de Paraguaná se convertiría en el mayor del mundo. Por razones de estrategia comercial y seguridad operativa, más adelante se inició el proceso de internacionalización a través del arrendamiento y la adquisición de instalaciones de almacenamiento y refinerías en distintos polos del mundo consumidor. Esta acción de optimizar y maximizar el paquete de crudos y productos se mantuvo después de creada Pdvsa.

Después de la estatización y conjuntamente con las acciones en refinación, se inició un proceso de reestructuración y modernización de las instalaciones de distribución y suministro para el mercado interno de los hidrocarburos, incluyendo el suministro de gas a través de tuberías: Nurgas. Recordemos que antes de la estatización cada empresa tenía sus propios sistemas de atención al mercado interno y que éstos no respondían a los requerimientos de la industria una vez estatizada. Comenzó un proceso para adaptarlas a la realidad poblacional e industrial del país de manera más eficiente a partir del año 1976.

Aunque a nivel de venta de productos para el mercado interno se mantuvo una sana competencia entre las cuatro filiales: Corpoven, Lagoven, Maraven y Meneven, los sistemas de suministro de productos se optimizaron a través de las acciones conjuntas que, aunque asignadas a las distintas filiales para su construcción y operación, eran producto de un plan nacional integrado y minimizaban el uso de medios de transporte que no fueran los de tuberías para acercar a través de las plantas el suministro necesario para abastecer los distintos mercados regionales.

La eliminación de las filiales y la introducción de la marca PDV, eliminó la sana competencia, iniciándose el deterioro del sistema de suministro al mercado interno. La orientación totalmente politizada de Pdvsa siglo XXI nos ha llevado al caos que ahora conocemos: se regalan la gasolina propia e importada y los combustibles. La segmentación de los distintos participantes en el sistema de suministro se perdió y ahora se subsidia a los expendedores para que vendan los productos.

 

 

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