Opinión Nacional

Políticas para elevar la producción

La escasez que ha puesto al país en vilo no solamente de algunos productos de la cesta básica, sino que ahora llega a prácticamente todos los rubros, no sólo de alimentos, medicinas, sino de cualquier producto que se necesite, desde algo tan elemental como el café hasta un tornillo.

Por esta razón y en aras de que las mesas de diálogo o «conferencias de paz», como las llama el Ejecutivo rindan verdaderos frutos que nos beneficien a todos, es que desde la Confederación Venezolana de Industriales (Conindustria) se ha hecho un llamado urgente y muy serio en relación con que se deben tomar las medidas efectivas que realmente sirvan para solventar los problemas del sector productor, con la única finalidad de echar al país adelante y poner a funcionar la economía.

Los «asuntos clave» que se deben resolver para que los anaqueles vuelvan a llenarse deben ser resueltos de inmediato, pues desde hace varios meses las respuestas del Gobierno no han sido efectivas o son limitadas, lo cual es perjudicial para el así, porque no es hora de tomar medidas a medias, sino de ir al problema estructural.

Las industrias que tradicionalmente han sido las generadoras de empleos, desarrollo y crecimiento son las más afectadas, puesto que su principal labor no puede ser cumplida. Pero ¿qué significa eso de rectificar las políticas económicas que se traduzcan en elevar la producción? Esto, señores no es otra cosa que honrar las deudas mil millonarias y en dólares que se tienen cumplir con los proveedores internacionales.

Ya sabemos que esta deuda pendiente ha sido la principal causa de la debacle industrial, pero lo que más duele es que el compromiso fue aprobado, pero no liquidado por Cadivi. Hemos dicho miles de veces que la falta de palabra en este caso no es nada conveniente, sobre todo porque del cumplimiento de los compromisos dependen las líneas de crédito y la posibilidad de seguir abasteciendo al país.

Otro problema que hay que solucionar de inmediato es el suministro de materias primas por parte de las empresas del Estado. La consecuencia de no solucionar estos dos problemas puntuales es que el desabastecimiento se agudizará. «La industria se encuentra afectada actualmente por una gran escasez de materias primas, repuestos y maquinarias que le permitan mantener operativas al 100% sus líneas de producción». La cita textual del más reciente documento de Conindustria es necesaria, porque refleja en pocas palabras lo que está ocurriendo en el sector.

En ese texto también se refleja una dura realidad y es que: «muchas empresas del sector manufacturero se han visto obligadas, en contra de su voluntad, a paralizar algunas líneas de producción o a cerrar sus puertas ante la imposibilidad de seguir operando».

Lo grave de estas afirmaciones es que se ven reflejadas diariamente en la realidad de la gente. No es broma, ni mucho menos un invento, las enormes y cada vez más constantes colas que se ven en los expendios de alimentos y medicinas y ni qué decir de las largas listas de espera en talleres, en espera de que lleguen repuesto, y solamente estamos hablando del ejemplo de los vehículos, porque son cientos de rubros que están en la misma situación.

Lo que pasa con los proveedores internacionales es que simplemente han reducido sus despachos hasta tanto se les cancele la deuda pendiente desde 2013 que supera los 10 millardos de dólares. Esto ocurre porque el mecanismo económico del país está atrofiado y los sectores tampoco pueden acudir a la materia prima nacional que provienen de las empresas del Estado, puesto que estas también confrontan graves problemas de producción.

 

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