Opinión Nacional

PRIMARIAS

De nuevo, la oposición se encuentra en una situación definitoria y trascendente: la realización de unas elecciones primarias para elegir un candidato presidencial unitario. El resultado de este evento -de realizarse bajo “circunstancias normales”-, pareciera ser previsible. No así las consecuencias de ese resultado para cada uno de los actores políticos y sociales involucrados en el mismo.

Julio Borges (Primero Justicia) y Manuel Rosales (Un Nuevo Tiempo) se presentan como las opciones de mayor arraigo y arrastre popular. El joven candidato opositor Julio Borges (un moderado de centro-derecha), tiene un año recorriendo el país con un mensaje claramente democrático y alternativo a las políticas oficialistas. Borges, además, inició su campaña electoral enfrentando duras críticas del sector abstencionista de la propia oposición. Por su parte, el Gobernador Rosales (un político de tendencia social-demócrata), posee un comprobado liderazgo regional, y además una obra de gobierno que mostrar, desde el poderoso estado Zulia.

Otro factor que favorece a estos candidatos es que poseen una amplia proyección nacional y con mayores recursos que el resto de sus competidores. Y en efecto, tanto la muy distinguida Cecilia Sosa (ex-Presidente de la Corte Suprema de Justicia), Sergio Omar Calderón (representante de la democracia cristiana), William Ojeda (líder del partido Un Solo Pueblo), Pablo Medina (dirigente popular de izquierda), Froilán Barrios (líder sindical), Vicente Brito (liberal y líder empresarial) y Enrique Tejera París (ex-militante de Acción Democrática y con una amplia experiencia gubernamental) no parecieran reunir los recursos políticos y organizativos para afrontar con éxito en seis semanas a los abanderados de los partidos Primero Justicia y Un Nuevo Tiempo. De este grupo de ilustres venezolanos, Sergio Omar Calderón, pudiera contribuir con su participación a revitalizar a su partido COPEI; lo cual significaría un decidido aporte al fortalecimiento de las fuerzas democráticas. William Ojeda; por su parte, consolidaría su liderazgo y su proyección en todo el país como uno de sus nuevos líderes emergentes.

Inicialmente, importantes e insustituibles organizaciones y personalidades se eximieron de participar directamente en este evento. La otrora poderosa Acción Democrática, ahora perdida en el limbo de la propuesta abstencionista, es uno e esos factores ausentes. ¿Hacia dónde irán los votos de sus militantes, en caso de que decidan participar? ¿Migraran hacia la candidatura del Gobernador Rosales, de la Dra. Cecilia Sosa o del Dr. Tejera París?

El caso de Roberto Smith, es un tanto diferente. Smith (Ministro de Comunicaciones durante el segundo gobierno del Presidente Carlos Andrés Pérez), desde un principio anunció el perfil de su candidatura: “ni de la oposición, ni del gobierno”. Y en ese sentido, ha presentado su candidatura con una amplia gama de propósitos que van desde convertir a Venezuela en un país del primer mundo hasta realizar un nuevo proceso constituyente. En síntesis, la participación de Roberto Smith como candidato presidencial no parece depender de las primarias.

La posición de Teodoro Petkoff es difícil y singular. Petkoff nadando contra la corriente, y pagando el costo de mantener una posición coherente con acuerdos establecidos a principios de Junio con las asociaciones civiles “Súmate”, “Queremos Elegir” y el Grupo “La Colina”; así como con Manuel Rosales, Julio Borges y otros candidatos presidenciales, decidió no participar en las primarias. Algunos sectores de la derecha opositora más ramplona, han querido sacrificar a Teodoro manipulando sus declaraciones y acusándolo de cualquier cantidad de barbaridades. Craso error.

De las declaraciones de Teodoro Petkoff tan sólo puede inferirse la posición (perfectamente legítima además) de un candidato reclamando honestidad y lealtad con los compromisos adquiridos para adelantar y alcanzar una candidatura unitaria. ¿Y es qué acaso resulta oprobioso exigir el cumplimiento de la palabra empeñada? En todo caso, en las declaraciones de este candidato, quedó claro su compromiso con la unidad electoral de la oposición.

La Asociación Civil “Súmate”, con la realización de las primarias, quizás vaya a su última actividad pública; antes de constituirse como un nuevo partido político. Esta agrupación cívica se ha ganado el honor de padecer la persecución oficial por desarrollar una actividad en defensa de los derechos democráticos. Sin embargo, con esa perspectiva, Súmate adoptó una posición favorable a la abstención y a la desmovilización ciudadana en las elecciones parlamentarias del año pasado. El resultado de esa estrategia la conoce y sufre toda la población venezolana: una Asamblea Nacional con un perfil totalitario.

En esta oportunidad empero, promover la política de la abstención a través de las primarias, no será tan fácil. En primer lugar, ni Manuel Rosales ni Julio Borges, ni otros cinco aspirantes aceptaron la imposición de las “condiciones técnicas” propuestas por Súmate. En segundo lugar, gran parte del operativo comicial dependerá de la participación de los amigos y militantes de los propios candidatos, y también de un voluntariado independiente con lo cual se dificultará el establecimiento de hegemonías y manipulaciones que desde ya se presumen. En tercer lugar, un candidato electo por medio de una votación popular no tendría que supeditarse a la visión o los intereses de una agrupación por “muy técnica o inmaculada” que sea. Pero además, resultaría realmente perjudicial, embaucar a miles de personas con la promesa de elegir a un candidato presidencial unitario, para luego obligarlo a renunciar, ¿no les parece?

Otra cosa son los niveles de pulcritud, responsabilidad y transparencia que las primarias deben demostrar. Su organización, realización y resultados deben ser intachables. No es poco lo que se pone en juego. De igual forma, los organizadores deben estar preparados para las provocaciones que pueda intentar el oficialismo para evitar la realización exitosa de este evento. En ese lado, conocen la diferencia entre una oposición activa y otra desmovilizada.

Un punto adicional es que la descalificación permanente emprendida por algunos comentaristas contra ciertos candidatos, tendría que cesar. Y es que, en realidad las opiniones descalificadoras emitidas contra todo aquel personaje que no coincida con la apreciación de afamados comunicadores, ofenden a la inteligencia. Y así, entre comercial y comercial, se tilda de mendigos a aquellos candidatos que acudieron ante las autoridades electorales o se insinúa que algunos pueden estar recibiendo financiamiento por parte del gobierno nacional.

Llegó pues la hora de las primarias. No más engaños. La democracia se defiende con más democracia. El presente es de lucha, el futuro nos pertenece a todos.

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