Opinión Nacional

Primarias…

La escogencia del candidato de la oposición es un tema de suyo demasiado complejo e importante para ser despachado a la ligera. En todo caso, lo primordial es seleccionar una persona con las cualidades necesarias y suficientes, para derrotar al “líder de la revolución”. Por supuesto, siempre y cuando la Asamblea Nacional cumpla con la responsabilidad de designar un Consejo Nacional Electoral que asuma, sin complejos, los requerimientos electorales de transparencia e imparcialidad como su principal reto. En tal sentido, buscar soluciones apuradas sólo conllevaría a generar mayores frustraciones, con sus catastróficas consecuencias posteriores.

Igualmente la persecución de la unidad no puede enfocarse de manera lineal, mecánica, simplista. Como todo proceso tiene limitantes; requisitos a considerar, si se pretende obtener resultados concretos para sacar a Venezuela de la tragedia, confusión y marasmo en que la han sumido quienes manejan las riendas del país. Por eso no es bueno proceder inspirados en la desesperación, en la inmediatez –muy comprensible por lo demás-. El voluntarismo ciertamente conducirá a los sectores opositores a actuar de manera improvisada, seguramente sin medir las consecuencias. Pisar firme a fin de no equivocarse significa hacer grandes esfuerzos, enormes sacrificios, con el objeto de encontrar el mecanismo menos traumático. El que menos heridas deje. Y esto, generalmente no se logra de la noche a la mañana. Las acciones impensadas del pasado sólo contribuyeron a consolidar el régimen.

El gobierno tratará, a como de lugar, de mantener a la disidencia dividida; fragmentada como hasta ahora. Pero no se pude negar que muchos sectores de la propia oposición actúan de manera anárquica, tratando de arrimar la brasa para su sardina. Jugando posiciones adelantadas, como si este régimen despótico fuese una democracia normal.

La política y, por supuesto, las campañas electorales tienen sus ritmos y sus tiempos que deben ser considerados. Sin embargo ya hay aspirantes, lanzados al ruedo desde hace tiempo, exigiendo primarias de inmediato, no obstante haberse el panorama de los posibles pretendientes todavía no está claro. Estas son señales de una inmadurez, un oportunismo e hipocresía preocupantes, rayanos en la irresponsabilidad. “El cementerio de la política -dijo una vez Felipe González- está lleno de impacientes”. Aún faltan por salir las candidaturas de Teodoro Petkoff y, eventualmente, de Manuel Rosales. Entonces ¿se les va a obligar a someterse a una consulta, cuando ni siquiera han tenido la oportunidad de exponer sus planteamientos a los venezolanos, solamente para complacer a unos atorados? Igual al “¡Chávez vete ya!”, ¿vamos a caer en la trampa de “¡primarias ya!”?
De repente, después de un tiempo, por efecto de un proceso de decantación, la gente por si misma, sin necesidad de elecciones, puede perfilar el candidato unitario. ¿De dónde salió la especie de que las primarias son la única forma de definir el abanderado de la oposición? Las pócimas mágicas no existen… Todo va a depender del poder de convencimiento, de la fuerza de las ideas, de la pegada, de la capacidad de hilvanar un discurso que realmente conecte con las mayorías (incluyendo a la clase media y los sectores populares). En dos platos, aun cuando estamos contra el tiempo, éste no puede ser la excusa para realizar unos comicios apresurados, para complacer a quienes piensan que las condiciones del momento los puedan favorecer. ¡Ni de broma!

Fundado hace 25 años, Analitica.com es el primer medio digital creado en Venezuela. Tu aporte voluntario es fundamental para que continuemos creciendo e informando. ¡Contamos contigo!
Contribuir

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Te puede interesar
Cerrar
Botón volver arriba