Opinión Nacional

Proceso de decadencia de la democracia puntofijista

No se puede negar que el 23 de enero es una fecha simbólica
que marca el inicio de la democracia en Venezuela. De allí que hablaremos de democracia puntofijista y sistema puntofijista para referirnos al periodo
político que va desde 1958 hasta 1998. Se trata sin duda de una etapa
política signada por grandes retos, promesas incumplidas y demandas
acumuladas.

Efectivamente, entre los retos planteados al sistema político
que se inicia a partir de 1958, estaba consolidar un orden democrático
consolidado con instituciones representativas y avanzar en una acción de
gobierno de carácter eficiente y eficaz De esa manera encontramos que se
establecen las bases políticas y legales, se formalizan las «reglas de
juego» para la defensa y consolidación de la democracia recién conquistada.

Con ese piso democrático se aspiraba al alcanzar los objetivos del proyecto
político.

En la trayectoria del sistema político se aprecia la
búsqueda esos objetivos. Así, durante la década de los sesenta se procura
avanzar en la reconciliación, la concertación, la regulación partidista, la
ayuda pública y/o asistencial a todos los sectores, y la concentración de
poder. Sin embargo, esto no fue fácil puesto que las nuevas reglas del
juego político no fueron compartidas por algunos sectores que se oponía a la
entrega del poder a los partidos políticos y además, que AD y el PCV
participaran en el proceso eleccionario de diciembre de 1958.

Con la insurrección de la izquierda el cerco contra la
democracia adquiere un nuevo signo, extendiéndose el rechazo desde la
derecha hasta la extrema izquierda. De allí que este periodo haya sido
caracterizado como uno de verdadera emergencia política, durante el cual se
usaron reiteradas medidas de carácter extraordinario. No obstante, los
problemas del nuevo régimen no sólo fueron de índole militar, también los
hubo de carácter económico, que alcanzaron repercusiones políticas. Por
ejemplo, contra las huelgas y las invasiones de la época se tomaron medidas
con sentido de urgencia. Muchas de las huelgas fueron declaradas ilegales,
en tanto a los campesinos le repartieron fundos, les facilitaron créditos,
asistencia técnica, maquinarias y utensilios agrícolas. Ante la emergencia
política, ésta última medida fue fundamental ya que sirvió tanto para frenar
el apoyo a la guerrilla en el medio rural como la explosión de la
violencia.

Una vez logrado el objetivo de la estabilización de la
democracia en la década de los sesenta, también se van construyendo las
redes para avanzar en la resolución de los problemas de manera eficiente y
eficaz; en el logro del fortalecimiento de las instituciones políticas,
brindar atención a los requerimientos de la sociedad y la obtención del
apoyo y del consenso necesario a favor del sistema, quedando abierto el
camino y las condiciones necesarias para el logro de la consolidación de la
democracia.

En la década de los 70 se presenta la oportunidad para
profundizar la democracia. No obstante, y a pesar de la existencia de
condiciones favorables, no se avanzó mucho en ese sentido, pues faltó la
decisión y la voluntad para el cambio de instituciones, pautas de
organización y comportamiento político.

En la década de los ochenta, concretamente en diciembre de
1984, como una propuesta que surge desde el propio gobierno y que cuenta
fundamentalmente con la anuencia de los partidos AD y COPEI, se crea la
Comisión Presidencial para la Reforma del Estado (COPRE) encargada de hacer
propuestas orientadas a mejorar el funcionamiento del estado y del sistema
político en general y de elaborar el Proyecto de Reforma Integral del
Estado. Los resultados finales de este proyecto presentados a finales de
1988, recogen las líneas maestras para iniciar la transformación del Estado
en Venezuela; cuyos primeros avances fueron reformas específicas como la
elección de gobernadores y alcaldes a través de la consulta popular en
1989. No obstante, a pesar de este importante logro, a raíz de los graves
hechos ocurridos el 27 y 28 de febrero de 1989, la estrategia de reforma
integral del Estado es abandonada y se plantea más bien la estrategia de
revisión constitucional.

En la década de los noventa, a raíz de las dos intentonas
golpistas del 4 de febrero y 27 de noviembre de 1992, se abandona la tesis
de revisión constitucional y se propone la reforma general e integral de la
Constitución Nacional. No obstante, a pesar de estos dos hechos de fuerza,
esta tesis también fracasa, terminando de agravar la crisis general del
sistema político. A partir de allí y hasta 1998 poco o nada se hizo para
demostrarle al país que el sistema contaba con mecanismos para corregirse
y regenerarse. Sin embargo, como bien lo señala Jorge Olavarría ( El
Nacional, martes, 5 de febrero de 2002, p. D-5) «no se corrigió ni se
regeneró». Como hemos podido observar el sistema político venezolano que se
inicia a partir de 1958, desarrolla su propia dinámica donde se ejecutan un
conjunto de acciones que inciden sobre instituciones y actores.

A medida que se frustraban los intentos por avanzar hacia las
grandes transformaciones, se fue gestando una peligrosa desafección respecto
al proyecto puntofijista, originando una serie de tensiones y conflictos
permanentes que ponían al descubierto los signos visibles de la crisis.

Aunado a todo ello, los gobiernos que se sucedieron en el poder durante el
periodo puntofijista, maquillaron y alteraron los escenarios, manipulando
cualitativa y cuantitativamente datos sobre el rendimiento institucional de
la democracia.

En el marco de esos escenarios desvirtuados, surgieron vicios
tales como: el clientelismo, el populismo, el ventajismo, el despojo, la
demagogia y la corrupción; sumergiendo al Estado, la democracia y la
sociedad venezolana en una frustración de inmensa profundidad. Quizás es
allí donde empieza a conjugarse una voluntad política y una aspiración
histórica por revertir la crisis y acabar con los vicios del sistema y
avanzar hacia una sociedad más justa. El terreno estaba abonado para pasar
de una profunda desilusión a una esperanza naciente.

Es así como se fue creando un sentimiento de cambio que, más
allá de las acciones de gobierno, pedía una transformación profunda de todo
el sistema político, para lograr y publicitar resultados concretos en el
corto y mediano plazo. Cuando los militares entran en escena política, el 4
de febrero de 1992, tácitamente brota un sentimiento de solidaridad en
algunos sectores de la sociedad, pues ven la posibilidad de «derribar la
puerta» de la democracia corrupta. A partir de esa fecha mueren las
desilusiones y renacen las esperanzas. Se inicia todo un proceso de
discusión enmarcado en un debate ideológico-político, cuyos principales
actores proponen vías distintas y métodos diferentes para conducir los
cambios. No obstante las fuerzas del cambio, y el liderazgo emergente
empujan el proceso hacia una transformación profunda, integral, radical y
pacifica del sistema político.

El resultado de todo ese proceso es la ruptura, el corte
histórico que se produce en 1998, con el triunfo electoral de Hugo Chávez.

Muere el sistema puntofijista y comienza otra etapa política, que hoy lucha
contra las mentes del infierno y los odios del pasado.

Los conflictos no han cesado. La democracia venezolana y el
Estado están siendo atacados por las fuerzas del terrorismo y el fascismo.

Se trata de corrientes perversas que quiere volver atrás, quieren que todos
cabalguemos de nuevo por las llanuras corrompidas de la democracia
puntofijista.

(*): Politólogo. Magíster en Ciencia Política

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