Opinión Nacional

Protestar no es suficiente

Antes de analizar la situación en que nos encontramos los demócratas en Venezuela – siempre sin ánimos de “pontificar” y admirados ante los que hacen los mayores sacrificios en las luchas políticas -, hay que denunciar los crímenes que ha cometido el actual gobierno en la marcha del pasado 12 de febrero (12-F) y en todas las protestas de estos últimos días. Indigna todo homicidio (todo tipo de violencia) y más si lo realiza el Estado al reprimir a unos jóvenes que ejercían su legítimo derecho humano a protestar pacíficamente (violando los artículos 1-3, 5, 7, 9-12, y especialmente el 18, 19 y 20 sobre la vida y las libertades de manifestación, expresión, asociación e información de la Declaración Universal de los Derechos Humanos suscrita por nuestro Estado y; los artículos 43-47, 49-53, 55, 57, 58 y 68 de nuestra Constitución Nacional los cuales desarrollan los derechos antes mencionados). Desde acá les envío mi solidaridad a todos los familiares y seres queridos de los asesinados, y especialmente a los torturados y encarcelados por esta dictadura en los últimos días. En lo inmediato nos toca proteger a las víctimas que están encarceladas y desmentir las patrañas de los que mandan.

Espero que estos hechos (como tantos otros) queden en la memoria de todos los venezolanos, para que más nunca más volvamos a tener un gobierno personalista que no solo reprime con armas de fuego y tortura a jóvenes sino que tiene más de dos semanas permitiendo la acción de bandas de paramilitares mal llamadas “colectivos”, de los cuales uno de sus miembros supuestamente fue asesinado el 12F. Los manifestantes han padecido su acción, todos (a pesar de la censura de los medios de comunicación) hemos visto como disparan sin que las autoridades hagan absolutamente nada. Hasta este momento no hay un solo miembro de dichos grupos encarcelados, en cambio se acusa a los líderes demócratas de ser los causantes de estas muertes (aprovecho para solidarizarme también con estos dirigentes, especialmente con Leopoldo López, María Corina Machado y tantos otros injustamente perseguidos por este régimen).

En lo relativo a la protesta los demócratas hemos iniciado una discusión sobre los medios para lograr la meta de reconstruir la República. Algunos hemos criticado la posición conocida como “La Salida” que ha llamado a las manifestaciones para propiciar la renuncia o la activación de algún instrumento constitucional que permita el cambio de gobierno. Muchos hablaban desde hace meses que la UNIDAD democrática no podía reducir sus acciones al ámbito electoral, y mucho menos cuando la siguiente elección está a casi dos años de distancia y la situación socioeconómica es gravísima. Todos aceptaban esta queja, pero cuando se propuso salir a la calle (aunque centrados en el reclamo por la falta de seguridad) vimos como nuestro principal líder (Henrique Capriles) entre otros asumieron una actitud – a mi modo de ver – paralizante; aunque desde el 12-F han rectificado y han defendido el derecho a protestar pero sin caer en metas irrealizables por ahora.

La protesta es un derecho, podemos estar o no de acuerdo al evaluarla como un medio para lograr fines políticos, pero no se puede satanizar a los que marchan por estar cansados de la actual situación (inseguridad, autoritarismo, inflación, escasez y un largo etcétera) e incluso exigirles el retomar “los métodos constitucionales” cuando los que salen a la calle están haciendo uso precisamente de ellos. Estoy a favor de los que piden organización y metas viables para la protesta, e incluso con los que valoran mucho más el diario trabajo militante de la construcción de partidos y diversas asociaciones; pero no me parece que estos tres medio mencionados se consideren excluyentes. Votar, protestar y formar partidos y conciencias debemos aprender a usarlos simultáneamente; y considero que estos tiempos clamaban por una protesta que obligue al gobierno a detener sus políticas destructoras de la seguridad, la economía y las libertades.

En conclusión, considero que la oposición siempre debe conservar la UNIDAD de los demócratas, es el mayor bien que hemos logrado en los últimos años. Pero ahora debe centrarse en un apostolado que permita que la mayoría (porque yo sí creo que lo somos pero no suficiente para lograr «la salida» que algunos hermanos demócratas proponen) se incremente con la incorporación de buena parte de los sectores más humildes, especialmente en lo que respecta a la militancia dentro nuestras organizaciones. De esta manera lograremos la movilización necesaria para el restablecimiento de la República.

@profeballa

 

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