Opinión Nacional

¿Pueblo Alegre?

Recuerdo claramente el 27 de febrero del 89. Mi carro estaba de día de parada, por lo que tomé el autobús para mi trabajo, que quedaba en Prado de María. Todavía, en mi memoria, veo las caras de furia de la gente cuando se les decía que tenían que pagar el aumento de transporte. No era amor lo que veía en sus rostros. Era rabia, impotencia, odio.

Recuerdo también la radio, hablando de disturbios en Guarenas y en el centro de Caracas.

Como a las 2:30 p.m., fui con mi jefe al edificio Freitas, en la Av. Libertador, y nos tocó presenciar una caravana de motos que no fueron precisamente a brindar amor. Fue miedo lo que sentimos. Se veían muy agresivas.

Rápidamente, fui a buscar a mis hijos a la guardería, para resguardarnos en casa.

Ya de noche, escuché un ruido extraño, como un alboroto lejano. Salí del apartamento y llegué hasta la Calle 5 de Guaicaipuro norte (una de las salidas del conjunto donde vivía) y vi, con mis propios ojos, cómo miembros de la policía asaltaban un depósito de mercancías. Y, tras ellos, salieron vecinos y otras personas a asaltar la OCP y los negocios que había cerca de allí. Y me pregunto, ¿desde cuándo robar es un acto de amor? ¿O de alegría?

Sí, había euforia, adrenalina. Pero euforia llena de violencia y de agresión. Yo no vi amor ni alegría en esos rostros, ni cuando salían a saquear ni cuando regresaban con su carga producto del saqueo. Quizás estaban contentos, pero ese contento era más bien producto del desahogo de la furia y la frustración, pero no de la alegría sana que nos da el saber que estamos actuando bien.

¿Cuántas personas fueron saqueadas, ultrajadas y maltratadas el 27 y 28 de febrero, antes de que salieran las fuerzas del orden a reprimir los disturbios y saqueos? ¿Cuánta gente trabajadora perdió el esfuerzo de su vida por el arrebato de «el pueblo alegre»? ¿Cuántos quedaron heridos de muerte en sus corazones, al ser atacados y saqueados por sus vecinos y «amigos»? ¿Cuántas personas pasaron ese día en estado de terror por miedo a las agresiones del ³pueblo alegre² el 27 de febrero? ¿Cuántos inocentes del mismo pueblo (por ejemplo, los pequeños comerciantes de la OCP y los vendedores del Mercado Guaicaipuro y sus alrededores) fueron atacados y arruinados ese día por su misma gente? ¿Cuántas personas murieron?

Yo solamente cuento lo que vi ese día. Yo no vi un «pueblo alegre» recuperando lo que le había sido expropiado? Lo que vi fue gente enfebrecida asaltando, agrediendo y sembrando miedo a su alrededor.

Todos conocemos a alguien (o a muchos) que sufriieron las consecuencias de los actos realizados por ese «pueblo alegre» el 27 de febrero. Cuando escuché al sacerdote en la misa del 23 de enero de 2002 afirmando que ese día el pueblo manifestó su alegría, sentí náuseas. Eso no fue lo que yo presencié.

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