Opinión Nacional

Quiero…

Suena el teléfono y me emociona escuchar la voz de una de mis amigas que buscando mejores condiciones de vida para ella y para su familia emigró hace algún tiempo. Me llama para saludarme cariñosa y preocupada a la vez. Me interroga sobre cuándo será la fecha de mi partida y qué estoy esperando. Me invita a hacerme un examen de conciencia y me recomienda hacer una lista de las razones que me detienen y de lo que quiero… Empecé la lista desordenadamente. No la ordené para no olvidarme de nada. Empecé por lo que quiero, y al final pude ver que eso, lo que yo quiero, es justamete lo que me detiene…

Quiero que todo sea mejor, mucho mejor, y quiero luchar por ello.

Quiero que todos, absolutamente todos, seamos lo que siempre fuimos: un pueblo hermoso, sabroso, simpático, con un corazón grande y generoso.

Quiero que trabajemos en conjunto para el beneficio de nuestra sociedad sin exclusiones, sin olvidos.

Quiero que Venezuela sea el país más feliz del mundo, donde solo se escuchen carcajadas de felicidad.

Quiero que todos los que estén desempleados regresen a sus sitios de trabajo. Y quiero que trabajen en lo que ellos quieren, en lo que les gusta, en lo que saben.

Quiero que ya no exista ningún venezolano que pertenezca a los más necesitados, porque no quiero que haya necesitados.

Quiero que estemos llenos de ricos, millonarios de amor y sabiduría.

Quiero que trabajemos afanosamente para que otros pueblos sean libres, porque nosotros lo seremos, más que ninguno, el más libre.

Quiero que los niños de la calle sean los mejores presidentes, los mejores científicos, los mejores hombres del mundo. Pero quiero que no haya más niños en la calle, ni más teletones, ni más conciertos a beneficio de nada, porque habrá conciertos todos los días en los parques de esos niños que tocarán piano y violín y flauta y cuatro y arpa, y todos, toditos los instrumentos.

Quiero que los niños estén en la calle pero jugando con trompos, montando bicicleta, ensuciándose las rodillas por jugar metras.

Quiero que los ranchitos sean de adorno, con lucecitas de colores, que podamos verlos en el pesebre de Navidad, sólo en Navidad, porque serán solamente de adorno.

Quiero una vivienda para cada familia venezolana, con todo incluido: agua caliente, jardín, biblioteca…

Quiero una biblioteca enorme en medio de cada urbanización que trabaje todas las horas para estudiar cuando queramos.

Quiero mil periódicos que solo digan buenas noticias, que nos cuenten los adelantos del país, como lo de la orimulsión, o como cuando nuestros muchachos llegaron al Everest, o que la vinotinto ganó el mundial.

Quiero una gran tertulia con mis vecinos una vez a la semana para compartir nuestras experiencias.

Quiero que todo el mundo tenga comida. Y comer empanadas de cazón en Margarita y pastelitos de papa en Mérida, y dulces abrillantados, y acemitas de anís.

Quiero que se cultiven jazmines y margaritas para armar la Cruz de Mayo. Quiero que las orquídeas las guardemos para el Nazareno en Semana Santa.

Quiero disfrutar de todas las playas de Venezuela porque son las mejores del mundo. Y quiero enseñar a los niños a recoger guacucos.

Quiero pasar un diciembre en los Andes y cantar ‘Si la Virgen fuera Andina…’

Quiero que montemos caballo a pelo y ver la sabana y oír croar los coquíes bajo la luna.

Quiero un chinchorro para dormir en el llano y dejarme mecer por la brisa.

Quiero que Los Leones del Caracas ganen todas las series.

Quiero que Venezuela tenga otra vez su aerolínea bandera, quiero que VIASA vuelva.

Quiero que haya muchas PDVSAs en mi país, y que todas sean las primeras del mundo.

Quiero que la Cueva del Guácharo sea la más grande Maravilla del Mundo.

Quiero que el petróleo se siembre, y que Don Arturo Uslar lo vea y sonría.

Quiero que todos estemos enamorados.

Quiero que de todas partes del mundo quieran venir a Venezuela y ver lo bella que es.

Quiero escuchar las gaitas en la Feria de la Chinita.

Quiero ir a Los Roques y enseñar a mis hijos el paraíso terrenal.

Quiero que los pemones de mi tierra me enseñen a hacer casabe.

Quiero que después de un día de trabajo todos tengamos tiempo de compartir un rato con nuestros amigos.

Quiero que todos estemos vacunados contra la tristeza.

Quiero vivir en el Ávila que es el techo el mundo, y ver desde arriba Caracas: sucursal del cielo.

Quiero sentir frío en diciembre y tomar chocolate en las patinatas.

Quiero ver los desfiles de Carnaval y que los niños recojan caramelos que lanzan desde las carrozas.

Quiero que los políticos discutan sobre cómo hacernos más felices.

Quiero que haya Olimpíadas Petroleras, de física, de matemática, de literatura, de química, de arte.

Quiero llegar a todos los estados de Venezuela en tren.

Quiero que todos recemos juntos por lo menos un día al año. El primero de enero, Día Mundial de la Paz.

Quiero que los hospitales tengan una sala de teatro, una de juegos, una de conciertos y un parque infantil.

Quiero hacer una fogata inmensa con mis amigos en la Gran Sabana.

Quiero que la Coromoto sea nuestra mamá.

Quiero que Luis Alberto Machado escriba sobre la Revolución de la Risa.

Quiero que a Venezuela le otorguen el Premio Nobel de la Paz.

Quiero que el petróleo no sea más caro para que en todos los países haya energía para el desarrollo.

Quiero celebrar el año nuevo en todas las autopistas.

Quiero que hagamos felices a nuestros ancianos.

Quiero que los niños especiales sean los dueños de nuestros corazones.

Quiero que ganemos todas las Olimpíadas.

Quiero que no haya cárceles sino universidades.

Quiero hablar muchos idiomas para que los que nos visiten se sientan como en su casa.

Quiero que en las oficinas públicas nos reciban con sonrisas.

Quiero que la Fuerza Armada Nacional sea una Organización de Paz ejemplo para el resto de las naciones.

Quiero que mis hijos lleven a Venezuela en su corazón por todas partes del mundo.

Quiero que todos seamos artistas, creadores, innovadores,

Quiero que seamos descubridores, inventores, hacedores.

Quiero que mis nietos desayunen con arepitas y cachapitas de hoja.

Quiero darles golfeados y papelón con limón para la merienda.

Quiero que articulemos nuestros valores y los hagamos nuestros principios.

Quiero que seamos esperanzadores, consoladores.

Quiero que seamos patriotas, leales, respetuosos de los demás.

Quiero que seamos responsables, solidarios, fraternos.

Quiero a mi gente unida, acoplada, adherida.

Quiero que mis amigos regresen y siembren en Venezuela sus ilusiones.

Quiero colocar mis deseos en un estuche de esperanzas y cuando cierre los ojos ver desde el Pico Bolívar o el Chrún-Merún que logré el sueño del país que Quiero.

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