Opinión Nacional

Sociedad depauperada legado de Chávez y Maduro

En atención al presente artículo, asumimos como sociedad depauperada haciendo referencia implícita a una situación de miseria, carencia, empobrecimiento, paro forzoso (los trabajadores no pueden emplearse en las empresas), ruina e indigencia, entre otras.

Es en síntesis, un escenario que muestra una marcada reducción en el nivel y calidad de vida de los ciudadanos con obvia caída en la satisfacción de las necesidades crecientes tanto materiales como espirituales, como consecuencia de un brusco descenso del salario real entendido como el salario expresado en medios de vida y servicios que dispone el ciudadano, e indica al propio tiempo la cantidad de artículos de consumo y de servicios que puede comprar el ciudadano con su salario nominal (en dinero); y de su correlación con la asistencia social, servicios médicos, condiciones habitacionales, etc; todo lo cual se agudiza durante la denominadas crisis económicas.

Sea oportuno señalar, que al momento de asumir N. Maduro el poder en abril 2013 venia de ejercer como “coordinador económico” (¿?) del gobierno de H. Chávez durante un año y tres meses; lo cual deja en evidencia su profunda responsabilidad en la depauperación de Venezuela durante estos últimos ¡7 años y 7 meses!; como complemento de los 14 años y 2 meses de H. Chávez , periodo durante el cual se establecieron las estrategias para acabar con la economía de mercado (y el sector privado) muy especialmente luego del paro petrolero (2/12/2002-3/2/2003) propósito que ha venido materializando el madurismo; siendo que para julio 2014 (1 año y 3 meses luego de iniciado el mandato) ya se observaban graves desequilibrios macroeconómicos tales como: elevado déficit fiscal (14,9% del PIB), alta inflación, caída de las reservas internacionales, sistemática devaluación de nuestro signo monetario (tipos de cambio sobrevaluados), declinación de la producción petrolera, significativa reducción en la generación de riqueza y una considerada deuda pública (52,5% del PIB).

Los desequilibrios continuaron su tendencia creciente, y para el 2016 se evidenció una devastadora hiperinflación en mucho inducida, básicamente, por la emisión continuada de dinero (con obvia perdida de su poder adquisitivo) y por la ausencia de una objetiva política económica y descontextualizadas políticas monetaria y fiscal; al igual que la elevación del déficit fiscal, del peso de la deuda y de una caída de las reservas internacionales (11 mil millones US$).

Durante 2017 y 2018 la situación brevemente descrita se magnificó, con especial énfasis en el movimiento migratorio que llegó a ubicarse entre 3 y 5 millones de personas, equivalente a un 10% y 15% de la población, el mayor volumen migratorio en la historia del continente americano. Para 2019, por manifiesta obviedad, el contexto empeorará; es decir aumentará la depauperación nacional. Al punto que desde febrero 1999 cuando H. Chávez llegó al poder, pasando por N. Maduro y hasta el presente se calcula que han desaparecido unos 12.500 establecimientos industriales, y los que subsisten (héroes económicos) están trabajando por debajo del 30% de su capacidad instalada.

El marco descrito, puede ser calificado en el lenguaje común como una crisis: un cambio brusco o una modificación importante en el desenvolvimiento de un suceso; mientras que en el lenguaje económico se identifica como una crisis económica: la fase más depresiva que experimenta una economía en recesión, habida cuenta que la economía es cíclica y como tal transita por fluctuaciones que pueden ser de recuperación y prosperidad (evoluciones positivas) o de recesión y depresión (evoluciones negativas).

Una recesión es, básicamente, el decrecimiento de la economía de un país que se traduce en un crecimiento negativo del PIB (conjunto de bienes y servicios producidos en un país durante un año); siendo que cuando la recesión está presente de manera prolongada y continua (más de tres trimestres consecutivos) se entra en una depresión; es de acotar que Venezuela ya tiene ¡18 trimestres de decrecimiento! siendo dicha depresión 15 veces más profunda que la Gran Recesión 2007-2008 de EEUU, casi el doble que la gran Depresión 1929-1933 (el PIB cayó un 28%), tres veces más grande que la mayor recesión en la historia de Argentina, y cuatro veces más grande que la mayor recesión en la historia de Chile.

Es de resaltar, que el PIB per cápita venezolano (PIB entre el número de habitantes) cayó un 45,3% entre 2012 y 2017, mientras que el PIB en 2017 se situó un 35% por debajo de los niveles de 2013; al tiempo que se estima que la economía caerá un 62% para finales de 2019. La recesión venezolana en comento, sucedió a pesar de la bonanza petrolera (2004-2014), e igualmente en el marco de una disminución de la producción petrolera de un 69,4% desde 1998; y en consecuencia cuando la naciente dictadura se quedó sin ingresos y con una gran deuda externa, decidió financiarse mediante la emisión de dinero inorgánico propiciando de tal modo la mayor hiperinflación de América Latina, y posiblemente ¡del mundo! (se estima superará el 1.000.000%).

Reflexión final: Iniciemos haciendo referencia a un trabajo de Datanális (julio 2019), enfocado a la percepción que tienen los venezolanos que viven en el país acerca de la situación nacional: 93,4% considera que la situación es mala; 67,5% considera a N. Maduro como responsable (1,5% a EEUU y 0,5% a la guerra económica); 85% considera negativa la gestión de Maduro. A tan mala calificación, debe añadirse la muy poca credibilidad que tienen los ciudadanos sobre las expectativas económicas (Milton Friedman) y sobre la eficiencia y honestidad de la burocracia nacional, en momentos cuando Venezuela requiere, según cálculo de expertos, unos 100.000 millones de US$ solo para fortalecer las reservas internacionales y liquidar divisas al aparato productivo para bienes finales, insumos y repuestos.

La depauperación de la sociedad venezolana se debe, sin duda alguna, a la mala gestión interna del país con un efecto complementario, de poca significación, inducido por las sanciones impuestas por EEUU. Siendo así, y como referirnos a Maduro en un papel de depauperador resulta “sumamente elegante”, basta mencionarlo como uno de los principales empobrecedores de Venezuela en intima armonía con H. Chávez; al extremo de haber provocado el holocausto de millones de personas bajo distintas modalidades en lo que pudiera denominarse la Gran Recesión Venezuela.

Permítasenos concluir citando a Maquiavelo: Hay dos maneras de sacar a un mal gobernante, una es por la razón otra por la fuerza. La primera es para los hombres, la segunda es para las bestias. La diferencia es que la opción segunda jamás ha fallado.

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