Opinión Nacional

Violencia, latifundio y revolución

Hoy, la Republica Bolivariana de Venezuela, se encuentra nuevamente golpeada y asediada por los enemigos históricos de los cambios sociales, en pleno siglo XXI a 15 años del despegue victorioso de la revolución Bolivariana, sus enemigos nuevamente se envalentonan al verse derrotados reiteradamente en la lucha electoral; como consecuencia de la misma, hoy lucen divididos, atomizados y sin la posibilidad de ser favorecidos por el pueblo debido a sus errores estratégicos además de no contar con un proyecto de país que sea atractivo para las grandes mayorías ; en esa desesperación echan mano del camino de la violencia, que solo buscan satisfacer intereses personales en la lucha que a lo interno de la oposición despatilla a la misma por ser un grupo de mezquinos, que solo se plantea acabar con el proceso revolucionario granado en la presencia infinita del comandante supremo Hugo Chávez y satisfacer sus ansias de clase opresora.

La violencia en la patria de Bolívar, de Chávez, tiene sus orígenes, en la tenencia de la tierra que viene andando desde los orígenes de la humanidad, pero en términos concretos en cuanto a cercanía con lo nuestro, transita los tiempos de la guerra revolucionaria de la independencia; necesario es reivindicar a Bolívar y Zamora, como los únicos revolucionarios que se atrevieron a deslegitimar, en el pensamiento y el accionar, el statu quo del latifundio, por eso son el gran referente histórico para este momento trascendental de la revolución Bolivariana.

Los antecedentes del proceso revolucionario y bolivariano, son indicadores de como la revolución social ha estado signada por frustraciones azuzadas por el enemigo externo y endógeno que se cobija bajo el manto revolucionario., pues nunca se ha dado el anhelado cambio en las relaciones de producción como consecuencia de la tenencia de la tierra pues siempre han beneficiado en el pasado al señor feudal y sus adherencias comerciales, financieras y mas luego al señor capitalista dueño y señor del comercio y las finanzas habidas en forma fraudulenta y en estafa a la nación.

Durante la revolución bolivariana se crean y se promulgan leyes efectivamente revolucionarias como la ley orgánica de hidrocarburos, la ley de tierras y desarrollo agrario y la ley de pesca, cuyos objetivos es establecer nuevas relaciones de producción para avanzar en la construcción del socialismo del siglo XXI, ante la cual la revolución y su gobierno bolivariano han sido amenazados por un cruento golpe de estado y el asedio hostígante y permanente del imperialismo, que el pueblo ha logrado sortear con valentía, unidad y la batalla social.

En esta nueva etapa del proceso revolucionario, Venezuela, se encuentra viviendo en un escenario generado por la oligarquía económica y financiera hija del latifundio originario, que pretende abortar a la revolución Bolivariana; de allí que viene generando escasez de alimentos, acaparamiento, especulación, estimulando una inflación inducida, la apropiación indebida de los dólares de CADIVI, y para ello han elaborado una llave obscena y discordante de un grupo de estudiantes con la viciada y pervertida Fedecamaras (hija del latifundio explotador); recordemos que durante el paro petrolero hubo una unidad contranatura del sector dirigencial obrero con la cúpula de Fedecamaras; hoy esa alianza contranatura se repite, cuando el movimiento estudiantil, que históricamente ha sido contrahegemónico, utiliza hoy banderas neoliberales como la defensa de lo individual, de lo personal, pero esa defensa esconde otra realidad diferente cual es la penetración de sus banderas por una agenda de intereses cuyo objetivo es el control del petróleo, esos estudiantes constituyen hoy el ejercito de la burguesía parasitaria, de los empresarios y comerciantes inescrupulosos para cumplir sus nefastos objetivos.

En ese contexto, el gobierno del presidente chavista y revolucionario Nicolás Maduro, como estrategia para la defensa del pueblo venezolano coloca el ejecútese a la Ley Orgánica de Precios Justos, ley que regula la ganancia del sector empresarial y comercial, que enfrenta de manera practica la especulación, la ganancia desbordada y el acaparamiento.

Hoy siguiendo en la tradición del consecuente compromiso revolucionario, se hace necesario hacer un llamado a todos lo sectores sociales para estar al frente de la defensa de la revolución y de la leyes que fecundizan la revolución; creemos firmemente que no es ejemplo de ciudadanía ni valido querer incendiar al país porque se haya puesto limite a la ganancia a un 30% como ocurre en cualquier país civilizado del mundo. La ley de precios justos, se inscribe dentro de una ley revolucionaria que enfrenta los intocables intereses de un sector que siempre se han beneficiado de las políticas económicas de toda la vida republicana dese el latifundio hasta la llegada de la revolución Bolivariana, con ganancias desmesuradas y su practica de expatriación de las ganancias.

En consecuencia, se hace imprescindible asumir la defensa de la Ley de precios justos con el apoyo claro y decisivo del poder popular como agente activo de la revolución, que acompañando al gobierno regional, al PSUV y al GPP juntos deben tener mayor presencia en la calle y con los instrumentos legales y las instituciones del Estado como INDEPABIS conminar a los violadores de la ley a su fiel cumplimiento, de igual forma el buro del PSUV debe asumir con mayor contundencia la acción revolucionaria del gobierno que con sus acciones se refleje el compromiso con todo un pueblo que requiere del apoyo para ejercer la contraloría social.

De igual forma, estas acciones deben estar acompañadas con una acción pedagógica dirigida a toda la población con la finalidad de divulgar los objetivos y alcances de la misma, a través de gestiones sistemáticas que sean reforzadas por una política comunicacional de la OCI dando a conocer con mayor resolución todas las realizaciones del gobierno regional, que manteniendo además de informada a la gente, sea capaz de lograr la motivación permanente del pueblo que reafirme la identidad con el proceso revolucionario.

La defensa de las leyes de la revolución Bolivariana, constituyen un requisito para la paz, pues esta no es un valor abstracto, no puede ser convertida en una abstracción sin contenido real concreto, estamos en un transito histórico inédito en tanto que es revolucionario, pacifico y democrático, pero también expresamos que nunca mas aceptaremos la paz de la explotación, de la desigualdad, del acaparamiento, de la ganancia sin control del capital depredador, la paz de la colonia yanqui que se nos quiso imponer en el pasado reciente.

También manifestamos nuestra solidaridad a las acciones delineadas por el presidente Maduro, ante las pretendidas intenciones y arremetidas del gobierno de los EEUU de querer dar órdenes e intentar involucrarse en la política interna; hoy la Republica Bolivariana de Venezuela, por primera vez en mucho tiempo es clara y determinantemente soberana.

La paz, la verdadera paz, no es ausencia de conflictos.

 

 

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