Opinión Nacional

¿Y si Chávez no está?

Las cuatro tendencias que aparecerán,  acto seguido al paso de “la pelona” no son difíciles de pronosticar.

  • Habrá una derecha roja que buscará entenderse con nuestra oposición conciliadora,
  • Nunca deja de existir un centro que abogue por el statu quo inviable, pretendiendo mantener  equilibrios en el poder, que aspiran conservarse en ausencia  del líder,
  • Una izquierda fascistoide que pretenderá sostenerse,  radicalizando aun mas el proceso populista y estatista,  creyendo que Chávez  debió ir mas  a fondo y no conciliar tanto , porque perdió un tiempo precioso que la derecha  aprovechó: el eterno cuento de las segundas partes de managers de tribuna y
  • Una extrema izquierda fascista que arrancará  por el franco camino de la subversión armada, pretendiendo imponer un gobierno  de facto,  apoyado en  factores lumpenes armados, en connivencia con las FARC  y que costará por lo menos 3 o 4 años liquidarles físicamente.

Frente a ese irrefrenable escenario, presente en 100 de cada 100 casos de crisis política,  como la que sobrevendrá por  el derrumbe del actual régimen político y es de eso de lo que se trata y no de un  florido camino electoral, por supuesto que  de este lado de la talanquera,  habrá también preparativos.  Solo que  todo está  como encandilado por un globo luminoso  que no termina de elevarse hacia el infinito del tiempo, donde todo termina por diluirse o desdibujarse.

 Si el análisis y propuestas de Diego Arria fuesen minoría  electoral en Primarias de la MUD,  eso para nada indica que no sean estas tesis las que terminen imponiéndose por la lógica, fuerza y dinámica de los hechos, en la hora de la transición fatal.

Y la razón para hacer este pronostico,  es que quienes pensamos de esta manera, tenemos respuestas para cuando el juego termine y ante  cada una de estas alternativas,  que unan o dividan al chavismo, o que pueden ser tratadas por separadas o juntas,  así se presenten  en un solo bloque político,  o cada cual buscando su inviable primacía, en los nuevos escenarios de la lucha por el poder.

Pero en la hora presente,  la hora de los anunciantes, del marketing, la hora del vocecita,  ahora magnate de Datanalisis,  o del apóstol  del Chávez como figura religiosa que oficia desde Hinterlaces,  la hora de las cuñas  publicitarias de millones  y millones de  dólares,  sustraídos de bolsillos muy generosos  y  muy desinteresados, o de arcas descuidadas que no atendieron necesidades publicas, henos todavía en este punto incierto, mientras el globo luminoso  intenta ganar altura, desatándose  de sus amarras terrenales,  hasta perderse en el espacio tiempo.

Por eso es que resulta  como surrealista cuando oímos   a los chamo-candidatos  visualizar un camino de rosas,  para verse fotografiados con su banda tricolor terciada al pecho  y el país convertido en un gran conciliábulo de intereses de clientelas, que deberán repartirse mejor la torta, esta vez sin exclusiones mayores.

 Y uno no puede menos que encogerse de hombros y preguntarse:  “Y donde aprendieron estos que la política es este torneo de frivolidades, de poner en evidencia esa asombrosa capacidad de gusto por  el mensaje neutro,  obvio, del lugar común, de la frasecita  hecha: ¿Creerán que vamos a un gran encuentro entre panas? ¿Se imaginan acaso una especie de gran verbena, de festival roquero Woodstock?

Porque vale la pena preguntarse una vez más: ¿vivimos en el mismo país?  ¿Vivimos acaso en ese mundo feliz de la MUD, donde siempre se gana porque se obvia que el árbitro y el ring pertenecen al contendor?

Si el globo se  eleva y se pierde, veremos mas claro,  porque las sombras  siniestras  aparecerán dando forma  a las verdaderas figuras que estaban  hasta entonces disimuladas.

 

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