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Desaparición forzosa, el delito que comete Nicolás Maduro contra Luis Carlos Díaz

A la Fiscalía General de la República en Parque Carabobo (Caracas), fue Naky Soto, esposa del periodistas Luis Carlos Díaz, con su familia, amigos y colegas para entregar un documento denunciando todas las irregularidades que se han cometido en su contra desde que lo detuvo el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin).

Aprovecharon para conocer del paradero de Díaz, porque hasta la 1 de la tarde de este martes 12 de marzo de 2019, se desconoce su lugar de reclusión. La respuesta que recibieron fue ninguna. «Fue una reunión muy formal (…) Los funcionarios que nos atendieron no saben dónde está», dijo Marco Ruiz, secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP), al salir de la sede del Ministerio Público.

Ya lo advertía antes de entrar al MP el coordinador nacional de Provea, Rafael Uzcátegui antes de la reunión, que la detención de Luis Carlos Díaz deja en evidencia, nuevamente, «las detenciones arbitrarias, la desaparición forzada, los funcionarios que participan en los allanamientos roban y hurtan objetos encontrados dentro de la casa donde practica esos allanamientos y la creación de chivos expiatorios para tratar de reforzar la narrativa del Gobierno»

Hecho que calificó de grave con cualquier ciudadano pero en el caso de Díaz se agravan por tratarse de un periodista y activista de los derechos humanos. «Esto le da al caso una connotación especial», puntualizó.

En las leyes venezolanas el delito está tipificado y lo comete el Estado a través de sus funcionarios de seguridad, implica responsabilidades individuales y no prescribe. En el artículo 180A de Codigo Penal nacional está claro, quienes lo cometen y como se comete.

Artículo 180. A. La autoridad pública, sea civil o militar, o cualquier persona al servicio del Estado que ilegítimamente prive de su libertad a una persona, y se niegue a reconocer la detención o a dar información sobre el destino o la situación de la persona desaparecida, impidiendo, el ejercicio de sus derechos y garantías constitucionales y legales, será castigado con pena de quince a veinticinco años de presidio. Con igual pena serán castigados los miembros o integrantes de grupos o asociaciones con fines terroristas, insurgentes o subversivos, que actuando como miembros o colaboradores de tales grupos o asociaciones, desaparezcan forzadamente a una persona, mediante plagio o secuestro. Quien actúe como cómplice o encubridor de este delito será sancionado con pena de doce a dieciocho años de presidio.

El delito establecido en este artículo se considerará continuado, mientras no se establezca el destino o ubicación de la víctima.

Ninguna orden o instrucción de una autoridad pública, sea esta civil, militar o de otra índole, ni estado de emergencia, de excepción o de restricción de garantías, podrá ser invocada para justificar la desaparición forzada.

La acción penal derivada de este delito y su pena serán imprescriptibles, y los responsables de su comisión no podrán gozar de beneficio alguno, incluidos el indulto y la amnistía.

Si quienes habiendo participado en actos que constituyan desapariciones forzadas, contribuyen a la reaparición con vida de la víctima o dan voluntariamente informaciones que permitan esclarecer casos de desaparición forzada, la pena establecida en este artículo les podrá ser rebajada en sus dos terceras partes.

Las acciones tanto del SNTP así como de Espacio Público y el gremio periodístico continuarán hasta lograr la libertad de Luis Carlos, quien fue detenido por el Sebin mientras transitaba en su bicicleta desde la sede de Unión Radio hasta su casa en Chacaito para descansar y volver a la emisora a trabajar.

«Liberen a Luis Carlos»

La protesta fue contundente, pero conmovedora. Dirigentes gremiales, periodistas y defensores de derechos humanos no ocultaron su angustia ante la desaparición de Díaz, a quien Nicolás Maduro, a través de los cuerpos de seguridad, acusa de «delitos ciberneticos» por haber contando en un video como Venezuela podía quedarse sin internet, sin comunicaciones en cualquier momento.

Las consignados: «¿Dónde está Luis Carlos?» y «Liberen a Luis Carlos», fueron las que resonaron en el sitio mientras se mantuvo la concentración. La gente de «Dame Letra» acompañó con consignas en rechazo a la censura y a la persecución contra representantes de la prensa. en Venezuela.

Su compañero Fran Monroy, quien también es experto en tecnología, comentó que «Luis Carlos no tiene la capacidad para hacer aquello de lo que se le acusa. Puede que tenga el conocimiento de que lo que puede hacerse o no en esta área porque ha estudiado sobre el tema, pero no sabe como hacerlo».

Marco Ruiz del SNTP insistió en las irregularidades de esta detención, que ocurre solo por informar «que es el deber de los periodistas» y reiteró que «informar no es delito».

Reiteró el dirigente sindical que «los trabajadores de la prensa exigimos la inmediata liberación del periodista y activista por los Derechos Humanos, Luis Carlos Díaz, preso por informar».

Visiblemente afectada, a su salida del MP, Naky Soto abordo un vehículo y salió del lugar. Más temprano, la también comunicadora, agradeció los saludos y mensajes de solidaridad y afecto recibidos desde la   noche del 11 de marzo cuando ella y los compañeros de trabajo de Díaz se dieron cuenta del hecho.

Los periodistas continuarán ejerciendo acciones, además del documento introducido en la FGR este martes, ejercerán otras acciones de presión hasta lograr la aparición y liberación de Díaz.

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