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Por fallas eléctricas envían a pacientes a casa en Hospital Central de Valencia

Juan (nombre falso) esperaba sentado afuera de la emergencia de adultos de la Ciudad Hospitalaria Dr. Enrique Tejera (Chet). Usaba tapaboca y llevaba puesta una peculiar franela y mono azul claro. Él era uno de los pacientes que «dieron de alta» por fallas en el suministro eléctrico. La diferencia con este enfermo, es que no iría a su casa sino a una celda en el Centro de Formación del Hombre Nuevo en Tocuyito, en una de esas en las que contrajo tuberculosis.

«A varios enfermos los sacaron porque no hay camillas donde tenerlos. Estaban acostados en el piso. A otros los mandaron a sus casas por el tema de la luz», comenta una mujer que tiene a un familiar adentro del hospital. No dice su nombre por temor a represalias. «Aquel muchacho es uno de los pacientes que sacaron», señala. Se refería a Juan, que se aprecia anímicamente bien.

A un lado del joven, de apenas 24 años y un corto futuro, estaba una funda de almohada medio llena de ropa y atada con un nudo. Juan parecía andar solo, pero dos hombres, con imagen de funcionarios lo custodiaban. Esperaban la ambulancia que los trasladaría al nuevo penal. Aunque el recluso deseaba que, antes que el carro que lo retornaría a su celda aislada, llegara el papel que le otorgara la medida humanitaria para volver a su casa en Cojedes, donde lo detuvieron. Eso no pasó. Después de dos meses hospitalizado, volvió a la cárcel.

Juan tiene cuatro años privado de libertad. Ha recorrido seis penales del país. Conoce muy bien el mundo carcelario, aunque pareciera que no ha adoptado el típico dialecto de preso. Cuenta que en la Penitenciaria General de Venezuela (PGV), en San Juan de Los Morros, contrajo tuberculosis. Duró 36 días sin comer porque se generó un motín. Estaba muy descompensado. Cuando apenas comenzaba a narrar su historia, un hombre interrumpió: Ya, ya. Era uno de los custodios que impedía que el joven contara las barbaridades que ocurren en los centros de reclusión. Así como Juan, muchos internos han muerto esperando la medida humanitaria.

En las inmediaciones de la Chet aún quedan muchos familiares de pacientes que necesitan ser operados con urgencia, pero las intervenciones fueron suspendidas hasta que no se solvente la falla con la electricidad. Aunque en el hospital hay plantas elécricas, los aires acondicionados de los quirófanos no están funcionando del todo, lo que generaría contaminación. Además es un riesgo que intervengan a un paciente y quede a media la operación.

Adentro del hospital, varias personas bajaban y subían carretillas o carruchas cargadas con botellones de agua. Se trataba de vecinos de barrio Central que llegaron al hospital para abastecerse ante la falta -también- de ese servicio básico. Incluso, recogía de una tubería muy cerca de la morgue.

En Carabobo hay varios que se mantienen sin electricidad desde hace 88 horas. En la tarde de este martes, habitantes de La Granja en Naguanagua, cerraron la avenida Universidad como medida de protesta porque suman más de 32 horas sin el servicio.

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