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Mbappé se ensañó con el Barsa para lograr el triunfo en la ida de octavos de final

Una contundente victoria fue la que logró este martes el París Saint-Germain en el Camp Nou, la primera de su historia en este escenario, para vapulear 1-4 en el partido de ida de los octavos de final de la Liga de Campeones al Barcelona.

Kylian Mbappé se erigió como el villano del conjunto culé, tras liderar la ofensiva del equipo galo al anotar un triplete, para dejar a las puertas de los cuartos de final al PSG.

Las acciones iniciaron a baja revolución, en principio porque el conjunto parisino quería guardar lo mejor para ya adentrado el partido, mientras que por  parte de los azulgranas hubo cierta cautela para atacar a su rival, aun cuando jugada como local.

El duelo no despertó las emociones sino hasta que Lionel Messi hizo su aparición, a pesar del regreso de Gerard Piqué quien vio acción por primera vez en tres meses, tras lastimarse los ligamentos de la rodilla derecha. Pese a la ausencia de Neymar y Di María justamente por lesiones, Mbappé tomó la responsabilidad de echarse el equipo encima y lo logró.

Messi colocó un balón a De Jong a la espalda de la defensa de las escuadra parisina y Kurzawa trabó involuntariamente al centrocampista holandés dentro del área.

El árbitro pitaba penalti, y el propio Messi lo transformaba a los 27 minutos. El ’10’, que lleva cuatro goles en esta Champions, todos ellos de pena máxima, volvía aparecer en la jugada siguiente para infiltrarse entre la zaga gala y regalar un gol cantado a Dembélé, pero el francés remataba sin atino ni convicción solo delante de Keylor Navas.

Pero Mbappé, el crack del equipo visitante, no estaba dispuesto a aceptar que Messi asumiera el protagonismo del choque. El francés ya había puesto en jaque a la zaga azulgrana en un par de internadas previas, pero esta vez, su intervención sería decisiva.

Control dentro del área a pase de Verrati, recorte sobre Lenglet y un violento latigazo al fondo de la red que dejaba a Ter Stegen sin tiempo de reacción. El 1-1 llegaba cinco minutos después del tanto del Barsa.

Con Mbappé desatado llegaron los mejores minutos del PSG en el primer tiempo. El francés asistía a Kurzawa y este disparaba cruzado para lucimiento de Ter Stegen. El meta alemán también enviaba a córner un disparo de Moise Kean, mientras el Barsa, dominado por su rival, buscaba su suerte a la contra.

En una de ellas, Griezmann estaba a punto a de hacer el segundo, pero su balón salía rozando el palo izquierdo de la portería de Navas. Y en el otro área, Icardi cerraba el primer acto cabeceando ligeramente desviado un saque de esquina.

La cosa no mejoró para el equipo de Koeman tras la reanudación. Mbappé lo probó nada más empezar desde la frontal y, poco después, volvía a sembrar el pánico en la zaga azulgrana en una jugada que acababa con un tiro de Moise Kean repelido nuevamente por Ter Stegen.

En el 65, el punta francés remataba a placer para hacer el segundo, después de una centro de Florenzi que pilló en falso al portero azulgrana y que Piqué no acertó a despejar. Y pudo hacer el tercero en la jugada siguiente, al romper, con otro furioso cambiado de ritmo, por enésima vez a Dest, al que Koeman sustituiría poco después para acabar con su suplicio.

Pero el parisino estrellaba su disparo contra Ter Stegen, un minuto antes de que Kean ganara la espalda a la defensa azulgrana y cabeceara en el segundo palo para hacer el tercero del PSG.

Quedaban veinte minutos y el Barcelona, huérfano de balón y amedrentado por la contundencia ofensiva de su rival, se desangraba en el Camp Nou, donde cuatro años atrás había vivido, contra el mismo equipo, una de esa históricas noches mágicas europeas que cuestan de olvidar.

Pero esta vez, sin el abrigo del público, y con un Messi cada vez más cabizbajo, fue incapaz de reaccionar. Ni con un acción individual de Dembélé que tiró desviado ni con un regalo de Navas que casi provoca que Griezmann marcara de rebote. Tampoco con el triple cambio a la desesperada de Koeman, que daba entrada a Trincao, Pjanic y Riqui Puig, por Pedri, Sergio Busquets y Piqué.

Al contrario, desguardado atrás al estar obligado a recortar distancias, daba aún más facilidades al PSG, lo que aprovechó Mbappé para culminar una contra visitante con un derechazo a la escuadra a cinco minutos para el final.

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