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Calvani y el bien común universal

En un artículo anterior, El centenario de Calvani (Analitica.com, 11.01.18), señalábamos que el Dr. Arístides Calvani, cuyo centenario conmemoramos en 2018, introdujo dos principios rectores de la política exterior de Venezuela como ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela durante la primera presidencia del Dr. Rafael Caldera (1969-1974): La justicia social internacional y el bien común universal.

Con base en la Encíclica Rerum Novarum del Papa León XIII (1891), el catedrático de la UCAB y la UCV sostenía que las relaciones internacionales debían conducirse dentro de los mismos principios de justicia social que en lo interno habían facilitado el progreso y el desarrollo económico de las naciones por medio del equilibrio en las relaciones entre empresarios y trabajadores y gerentes y obreros. Las leyes sociales internas deben tener una réplica internacional a objeto de que pueda también concretarse a escala mundial el concepto de justicia social internacional.

El fundador de la Escuela de Estudios sociales de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) advertía que existen disparidades alarmantes entre la riqueza de los países avanzados y la pobreza de las naciones atrasadas. Por ello, los organismos multilaterales y las naciones desarrolladas debían adoptar como directrices cardinales, la justicia social internacional y el bien común universal, es decir, la obligación moral y ética de ayudar a que los países pobres se desarrollen y se corrijan las desigualdades en la división internacional del trabajo y en la inequitativa distribución del ingreso y la riqueza mundiales.

El bien común universal, sostenía el jurista venezolano, es un nuevo concepto de las relaciones internacionales que se deriva de los cambios tecnológicos que comenzaron a revelarse en el planeta a partir de la conquista del espacio y la llegada del hombre a la Luna (1969). La dimensión cósmica del universo debía contribuir a la unión de la especie humana, a la noción compartida de que todos los seres humanos son iguales e indivisibles. Los seres humanos y las naciones se deben entre si una solidaridad activa, centrada en cooperar en la solución de sus problemas trasnacionales, respetando las diversidades étnicas, religiosas y culturales, y sin discriminaciones de ningún tipo.

El canciller Calvani postulaba que el derecho a la vida, la dignidad humana, la libertad, la propiedad y la cultura son inalienables, y en un mundo que se hacía más pequeño e interconectado por los avances científicos y tecnológicos, los seres humanos deben sentirse cada vez más cercanos y unidos. Las relaciones entre las naciones deben guiarse por la búsqueda del Bien Común Universal, conforme a los valores de la Justicia Social Internacional.

El estadista venezolano consideraba que, si bien los pueblos de los países en vías de desarrollo habían tomado entonces consciencia de que debían actuar conjuntamente para transformar “un orden internacional injusto,” los países desarrollados y subdesarrollados pueden, bajo el concepto del Bien Común Universal, trabajar y cooperar para formar un “nuevo orden internacional,” más justo, equitativo, solidario y pacífico. Las estructuras internacionales, a criterio de Calvani, debían reformarse, y tener como eje principal de sus actividades, la búsqueda del Bien Común Universal. Se requería, en sus palabras: “superar la concepción de la soberanía y del patriotismo, animados por la solidaridad entre los pueblos y actualizarlos a la luz de los valores de la Justicia Social Internacional.”

La Revolución Tecnológica, la sociedad del conocimiento, la biotecnología, la nanotecnología, la biomedicina, las tecnologías de información, la impresión de objetos en tres dimensiones, el Internet de las Cosas, los vehículos autónomos y la inteligencia artificial abren nuevos horizontes de progreso y desarrollo sustentable para la humanidad; pero ante los nuevos crímenes transnacionales, el terrorismo, el narcotráfico, la degradación ambiental, el cambio climático, los regímenes neo-autoritarios y personalistas, el asedio al multilateralismo, el neo-unilateralismo, los fundamentalismos políticos y religiosos y los nacionalismos exacerbados y desintegradores, el legado humanista de Arístides Calvani adquiere renovada vigencia.

@lxgrisanti

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