Actualidad Internacional

Jornada de protestas pacíficas en EE. UU. con sonido de cacerolas en Washington

En plena pandemia del coronavirus que ha dejado hasta ahora más de 106 mil fallecidos, con casi 1,8 millones de personas contagiadas, y pese al establecimiento del toque de queda en más de 40 ciudades a los largo del país, Estados Unidos vivió este martes su octava jornada de protestas luego de la muerte por homicidio del afrodescendiente George Floyd, ocurrida el pasado 25 de mayo en mano de agentes de la Policía de Minneapolis, en una jornada en la que se produjeron menos disturbios y saqueos, y se pudo ver a miles de manifestantes caminando por las calles indignados ante la gestión de esta crisis por parte del presidente Donald Trump.

Un día después de que mandatario anunciara el envío de efectivos de la Guardia Nacional para que se aplicara estrictamente el toque de queda en Washington, una multitud mucho mayor que la del lunes, con miles de personas, se congregó en el centro de la capital del país.

«No tienen vergüenza, en la Casa Blanca hay un racista», coreó un grupo situado en la primera línea de la protesta en Washington, dirigiéndose a las fuerzas de seguridad situadas al otro lado de una enorme valla metálica, de unos dos metros y medio de altura, instalada a lo largo del extremo norte del parque Lafayette, contiguo a la residencia presidencial.

Muchos, ante la imposibilidad de acercarse a la Casa Blanca, decidieron trasladarse hasta el histórico monumento a Abraham Lincoln, donde el reverendo Martin Luther King Jr. dio su célebre discurso «Tengo un sueño».

Sonaron las cacerolas

Y cuando a las 7 p. m. se daba inicio al toque de queda en la capital estadounidense, las cacerolas empezaron a sonar en algunas zonas, en respuesta a una convocatoria que circuló en redes sociales, con la intención se sumarse a las protestas.

«Esta noche, 7pm. Consigue tus ollas, consigue tus cucharas, dirígete a una ventana o balcón abierto, golpea como el infierno», se leía en uno de los mensajes en Twitter, cuyo autor explicaba que «se llama cacerolazo y lo perfeccionaron en América Latina como una forma de protestar contra los regímenes autoritarios durante el toque de queda»

Del mismo modo, se supo que el Pentágono desplegó a la Policía Militar y a ingenieros de combate en las cercanías de la capital, por si fuera necesario enviarlos a la zona de las protestas, según fuentes oficiales citadas por varios medios.

Autoridades de Nueva York polemizan

Mientras, en Nueva York, donde el toque de queda, el primero en la Gran Manzana en 77 años, se adelantó a las ocho de la noche, después de que el lunes el grueso de la violencia comenzara justo al anochecer, las protestas en su mayor parte fueron pacíficas, aunque ocurrieron algunos actos vandálicos, pero muchos menos a los vividos el día lunes que incluso generaron un fuerte cruce entre el alcalde de la ciudad, Bill de Blasio y el gobernador del estado, Andrew Cuomo, quien responsabilizó al alcalde por los múltiples saqueos habidos la jornada anterior.

Trump se involucró en la controversia y arremetió contra ambos en una serie de mensajes a través de Twitter. Asimismo, defendió el despliegue de la Guardia Nacional y denunció que la ciudad fue arrasada por los maleantes.

Algunos intentos de los alborotadores de ir a más fueron rápidamente atajados por los propios manifestantes, como en la parte baja de Broadway, al tiempo que se pudo ver un goteo permanente de detenciones por parte de la policía ante cualquier atisbo de violencia, y sin sacar a la Guardia Nacional. Fue una noche de calma tensa.

Tono solidario en Los Ángeles

Por su parte, miles de manifestantes pacíficos inundaron las calles de Los Ángeles desde la mañana hasta la noche del martes en una de las jornadas más multitudinarias.

El distrito de Hollywood y el centro de Los Ángeles fueron el escenario de largas marchas que llegaron también a la residencia del alcalde de la ciudad, Eric Garcetti, quien durante la mañana se arrodilló junto a otros policías frente al Ayuntamiento en solidaridad con la causa, bajo aplausos y gritos.

Aunque la protesta se fue diluyendo cuando se acercaba el toque de queda, varios cientos de manifestantes permanecieron frente al ayuntamiento de forma pacífica y pese a los requerimientos de la Policía para que abandonaran el lugar.

En cualquier caso, el tono tranquilo de las protestas de este martes contrastó con las escenas de tensión y criminalidad de días anteriores. Tanto fue así, que la Policía de Los Ángeles lo reseño en su cuenta de Twitter: «Esta tarde vimos lo mejor de Los Ángeles. Miles de manifestantes pacíficos marcharon en solidaridad. Continuaremos facilitando el derecho de la primera enmienda para reunirse pacíficamente y seguiremos escuchando, aprendiendo y creciendo».

La Policía de Los Ángeles junto a los manifestantes, muestra del tono pacífico de la jornada / Foto: EFE

Sin incidentes en Miami

Pasando al estado de Florida, miles de personas salieron este martes a las calles del centro de Miami por cuarto día consecutivo para protestar por la muerte de Floyd.

Aunque las protestas han sido pacíficas los dos últimos días, el Gobierno del condado Miami-Dade mantiene el toque de queda por precaución, entre las 9 de la noche y las 6 de la mañana, hasta nueva orden, debido a los incidentes violentos del fin de semana.

En esta ciudad multicultural, los manifestantes se solidarizaron con los afroamericanos que han fallecido a manos de las autoridades. En este sentido, los organizadores de la protesta instaron a reemplazar a la fiscal estatal del Condado, Katherine Fernández Rundle en las próximas elecciones. Critican que, según ellos, nunca ha acusado de asesinato a ningún agente durante sus 27 años en el cargo.

El papa se pronuncia

El papa Francisco se dijo preocupado por la situación en Estados Unidos tras la muerte de George Floyd y afirmó que no se puede tolerar el racismo, pero condenó los episodios de violencia en este país a raíz del suceso.

Durante los saludos a los fieles de habla inglesa en la audiencia general, que se sigue celebrando sin fieles en la biblioteca del palacio pontificio, Francisco afirmó que estaba siguiendo «con gran preocupación los dolorosos disturbios que están sucediendo en Estados Unidos en estos días, después de la trágica muerte de George Floyd».

«Queridos amigos, no podemos tolerar ni cerrar los ojos ante ningún tipo de racismo o exclusión», dijo Francisco que agregó que «el racismo es un pecado»

Y observó que, al mismo tiempo, hay que reconocer que «la violencia de las últimas noches es autodestructiva» y que «nada se gana con violencia y se pierde tanto».

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